6 de junio de 2026

Descachadas idiomáticas

17 de octubre de 2022
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
17 de octubre de 2022

1.- «El nuevo dirigente conservador ‘transfuguista’ aseguró que el uso de las amenazas con expulsión y destierro…». A raíz de la ley que en Colombia permite que un militante de un partido político lo abandone para matricularse en otro, a algunos periodistas les dio por inventar el adjetivo «transfuguista». Aunque lo escriban entre comillas (sencillas o dobles), es espurio. En realidad, lo que quieren decir es tránsfuga, vocablo castizo e incluido en el diccionario de la Real Academia Española (RAE). Así se llama a una persona que va de un partido político a otro. Dos: la preposición con no era la precisa para referirse a una amenaza, sino la preposición de. Entonces: «El nuevo dirigente conservador tránsfuga aseguró que el uso de las amenazas de expulsión y destierro…».

2.- «Me reservo el derecho de vestirme como me de la gana». Esta sentenciosa y retadora afirmación la tenía inscrita en su espalda una muchacha semidesnuda, cuya fotografía apareció en el periódico El Nuevo Día (Ibagué). Primero, no estaba vestida, luego la frase es discordante con el mensaje que pretendía enviar la chica. Segundo, la palabra monosílaba (flexión del verbo dar) requiere tilde diacrítica en este caso para diferenciarla de la preposición ‘de’, que no lleva tilde, y que significa contenido o pertenencia. Al ponerle «ropa» gramatical, la sentencia de la chica semidesnuda quedaría así: «Me reservo el derecho de vestirme como me la gana». Aunque la muchacha hubiese hecho uso de su derecho de desvestirse para protestar.

3.- «Y el gobierno del presidente XX cómo lo ve en relación con esas prioridades». En una entrevista publicada en el periódico El Frente (Bucaramanga) escribieron de esta forma uno de los interrogantes. Acusa dos desmanes idiomáticos: 1. En vez del artículo ‘el’ debió escribirse la contracción ‘al’, puesto que se le preguntaba al entrevistado por su opinión acerca del gobierno ejercido por un presidente. «¿Y al gobierno del presidente XX cómo lo ve…?». 2. Omitieron los signos de interrogación, que para estos casos son insustituibles. Corrección: «¿Y al gobierno del presidente XX cómo lo ve en relación con esas prioridades?».

4.- «Llevaba la camisa de su novia colocada». ¿Quién será esa mujer «colocada»? ¿O en dónde estaría colocada (empleada) la novia? Eso es lo que sugiere esta expresión. El texto, sin embargo, daba más adelante otros detalles que indicaban otro asunto: un hombre se había puesto la camisa de su novia. Para que hubiese sintaxis en la oración debió escribirse así: «Llevaba puesta la camisa de su novia». No colocada. Ese es el derecho, ¡de la camisa y de la oración!

5.- «Son exactamente más de diez mil usuarios». Lo que hace el hablar por hablar, o escribir por escribir; es decir, sin meterle testa a la construcción gramatical de lo que se quiere comunicar. Si son más de diez mil usuarios, entonces no es exacta la cifra porque excede esa cantidad. Cabría el adverbio ‘exactamente’ si la cifra fuese, por ejemplo, 10 650. Pero como hay un sobrante que no se determina de momento, el adverbio ‘exactamente’ sobra. La expresión precisa es: «Son más de diez mil usuarios»; o también: «Son más de 10 000 usuarios».

6.- «Pero no todos están en capacidad de direccionar a otros». En una nota sobre conductas humanas, en el periódico Vanguardia (Bucaramanga) se usó un verbo espurio: direccionar. Muchos creen que el idioma español funciona por copias que se hacen del inglés (to direction, en este caso). A algunos les parece insuficiente la abundancia de nuestro idioma en sinónimos, giros, locuciones adverbiales, locuciones conjuntivas y una ilimitada diversidad de léxico. Lo extraño es que esos mismos copiones detestan a los estadounidenses, pero les encanta usar su idioma a pedazos, mezclado con nuestro idioma. ¡Vaya ironía en la contradicción! Entonces: «Pero no todos están en capacidad de dirigir a otros».

7.- «Pero donde esta el kit de la cuestión?, simplemente no creemos en la capacidad de nosotros mismos…». La afirmación es legítima, pero no lo es la forma de escribirla. Así lo hizo un «forista» (nombre erróneo con que llaman a los opinantes en los periódicos), en un diario regional del oriente de Colombia. Veamos este desorden: 1. El signo de interrogación no aparece al iniciar la oración. 2. Faltó la tilde en dónde, pues se trata de una interrogación. 3. También se omitió tilde en el verbo está. 4. El vocablo indicado era quid, no kit, que significa equipo. 5. Después del signo de interrogación que cierra la oración, como él tiene el punto final incluido, lo que sigue debe escribirse con mayúscula inicial. Arreglemos: «Pero, ¿dónde está el quid de la cuestión? Simplemente, no creemos en nuestra capacidad…».

8.- «¿Cómo va estar el clima este puente festivo en Bucaramanga y su Área Metropolitana?». Pues, si el clima se manifiesta como escribieron la pregunta en el diario Vanguardia, se pronostica un mal tiempo. Sin la preposición ‘a’ la expresión quedó como quedaría alguien que se ponga apenas un zapato para salir a la calle. Dos: área metropolitana es la denominación administrativa que aglutina a varios municipios cercanos, pero Área Metropolitana es una institución del Gobierno de Bucaramanga. Las iniciales de las dos palabras marcan la diferencia. Enmienda: «¿Cómo va a estar el clima este puente festivo en Bucaramanga y su área metropolitana?».

9.- «Caleb Ewan sufre aparatosa caída pero sigue en carrera en el Tour de Francia». Dos errores en este título del periódico El País (Cali): 1. La caída no pudo ser aparatosa por cuanto el ciclista no tenía tiempo de promocionarla con alharaca, bulla o alboroto (eso es aparato); ni lo hubiese hecho, de haber tenido tiempo para anunciar una acción contra él mismo. ¡Ni mago que fuese! 2. Detrás del participio caída debió haber coma para separar la segunda oración (yuxtapuesta a la oración principal). Corrección: «Caleb Ewan sufre caída, pero sigue en carrera en el Tour de Francia».

10.- «La comunión espiritual consiste en decirle a Jesucristo cuánto deseamos recibirle en nuestro corazón». De un artículo escrito por el presbítero Evaristo Sada en el portal Catholic.net. Hay aquí un error llamado leísmo, que consiste en usar el dativo le, en vez del neutro lo al final de un verbo. Lo que dice la oración es que se recibe a Jesucristo, se desea recibirlo (a Él). No lo que sugiere el término recibirle: ¿recibirle donaciones, recibirle milagros…? ¿Recibirle qué? Uno le recibe a alguien algo que le alarga, le entrega: «Se ofreció a recibirle los paquetes que traía». Enmienda: «La comunión espiritual consiste en decirle a Jesucristo cuánto deseamos recibirlo en nuestro corazón».

11.- «(…) la muerte te separa de todo, es un adiós a los honores, a la familia, a los amigos, amigas, a las riquezas; es un adiós a todo». En un artículo del sacerdote Mariano de Blas, en la página Catholic.net. También fuese bueno darle muerte o decirle adiós a la matraca de duplicar los sustantivos. ¡Es gramática, por Dios; no es anatomía! En gramática los sustantivos masculinos recogen a los femeninos (que no son personas, fíjense bien los necios), luego cuando hablamos de amigos se compromete a las mujeres que también tienen amistad con uno. Por lo que se puede deducir, en los seminarios también la enseñanza de la gramática brilla por su ausencia. Corrección: «(…) la muerte te separa de todo, es un adiós a los honores, a la familia, a los amigos, a las riquezas; es un adiós a todo».

12.- «Adolescente evadió su casa y apareció muerto en Santa María». De una noticia firmada por Cristian David en el diario La Nación (Neiva). La primera definición ─la más conocida─ para la palabra evadir es: «Evitar un daño o peligro». La cuarta definición es: fugarse. Cabe, entonces, preguntar si la casa donde vivía el muchacho de la historia lo estaba persiguiendo, o le iba a causar daño. ¡Claro que no! Una casa no arremete contra una persona, obviamente. El redactor confundió el verbo, lo que quiso decir fue que el joven se evadió, huyó, de su casa. Entonces: «Adolescente se evadió de su casa y apareció muerto en Santa María».