Vencer los retos nos hace grandes
La fatal determinación del suicida es empujada por el caos interno, río tormentoso cuyo caudal incontenible desconoce el sendero natural que arrasa con la paz y la calma, virtudes absorbidas por la desesperación y el descontrol del caudal de la angustia en su loca carrera por negar toda esperanza y consumir la vida.
Los impulsos incontrolables requieren un poco de razón y cabeza fría para dialogar con su interior y aceptar las diversas facetas de la personalidad dejando salir las que más inquietan para no ahogarse en ellas, crear vacíos y ser llenados por las ideas de bienestar y dicha, como el río, lleva a cuestas su carga de buena o mala procedencia, defectos y virtudes, buenas y malas calidades constituyen la existencia y su transporte, valorar lo bueno sin desconocer lo malo, disfrute y lucha, es el juego de la vida.
Cerrar paso al tormento mental y escuchar la voz amiga cuando acude a su rescate con el mensaje esclarecedor lleno de amor y expectativas de vida, en lugar de consternación caótica y las sombras del resentimiento. La auto victimización, la sensación incapacitante al desconocer sus méritos, la baja auto estima y el desamor representan el mayor desprecio a la gracia infinita que la vida brinda.
De las grandes crisis a la recuperación de los objetivos de vida con pasión y entrega, saltar de la soledad y el abandono a la esperanza y al valor desafiante que no se amilana ante los retos, vencerlos es la única forma de crecer y hacerse grande por sí mismo.
Educación Bach Jesús Helí Giraldo