¡Chipi -Chipi Maya!
Que le echen, ¡la culpa al alcalde! Al 10. Al capitán. Por su pasión. Por apoyar.
Ahora no faltará quien quiera desconocer el éxito deportivo de ¡Maya campeón! y, que como Castillo Arlen, le ha tocado “!tapar de todo!” y que su ´pase´ está cotizado. ¡Fastidiosos!
Primero, porque lo ayudó en sus descaches financieros y cuando era un superviviente del rentado este deportivo Pereira, modelo 2022. Cuando muchos, le voltearon la espalda a la divisa íntima y era un cuadro con más técnico que equipo.
Muchos vociferaron, lo sé, para que le quitara ´aire´ financiero, con una patología enfermiza.
Por eso, una derrota de la escuadra íntima, para ellos, era fracaso del alcalde – capitán. Se hicieron autogol de entrada y de salida. Fue triunfo desde el cobro desde el punto penal.
Fueron 67 años de ayuno – ayuno y de tormenta con unas directivas exóticas, muchas de ellas, que canjearon títulos o los endosaron.
No faltará quiénes digan en ampuloso coro:
-Que era el 10 del equipo porque condujo el operativo con las autoridades que merecen reconocimiento en pleno. Sin tacañerías y anteponiendo ridículos personalismos. ¡Exitazo!
-Que Maya no tuvo nada que ver en las medidas que adoptó y que muchos censuraron.
-Maya, campeón, porque no se montó al bus de la victoria, en movimiento. Esa siempre fue su divisa.
-Golazo, para su gobierno, que fue noticia en grande. Muchos quisieron que la oncena Matecaña perdiera, para que al alcalde se lo tragara la tierra y lo graduaran de “bulto de sal”.
-Que le tiren la culpa al alcalde, porque ahora tendremos Libertadores de América y no faltará quien aparezca tomándose fotos con el trofeo. En Pereira, sí, en Pereira.
-Nadie le podrá dañar el ´caminao´ señalando, para la historia, que Maya estaba de alcalde cuando se obtuvo la hazaña.
-También lo culpan de llenar el estadio como si eso fuese malo.
-Que por qué no llovió y hasta a los derrotados se les mojan los zapatos y tan siquiera sirven para sacar agua cuando la victoria inunda las gargantas ciudadanas hasta ´ahogar” el sueño con nombre de balón.
-No faltara quien ladre y pida que no le coloquen la estrella a la camisa institución.
-Maya, campeón, porque manejo con realidad lo que parecía ser una crisis endemoniada a la que muchos le apostaron en todos los sentidos.
-Yo los vi cuando salieron con tufo y con olor a fracaso. En vez de estrella, salieron ¡estrellados!.
-Chipi – Chipi, Maya, marcó hace rato territorio y lideró la ruta de esta vorágine futbolera exultante. Algo bueno pasó en la ciudad en este capítulo que no tiene cierre, en la máquina del tiempo. En la ruta del éxito.
No hay equipo para los abatidos. Muchos menos para los afligidos o melancólicos que nunca han visto – por soberbia – a ¡Maya – capitán!
Gracias, equipo; gracias, muchachos, gracias profesor Alejandro. Gracias, Chpi -chipi Maya, por ser ¡el alcalde de la empresa!!