21 de junio de 2026

El Aquelarre. Sorpresa en Argentina

3 de septiembre de 2023
Por La Bruja sin Escoba
Por La Bruja sin Escoba
3 de septiembre de 2023

Sorpresa en Argentina

Como tanto se ha dicho, Argentina fue a principios del siglo XX una gran potencia mundial. Uno de los países más ricos del mundo, exportador de alimentos a todas partes, atracción para inmigrantes de todos los puntos cardinales y objeto de la admiración global. ¡Una maravilla!

Luego vinieron los gobiernos peronistas y los de tendencia socialista, y se empezó a deteriorar la economía del país. Argentina, que era un país de ricos, fue viendo deteriorarse su sistema hasta estar hoy en situación lamentable, con una pobreza galopante apenas superada por las de Venezuela y Cuba, y con una población llena de desesperanza. Un verdadero desastre.

A pesar de todo, el daño no había logrado reducir demasiado la popularidad del gobierno. Aunque el malestar se percibía en el ambiente, no parecía reflejarse notablemente en la intención de voto de los ciudadanos. El pasado 13 de agosto se celebraron unas elecciones generales llamadas PASO (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias), cuyo objeto ha sido definir los candidatos oficiales de todos los partidos a las elecciones del próximo octubre en las que se elegirá, entre otros, el próximo presidente de las república. Los resultados de estos comicios no respondieron a las previsiones de las encuestas. De mantenerse la tendencia, el próximo presidente de Argentina será el señor Javier Miléi, un candidato «libertario», de derecha, que ha ofrecido cambiar muchas de las políticas de izquierda que se han impuesto al país en los últimos tiempos. Promete dolarizar la economía, eliminar el Banco Central, abrir otra vez el país al mundo, y disminuir el tamaño del Estado, para permitir lo más posible la acción privada y lograr que se regrese a una Argentina grande, rica y poderosa.

Indudablemente esa vía es contraria a la que han venido adoptando cada vez más países de América Latina. Puede que estemos sin embargo frente a un nuevo coletazo de la opinión pública, otra vez alejándose de la izquierda. Aunque los regímenes de Cuba, Venezuela, Brasil y Nicaragua se mantienen firmes en su posición populista, no se puede negar que en Chile, después de un fuerte movimiento hacia la izquierda con todo y llamada a una nueva constitución de esa tendencia, se produjo un retroceso y la nueva carta fue rechazada mayoritariamente, en acción igualmente sorpresiva. Se está preparando un nuevo texto constitucional, menos izquierdista. Hay que esperar a las próximas elecciones para ver si la tendencia de regreso a la derecha se consolida en Argentina, si la ralentización de la marcha chilena hacia la izquierda es un hecho, y ver qué ocurre en Colombia donde, aparentemente, el gran triunfo de la izquierda se ha ido opacando y ha ido pidiendo impulso ante la forma como se está gobernando, la aparente incapacidad del gobierno de mantener un bloque parlamentario unido en su respaldo, y los escándalos de corrupción en los que todavía no es claro que haya responsabilidad del presidente, pero sí muy seguramente de algunos de sus más allegados. Es de esperar que, si las cosas no le resultan muy favorables al gobierno Petro, este se mantenga fiel a su promesa de respetar la democracia, y no caiga en la tentación, que desafortunadamente parece insinuarse a veces, de acudir a la insurgencia callejera para provocar el apoyo que aparentemente podría ver disminuido en las urnas.

¿En qué pararán los Juegos?

En 1919 todo era entusiasmo y mística en el llamado Eje Cafetero, al que se había asignado la sede de los Juegos deportivos nacionales para noviembre de 2023. En mayo de ese año, la programación que se publicó incluía 16 actividades en Manizales, entre ellas la maratón de la prueba de atletismo, y la llegada de la prueba de ruta de ciclismo cuyo recorrido va a ser Armenia-Pereira-Manizales. Además, se celebrarían competencias en el Malecón Cameguadua en Chinchiná con las actividades subacuáticas en aguas abiertas, la natación en aguas abiertas, el triatlón y el voleibol playa. Un atractivo conjunto de 20 actividades a realizarse en el departamento de Caldas. No se podía pedir más.

Pronto, sin embargo, empezaron a quitarle eventos a nuestro departamento. Por decisión claramente centralista, las pruebas ecuestres, un conjunto de actividades de máximo atractivo, se trasladaron de la Escuela de Carabineros Alejandro Gutiérrez de nuestra ciudad, lugar plenamente apropiado para esa programación, a la escuela de Caballería del ejército nacional en Bogotá. Nadie salió a defender la sede de Manizales: ni nuestras autoridades, ni nuestros dirigentes deportivos, ni nuestros periodistas de deportes, ni nuestras fuerzas vivas. Se produjo la alcaldada, y ya.

También se despojó a Manizales de la prueba de maratón. Se trasladó a Armenia, a pesar de lo atractivo que resultaba el recorrido semimontañoso del trazado en
Manizales. Aunque uno podría entender el deseo de que todas las competencias atléticas se lleven a cabo en una misma sede, me permito pedir seriamente que se devuelvan a Manizales la maratón y los deportes ecuestres.

Pero hay más: La resolución 001505 del 25 de noviembre de 2020 ordenó emigrar, de los Juegos Nacionales a los Juegos de Mar y Playa 2023, las competencias que estaban programadas para Cameguadua: las actividades subacuáticas en aguas abiertas, la natación en aguas abiertas, el triatlón y el voleibol playa. Este último, por arte de birlibirloque, va a tener lugar en Pereira.

Ahora bien: si es triste ver cómo se le han ido quitando pruebas a Manizales, es peor la incapacidad demostrada por las autoridades de Caldas y Manizales en cuanto a la construcción y el mejoramiento de nuetras instalaciones.

En realidad, obras nuevas en Manizales se iban a hacer muy pocas. Y no porque la ciudad esté bien dotada de estadios y gimnasios, sino por la incapacidad de sus dirigentes deportivos de sacar adelante las obras de construcción y mantenimiento que deberían haber realizado para el desarrollo de las competencias.

¿Qué ganaremos con la RET?

Este sábado 2 de septiembre llegó a nuestro celular del Aquelarre un artículo escrito por el señor Walter Benavides Antia (o Antía, acentuado en la i, como nos suena a nosotros), bajo el siguiente título: RAP Eje Cafetero: 10 años más de burocracia. Todo por hacer.

En dicha publicación, el autor se queja de la demora que han tenido los departamentos pertenecientes a la RAP Eje Cafetero en dar el paso siguiente y convertirse en una RET, Región Entidad Territorial.

El artículo 286 de nuestra Constitución Política establece:

Son entidades territoriales los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas

La ley podrá darles el carácter de entidades territoriales a las regiones y provincias que se constituyan en los términos de la Constitución y de la ley.

Por su parte, el artículo 306 define que dos o más departamentos podrán constituirse en regiones administrativas y de planificación, con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio. Su objeto principal será el desarrollo económico y social del respectivo territorio.

Y el artículo 307 agrega:

La respectiva ley orgánica, previo concepto de la Comisión de Ordenamiento Territorial, establecerá las condiciones para solicitar la conversión de la región en entidad territorial. La decisión tomada por el Congreso se someterá en cada caso a referendo de los ciudadanos de los departamentos interesados.

La misma ley establecerá las atribuciones, los órganos de administración, y los recursos de las regiones, y su participación en el manejo de los ingresos provenientes del Fondo Nacional de Regalías. Igualmente definirá los principios para la adopción del estatuto especial de cada región.

Lo que el señor Benavides desea, entonces, es que se continúe el desarrollo de la región entidad territorial (RET), conformada por Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima. Y esta ingenua Brujita pregunta: ¿y como pa’ qué? ¿Qué van a ganar Caldas y Manizales con eso? Fuera de un aumento de la burocracia parásita (nuevos cargos para nuevos costos), ¿Qué nos deja? Hasta ahora, solo la construcción de un gran hospital en Pereira para convertir a los caldenses y quindianos, y posiblemente a los tolimenses (si es que estos se dejan) en tributarios de Pereira en términos de salud. Y en el futuro vendrán: el gran palacio de gobierno regional, también en la capital de Risaralda, para tener dónde meter esa burocracia. Y un poco de puestos cuyos salarios se pagarán en Pereira con dineros recogidos en los otros tres departamentos (y alguna parte, también en Risaralda, claro), lo cual hará más próspera a esa ciudad y más pobres a las demás. ¡Qué gran logro! Todo un nivel nuevo de burocracia innecesaria. Constituirla no va a mejorar la eficacia de los departamentos ni su estructura ni su desarrollo. Afortunadamente esta creación requiere la celebración de un referendo, y espero que su contabilización sea individual para cada sección, y no una suma total en la cual los pereiranos llevarían una gran ventaja. Hay que evitar la conformación de esa RET.

En nuestro caso, la constitución de la RET del Eje Cafetero es la continuación lógica de los planes generales de desarrollo de Pereira. Desde cuando, muchos años atrás, al señor Gallo, alcalde de Pereira en esa época, se le ocurrió el antipático y poco amable lema de «Pereira, capital del Eje», los pereiranos se fijaron una meta irrenunciable: convertirse en la gran capital.

Hay que aceptar que la arrolladora mística de los pereiranos y las circunstancias geográficas que favorecen a Pereira y afectan a Manizales, conducirán a que Pereira sea en el futuro (y, en parte, ya desde ahora), la metrópolis más importante del antiguo Caldas. Sería tonto tratar de oponerse a esa realidad. Pereira será una gran ciudad. Pero nosotros tenemos derecho a mantener nuestra autonomía, nustra capacidad de desarrollarnos, así sea más lentamente, y a tener nuestros propios servicios y ejecutorias sin tener que pedir permiso a los pereiranos. Por eso, por ejemplo, es natural que Manizales desee tener su propio aeropuerto, no para competirle a Matecaña, lo cual es imposible, pero sí para disfrutar, a nuestra escala, de unos servicios aéreos propios, suficientes, sin excesos, para atender nuestras necesidades. Lo cual no descartaría que tales servicios fueran establecidos en la Nubia, si los estudios que no se han hecho llegan a demostrar que esa es nuestra mejor opción.