21 de junio de 2026

El Aquelarre

11 de junio de 2023
Por La Bruja sin Escoba
Por La Bruja sin Escoba
11 de junio de 2023

Ofrezco excusas

A los muchos o pocos lectores del Aquelarre les debo excusas. Esta anciana Bruja está sufriendo algunos quebrantos de salud, lo cual ha impedido que su publicación haya mantenido la regularidad que se espera de una columna de publicación semanal como ésta.

Igualmente, deseo disculparme con la dirección del diario, y agradecerle la comprensión y la paciencia que han mostrado ante estas circunstancias.

Afortunadamente la Entidad Promotora de Salud (EPS) a la que la Bruja está afiliada, ha atendido la situación amable y juiciosamente. No ha habido ninguna desatención ni ningún plazo exagerado para las diferentes citas o las entregas de medicamentos. Hablo de mi experiencia personal. No aseguro que así les ocurra a todos los afiliados al sistema, pero en mi caso no tengo motivo de queja. Eso sí, debo reconocer que pertenezco a una de las EPS más prestigiosas del país

Noticia gratificante

Por ser algo tan positivo, intercalo aquí esta nota, la última escrita para el presente Aquelarre, nota generada por la gran noticia que se acaba de producir en la tarde-noche del viernes: aparecieron los cuatro niñitos indígenas que estaban perdidos desde hacía 40 días, como resultado del accidente de avioneta ocurrido entre el Guaviare y el Caquetá.

Reconforta saber que al fin dieron resultados los ingentes esfuerzos realizados por las fuerzas armadas colombianas, por miembros de comunidades indígenas de la región y por participantes de otros organismos de apoyo social. Los niños están ya en manos de los médicos que les harán los diagnósticos y definirán los tratamientos apropiados para recuperar la salud de estos niñitos, obviamente afectados por las privaciones y dificultades de su extravío en inhóspitas selvas de la amazonia.

Estos niños, ahora huérfanos de madre como resultado del accidente, van a recibir, seguramente, todo el apoyo que necesiten hasta lograr su recuperación completa y su reintegro a su comunidad o, si lo prefieren, al llamado mundo civilizado. Enfrentarán, por supuesto, el dolor de su orfandad, pero recibirán de quienes los rodeen en adelante todo el consuelo y el respaldo sentimental que necesiten. Ojalá así sea. El desenlace del episodio, en todo caso, es una noticia muy alentadora, en medio de este incierto panorama en que se desarrolla la lucha política nacional.

Permitan a esta Bruja, anciana y sentimental, dejar escapar un par de lágrimas por el perrito que se extravió durante la búsqueda de los niños sobrevivientes, un héroe más en esta odisea. Aunque algunos de los presentadores de noticias inventaron –o entendieron– que fue este canino el que los encontró y los condujo hasta dar con algunos de los buscadores, lo que entendemos es que nunca se volvió a saber nada sobre el paradero de ese animalito extraviado.

El escándalo Benedetti-Sarabia

Sigue el país conmocionado con los graves acontecimientos que salieron a la luz pública por boca de la niñera de Laura Sarabia, primero, y después en los insultantes trinos de Armando Benedetti dirigidos aparentemente contra la misma señora Sarabia. A lo que empezó a verse como un delito menor en casa de una importante funcionaria del gobierno, se le fueron colgando diferentes arandelas que lo hicieron ver como un asunto cada vez más enredado, con le entrevista concedida por la acusada del hurto, señora Marbelys Meza y, sobre todo, con los famosos audios, llenos de insultos y palabras soeces, disparados por nuestro embajador ante el gobierno de Venezuela, y con posteriores informaciones sobre supuestas chuzadas ilegales a diferentes personas.

Las reacciones por este truculento episodio no se hicieron esperar. No vamos a repetir aquí lo que ya todo el mundo sabe. Como era de suponerse, mientras la oposición atacaba al gobierno, sus partidarios salieron a su defensa con igual vehemencia. Un paso más en la polarización que se ha tomado la política colombiana.

Al final, no se sabe cómo terminará todo esto. Una salida civilizada sería esperar la decisión judicial sobre las denuncias que se han interpuesto contra el gobierno y sus más cercanos apoyos. Muy difícil, porque buena parte de la batería de que disponen los opositores es la idea, real o infundada, de que la rama judicial está contra Petro, y por lo tanto la Fiscalía no va a ser imparcial en sus decisiones. Y, por otra parte, porque existe una impresión generalizada en que el sistema de juzgamiento de los presidentes de Colombia no funciona, y solo llega hasta donde lo permitan las inclinaciones políticas de los miembros de la Comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes, irónicamente conocida por la opinión pública como Comisión de Absoluciones, ya se imaginarán por qué. Sus decisiones no son el resultado de un juicio en derecho, sino de la decisión individual que le dicten a cada componente sus propias convicciones políticas. Tradicionalmente los gobiernos cuentan con mayoría entre los miembros de ese organismo, y nunca se ha dado el caso de que éste termine condenando a un gobernante. Excepto en el caso de Rojas Pinilla, condenado por una Comisión de Acusaciones fiel al grupo de sus opositores, cuando ya Rojas había sido despojado del poder, en fallo que, además, fue anulado por la Corte Suprema de Justicia.

En el caso presente, y apenas empezando a ejercer su gobierno el nuevo presidente, no creemos que en la famosa comisión llegue a pasar nada. El conflicto será político. La oposición tratará de bloquear las reformas que pretende imponer el gobierno. Ya el presidente sacó las uñas el pasado miércoles en los cuarenta y pico minutos de su discurso, y ya no parece dispuesto a negociar ninguna modificación real a sus proyectos iniciales. Quisiera uno creer que este resiliente país va a salir adelante de estos gravísimos hechos que tienen en jaque su democracia.

Otra buena noticia

Regresó el presidente Petro de Cuba, como portador de unas noticias esperanzadoras. Por primera vez en la historia, el Ejército de Liberación Nacional, la guerrilla más dura a la que ha tenido que enfrentarse la institucionalidad colombiana, ha firmado un acuerdo de cese al fuego con el Estado colombiano. Por supuesto, en el texto del acuerdo quedan algunas inquietudes y preguntas sin resolver, especialmente en lo relativo a la situación de los habitantes de los territorios donde es alta la influencia de los guerrilleros, habitantes que esperarían recibir un poco de esa cesación de las actividades terroristas. Pero el optimismo del señor Petro da luces de esperanza respecto al proceso de paz: él asegura un final de la guerra para mayo de 2025. ¿Vale la pena aferrarse a esa esperanza? Creeríamos que sí. Los dirigentes de la guerrilla aseguran que esa organización terrorista está unida, y que sus diferentes frentes van a comprometerse con los acuerdos que finalmente se logren. Aun cuando micha gente no parece comulgar con esta afirmación, tanto la guerrilla como el presidente la afirman con tanta seriedad que, francamente, despiertan las esperanzas. El presidente, incluso, ha adelantado una fecha como plazo para el acuerdo de paz definitivo: el 25 de mayo de 2025. Alguna diferencia debe haber para el ELN entre negociar con un gobierno afín a su ideología de izquierda, y hacerlo frente a la centro-derecha tradicional colombiana.

Las mentiras sobre la reforma tributaria

El gobierno Petro y sus defensores no desperdician barranquito para hacerse lenguas del éxito que obtuvieron al lograr la aprobación de la reforma tributaria, cuando aún contaban con la coalición política que los apoyaba. Y hay que reconocerles ese triunfo inicial. Pero deberían al menos dejar de decir mentiras sobre ese logro. Que no insistan ‒como lo hizo por ejemplo Alexánder López en Voces RCN el viernes pasado– en que las normas de esa reforma no afectan a la clase media ni a las clases populares. ¿O será que las millonadas que les costarán a los pobres los llamados impuestos saludables solamente irán a sr pagados pagar los ricos? A quienes más afectan las subidas que van a sufrir los alimentos incluidos en esa categoría será precisamente a los trabajadores que desayunan una Colombiana y un pandebono, que son la mayoría.