Por qué no votaré por Rodolfo
Los dos contendientes para la presidencia colombiana parecen avocar políticas similares. He escuchado al candidato Rudolfo Hernandez Suares y me gusta su discurso, me gusta lo que promete. Entonces, ¿por qué no votaré por él?
Contexto:
Primero, hay que entender que, a lo mejor, promesas políticas solo son aspiraciones e indicaciones de prioridades, pero de prioridades “por ahora”, solo validas hasta que eventos requieran que esas prioridades se cambien. Además, hay que entender que cuando se trata de cambios importantes, los cambios tendrían que ser apoyados por ambas cámaras en el Congreso; por la Corte Constitucional y el sistema judicial; y, además, si eso se logra, tendrían que ser implementadas por la complicada burocracia nacional.
Lo anterior asume que las promesas son sinceras pero muchas veces solo son productos insinceros basados en las recomendaciones de diversos asesores quienes han medido el pulso de los electores y, sobre un análisis de los resultados, han seleccionado las propuestas que recogerían la mayor cantidad de votos. Se venden acompañadas por slogans, videos, canciones y, en la modernidad, por un diluvio de mensajes en medios sociales manejados por un ejército de voluntarios (o supuestos voluntarios pagados en una forma u otra).
¿Cómo se pueden distinguir las promesas honestas de las fingidas? Pues, para eso es esencial una evaluación de las posturas del candidato durante un periodo de tiempo significante. Si las posturas son recientes, y, en especial, no solo recientes pero manifiestan un cambio importante con respecto a posturas y acciones anteriores, entonces la enorme probabilidad es que son falsas. Si han sido consistentes durante un periodo de muchos años, entonces la probabilidad es que son genuinas. Pero las políticas y promesas no son todo, hay que medir el carácter del candidato, y eso, de alguna forma, rescatando la verdad de las calumnias que se inventan en su contra. Por fin, hay que ver quienes los apoyan, o formalmente, lo cual es por lo menos honesto, o a escondidas, que es muy preocupante ya que es una indicia de deshonestidad.
Análisis:
Mi análisis se puede evaluar examinando el perfil del candidato Rodolfo Hernandez Suarez que se encuentra en Wikipedia, no una fuente académica y sujeta a manipulación, pero en este caso, parece ser objetiva, contando tanto lo bueno como lo problemático en manera que facilita investigación propia adicional por medio de otras fuentes. Ese perfil es disponible en la siguiente dirección de Internet: https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Hern%C3%A1ndez_Su%C3%A1rez#Alcalde_de_Bucaramanga.
En el caso del Ingeniero Rodolfo, he concluido que aunque muchas de sus propuestas políticas me gustan, son de creación reciente con la ayuda de expertos en la medición de la opinión pública y compartidas por redes de supuestos voluntarios en medios sociales. Su trayectoria indica que lindas promesas se usan para ganar elecciones pero luego, mueren incumplidas. Promete usar su inmensa fortuna en algunos instancias para el beneficio público, al estilo de Pablo Escobar, pero eso genera la pregunta de qué diferencia existe entre los regalos de dinero al público que él ofrece y siempre ha ofrecido y la compra de votos tradicional en la corrupción política colombiana? El ingeniero insiste que es independiente pero en gran parte los partidos y movimientos que han disfrutado el poder lo apoyan a él públicamente, en especial, el Uribismo que ha gobernado a Colombia continuamente durante los pasados veinte años. Sobre el Ingeniero Hernandez circula una enorme cantidad de información negativa con respecto a su temperamento, sus opiniones conservadores sobre limitaciones en el rol social de las mujeres, sus propuestas para incrementar la jornada laboral, sus problemas éticos, tanto como empresario como gobernante, y su admiración por un infame líder alemán. Sobre toda esa información, como se indica en el artículo en Wikipedia, el Ingeniero Suarez y su equipo tienen explicaciones, y se asume que por lo menos en parte, podrían ser válidas. El problema es que el Ingeniero Rodolfo rechaza la oportunidad de públicamente explicar esas situaciones en un debate con su contendiente, Gustavo Petro, moderado por medios de comunicación, como es tradicional por todo el mundo en campañas presidenciales. Y ese rechazo grita que no todo es como debía de ser.
Conclusión:
Dado el conjunto de lo anterior, por el Ingeniero Hernandez no votaré. Es claro que mucha gente no confía en él Señor Petro pero no confiar en el Señor Petro no es razón por votar por el Ingeniero Hernandez. Por eso en Colombia existe el voto en blanco.
© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2022; todos derechos reservados. Permiso para compartir con atribución.
Guillermo Calvo Mahé es escritor, comentarista y analista político, y, académico residente en la República de Colombia. Aspira ser poeta y a veces se lo cree. Hasta el 2017 coordinaba los programas de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales. Tiene títulos académicos en ciencias políticas, derecho, estudios jurídicos internacionales y estudios de lingüística y traducción. Puede ser contactado en [email protected] y gran parte de su escritura está disponible a través de su blog en https://guillermocalvo.com/.