7 de julio de 2026

Comunicaciones sin protocolos

4 de febrero de 2023
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
4 de febrero de 2023

Soy Gustavo Petro y quiero ser su…!Periodista!

Es un ejemplo motivador, la sabrosura de una personalidad arrolladora que ha estado durante 30 años en la escena.

No se cual sea hoy el Manual de Comunicaciones de la Casa de Petro ( el Palacio de Nariño) pero la sensación que existe es que están desbocadas.Sin una articulación y lo que es más grave sin Planeación. Pareciese que sólo fluye en sentido contrario a lo piramidal. Los últimos en enterarse son las regiones- la democracia territorial – después de pasar las comnunicaciones por el corazón del gobierno. No fluye, circula en redondo la información y por eso, los escándalos brotan por la ausencia de comunicación interna. Petro es el gobierno circular.

Sin orden. En modo ráfaga, muy al estilo de quien gobierna al que le fascina el escenario – público. El Supremo habla por Twuitter y las audiencias, revuelcan bilis.

Lo mueve su personalidad, no la de los Ministerios que apenas son imagen. En la democracia territorial, con un surtido de tiendas electorales y de partidos atávicos, hacen cuenta por las próximas elecciones.

Pero, el Presidente Gustavo, es un peliador digital. Le fascina imponer agenda al país. De paso, arrastra la que los Medios meten en la cotidianidad.

El plan de gobierno – vivir sabroso – Colombia potencia mundial de la vida, surgió como un pulso ara consolidar un Pacto Histórico por consolidad una sociedad en una conversaicón exstensa, pero reflexiva por la vida.

Apenas la borrasca agitadora del Congreso y los interes que median la discución – ejemplo Reforma a la Salud – han “prendido” a Colombia que sigue en una polarización de opiniones en la que se discute pero apenas se vislumbra el argumento.

Faltan otras reformas para darle cuerpo, fisonomíoa al gobierno que busca consolidar.

La política, será para postergar el bostezo y para empujar el menosprecio por lo electoral. Todo es para mirar más que hablar. Colombia sacude la cabeza, de lado a lado, para conectar o entrar en el ring sin espontaneidad sino con rabia. Con miedo.

Nos quedamos con la foto de posesión y de banda tricolor cruzada y no la la vieja estandarizada que se veía en los despachos pújbloicos, dentro un ritual lejano de poder céntrico.

Petro, el Presidente, que representa el Pacto Histórico y de paso el Pacto por la Vida, se ha colocado varias pintas regionales – desde sombreros a ruanas – para “acercarse” a la gente. La misma que lo aplaude pero que a la vez los colma de incertidumbre. Que sigue en campaña y polariza.

Lo que si es claro: es que una cosa es la que transmite el que manda  y otra la que comunica en esa estela de fuegos artificiales lanzados por redes. Donde no deja espacio para el respiro.

Por eso Colombia, se vuelve al ritmo de las redes  con narrativas diversas. El mesianismo comunicacional de Petro – eje. Que ve surgir enemigos por todas partes como creándolos, para que armonicen y entren en sintonía con su orden mediático que avasalla.

Palacio maneja comunicaciones reactivas. A la defensiva

Que no le da tregua a la crítica, sino que gradúa, suma, enemigos como en un ejército que necesita, para que lo odien o lo amen.

Una Comunicación que apenas, busca protocolos.