6 de junio de 2026

Descachadas idiomáticas

12 de mayo de 2023
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
12 de mayo de 2023

1.- «Condenan patrullero de la Policía por clonar tarjetas bancarias». De la agencia de noticias Colprensa en el diario La Opinión, de Cúcuta. Los editores pudieron enmendar el error de esa agencia, que, valga decirlo, suele producir material tachonado de equivocaciones idiomáticas. Muchos redactores están convencidos de que la preposición ‘a’ se puede omitir en estos casos. Lo que ellos desconocen es que esa preposición es insustituible para formar el complemento directo en una oración gramatical. Podrían preguntar: ¿A quién condenaron por clonar tarjetas bancarias? Y la respuesta contendrá esa preposición que los periodistas niegan en los titulares de prensa: ¡A un patrullero de la Policía! Fácil. Luego: «Condenan a un patrullero de la Policía por clonar tarjetas bancarias».

2.- «Tomar bastante fruta reduce el riesgo de disfunción eréctil». Título en la revista Muy Interesante, ante el cual vale preguntar si, entonces, podremos «comer bastante agua». Porque, según este titular, las cosas funcionan al revés, como muchos asuntos de este siglo: ¡los alimentos sólidos se toman (beben) y los líquidos se comen! Ahora, la tesis insinúa que si se «toman frutas» una nueva erección habrá para los hombres. En realidad: «Comer bastante fruta reduce el riesgo de disfunción eréctil». También: «Consumir frutas reduce el riesgo de disfunción eréctil».

3.- «’Le voy a pedir a Roberto, que si viene al lado mío’». La expresión es de Juan Manuel Santos Calderón cuando fungía como presidente de Colombia, al hablar de Roberto Sáenz, hermano de «Alfonso Cano» (Guillermo León Sáenz), jefe de las extintas FARC, abatido en noviembre de 2011 por tropas regulares. Aunque no tan notorias como las de Nicolás Maduro, de Venezuela, Santos también suele tener descachadas idiomáticas. La de esta cita consiste en que no se dice ‘al lado mío’, sino ‘a mi lado’; además, debió ser más preciso y directo: «Le pediré a Roberto que venga a mi lado».

4.- «40 años de prisión para hombre por mandar a quemar con ácido a mujer». De la agencia de noticias Colprensa, en el diario Vanguardia. Vea, pues. Una mujer (víctima) se convirtió «mágicamente» en agresora de otra persona, por cuenta de la mala escritura. Al colocar la preposición ‘a’ entre los verbos mandar y quemar (mandar a quemar), el redactor se lanzó con un bote de ácido contra el idioma también, pues escribió que un hombre comisionó a una mujer para que quemara con esa sustancia química a otra persona. Dos: no es recomendable abrir una oración con números, como apareció en este titular. Corrección: «Cuarenta años de prisión para hombre por disponer que quemaran con ácido a mujer». Otra: «Condenado por ordenar ataque con ácido contra mujer». En esta opción no hay necesidad de decir ‘hombre’, pues el participio ‘condenado’ ya remarca el género masculino. Además, es más corta y precisa.

5.- «Piden a (…) aprovechar crisis en la Policía para direccionar esa institución hacia el posconflicto». El estar copiando vocablos del inglés lleva a muchos colombianos a cometer errores notorios que desentonan con la majestad del castellano. Así sucedió en este ejemplo del diario El Espectador, donde a partir del anglicismo to directtion inventaron «direccionar», palabra espuria en nuestro idioma. Si dirigir es verbo castizo en español, no se entiende la razón por la que algunos acuden a pedir prestados vocablos del inglés; además, los interpretan o los traducen mal. Corrección: «Piden a (…) aprovechar crisis en la Policía para encaminar (orientar) esa institución hacia el posconflicto».

6.- «A las 7 horas da una misa, donde se detiene a saludar…». Al escribir sobre la rutina diaria del papa Francisco, el portal MSN Noticias cayó en dos errores: 1. Los sacerdotes no dan misas, sino que celebran, ofician, o presiden las misas. 2. Como la misa no es un lugar, el adverbio ‘donde’ no tiene cabida en esa oración. Arreglemos: «A las 7 horas oficia una misa, durante la que se detiene a saludar…». Ahora sí, que ¡caigan bendiciones sobre el idioma!

7.- «Ser periodista en Colombia hasta hace poco era un oficio aprestigiado, así no fuera ni bien pago…». En uno de sus artículos en la revista Semana, la periodista María Jimena Duzán se descachó al usar el sustantivo pago en lugar del participio del verbo pagar (pagado). Un pago es la «entrega de un dinero o especie que se debe. Satisfacción, premio o recompensa». En cambio, pagado es alguien «ufano, satisfecho de algo». Por lo tanto: «Ser periodista en Colombia hasta hace poco era un oficio aprestigiado, así no fuera ni bien pagado…».

8.- «No me refiero a la determinación de su casa laboral, sino al matoneo virtual y periodístico». Así escribió Luis Carlos Vélez en el periódico El Espectador sobre un despido laboral que enfrentó su colega Vicky Dávila. Como Vélez, centenares de periodistas están convencidos de que el término ‘matoneo’ es castizo en español. No, no lo es. Pese al uso que ese vocablo tiene, cada vez que se refieren al acoso que padecen algunas personas, no significa que sea legítimo. En vez de ‘matoneo’ el vocablo correcto y preciso es matonismo. Sí, matonismo. Esta palabra sí está registrada en el diccionario con el significado de ‘conducta de quien quiere imponer su voluntad por la amenaza o el terror’. De paso cabe decir que si el vocablo matoneo no es castizo, mucho menos lo es bullying, que es del inglés. Entonces: «No me refiero a la determinación de su casa laboral, sino al matonismo (acoso) virtual y periodístico».

9.- «Cada que voy a Cali los recorro». En una entrevista para la revista Cromos, el reconocido comentarista de fútbol Hernán Peláez usó la locución «cada que voy», común entre muchos, lo que no significa que sea aceptada. Lo preciso es decir y escribir: ‘cada vez que’. La expresión cobra vida así: «Cada vez que voy a Cali, los recorro». Peláez hablaba de los barrios caleños en los que él creció.

10.- «En Pakistán, donde la familia y la religión promocionan valores muy conservadores, publicar un selfi puede ser arriesgado». A los señores de la Real Academia Española, que vela por la pureza de nuestro idioma, les dio por incluir en el diccionario el anglicismo selfi, y lo definieron como autofoto; es un sustantivo de género masculino. La nota aludida es autoría de la agencia de noticias AFP, que la transmitió a todos sus periódicos filiales. Pese a la permisividad de los académicos de la RAE, es mejor escribir y decir autofoto.

11.- «Realizan implante de prótesis peneana en Santander». Toda acción o materia que se refiera al pene, miembro viril masculino, se califica con el adjetivo peniana, no peneana como escribieron en el diario Vanguardia, de Bucaramanga. Luego: «Realizan implante de prótesis peniana en Santander».

12.- «El bloqueo ha afectado negativamente a sectores económicos de la ciudad de Cúcuta». Hay una redundancia en este título informativo del diario El Tiempo: afectar es, precisamente, incidir negativamente sobre alguien o algo. No existen las afectaciones positivas, como algunos erróneamente creen. Si así fuese, millones de personas en muchas partes del mundo se habrían cambiado de ese grupo para pasarse al de los «perjudicados positivamente». ¿Cierto? Corrección: «El bloqueo ha afectado a sectores económicos de la ciudad de Cúcuta».