7 de julio de 2026

Mermelada Política

27 de agosto de 2022
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
27 de agosto de 2022

Por Álvaro Rodríguez Hernández

Cada año, cada período presidencial, el país vive un entrampamiento político. No es serio. Un chiste cuando más.

El que tiene poder acelera o retarda las grandes reformas a la política y a lo electoral. Cada quien cuadra el escenario, para presentar por capítulos, la nueva burla.

Al Consejo Nacional Electoral, CNE, llegan figuras, muchas de ellas como “premio de consolación” a un simulacro electoral perdido. Sobras del poder, pero refugio de intelectos apagados en urnas.

Las personerías jurídicas de movimientos o partidos políticos, van en ascensor. Suben y bajan al tenor de las apuestas políticas del momento.

El país político, no avanza. Es un boomerang de muchos retornos. De colocar melodramas y sainetes con libreto propio. Es una política resbalosa. Gelatinosa y de plastilina: con molde para muchos preceptos.

Los congresistas, juegan con el poder local desvirtuando el territorio donde vienen, mientras en el Congreso, todos se vuelven sospechosos de armar ´armar´ reformas ficticias. Se creen con solapado orgullo “bogotanos raizales” como caídos del cielo.

Hoy vuelven a lo mismo. Juegan a cerrar listas, a imponer listas cremalleras, a sacar de la solapa, de la manga y hasta de bajo de la corbata, gustos políticos. Unos para cercar y otros para airear, pero siempre pensando en la política sencilla. Al detal y de momento.

De acuerdo como esté el cambalache diario o mensual. El aparato político crujiente en el Congreso con aceite en pleno vapor. Un Congreso rendidor, tipo vitamina: ¡a modo de reconstituyente!

Pero cada vez, el poder participativo no se siente porque hasta hoy las elecciones de base – revisen – son menos en representatividad. Cada vez menos la gente cree en sus dirigentes ce4rcanos: llámese juntas administradoras, jueces de paz, voceros comunales, cafeteros en trance o comités de edificios.

Otra vez, el coco de las elecciones – burla burlando- caen sobre el entorno, para mostrar el otro rostro de una política que va por un lado. Ellos, los actores, se sienten supremos de ese entrampamiento político. Sin voluntad y responsabilidad política alguna. Solo con su ego. Con su vitrina que cargan para todos lados, aislados y solos.

Todos somos víctimas de ese entrampamiento político. La historia vuelve y se repite. La baraja electoral está sobre la mesa. Los apostadores tienen ruleta abierta en el Congreso.

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