7 de julio de 2026

Risaralda 2032

4 de marzo de 2023
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
4 de marzo de 2023

Mucho tendremos que aprender de la Visión de Todos, trazada en el Plan Regional de Competitividad e Innovación 2032.

No solo apropiarnos del documento sino darle continuidad, crecerlo, quererlo, enriquecerlo, convertirlo en una herramienta de aprendizaje y desarrollo, como una postura que identifique nuestras falencias y retos.

De antemano, es un instrumento políticamente correcto, para quienes están inmersos, desde ya, en las complejidades electorales de este 2023.

Al menos, saben de una apuesta facilitadora, para “que las capacidades de nuestro territorio, sean aprovechadas, para una mejor integración regional y posicionamiento nacional”.

Hy que correr riesgos cuando hemos sido esquivos a procesos de desarrollo elementales o para, al menos, reunirnos y planificar un orden que nos permita un territorio social posible.

Esto, contra muchos riesgos (englobados y tontos egos) – que aún persisten – se lograron derribar. ¡Un gran avance!

Sabemos de metas interesantes en numerosos diálogos y de construcción conjunta, que permitieron evaluar la integración de 9 sectores más priorizados y transversales y otros, que han de servir, como se dijo, para el desarrollo regional.

Un nuevo empuje por la “disminución de la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida” como una meta expresa y no como hechos aislados que perturben el construir, para aumentar el valor de la producción.

Es una herramienta y no una excusa, en la mano de quienes se aprestan a administrar el territorio local, en el quehacer de un departamento estratégico y competitivo.

El reconocimiento al equipo CRCI, a los técnicos instalados en el proceso exitoso, a la academia desde la Red de Universidades, la CARDER, a la labor expresa de gremios como Fenalco, ANDI, el propio Comité Intergremial, salido del molde, a ASOMUR, a los gobiernos de Pereira, Dosquebradas y Risaralda.

A ello, se debe sumar un papel en grande, articulador, para saber que tanto somos en el esquema RAP de territorio compartido desde lo económico, ambiental, social y su apuesta por la gente, destino de las largas jornadas, que es lo valioso y comprensible. También, qué tanta respuesta hay con el Plan Nacional de Desarrollo del crujiente gobierno progresista.

Ojalá, un compendio, un resumen del texto final, fuese conocido por los risaraldenses.

Tarea logro: que todo este esfuerzo compartido, sea el factor dinamizador, esperanzador, de qué ¡valió la pena por Risaralda 2032!