7 de julio de 2026

El “gallo”: ¡tiene espuelas!

26 de septiembre de 2021
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
26 de septiembre de 2021

Quienes no creen que Gallo, Juan Pablo, sea senador, se equivocan.

No con el alarde que enarbola un falso arribismo electoral que irrita, molesta – triunfalismo de pueblo que quieren vender como elixir para que se monten en un triunfo que no será fácil sino sudado – y que deben cambiar por trabajo.

Sin la horda de exclusiones de quienes sólo buscan acomodarse desde adentro para crear revanchismo y pisotear otras ideas que no comulgan con intereses fabricados.

Reclaman al aspirante Gallo en el directorio instalado en la calle, con contacto ciudadano en una campaña llena de incertidumbre. Sin eludir al elector y con posturas de región.  El que colocan en una vitrina al que ven pero que nadie toca.

El timonel rojo no puede seguir a la deriva en un departamento que ha alentado la policromía electoral de manera histórica. Este ha sido un partido sin regulación.

Gallo, no se ha ido del escenario político, así sus malquerientes, lo quieran menguar con argucias viejas, de un pasado que no se va, ni extraña la política rancia. Que no voten por él, es natural dentro del juego de tronos que se repiten dentro del colapsado liberalismo que muchos quieren izar para seguir exprimiéndolo.   Faltos de generosidad y nobleza de espíritu.

Juan Pablo, el economista, el hijo de Luz Helena y Silvio, hace parte del nuevo activo de pereiranos, que incomodan por el liderazgo ganado y que quieren estropear entre las rencillas de los personalismos y de la pugnacidad roja. Representa otros tiempos. Otros vientos que soplan desde su periplo por el Concejo, sus 126 mil votos para la alcaldía que no se lograron en un bazar y porque fue un alcalde activo y con resultados medibles.

Acaso, no van a votar por él, ciudadanos sin y con partido, ¿por su liderazgo ejercido? Sin dudas, su administración es la voluntad de un querer popular que no puede ser envilecido por la soberbia de quien envalentonado vuelve a tirar la cáscara del banano para que el liberalismo caiga.

No es nadar contra la corriente en un torneo electoral hecho para prestigios que cuenten con herencia ciudadana y no con dinero al constante. La política no puede ser tulas de dinero desaforadas o montar franquicias electorales para cobrar peaje o emboscar.

¿Será capaz este partido liberal, capturar alcaldía y gobernación, sin tan siquiera ha ganado el Congreso? Ensillar sin tener el ejemplar. Pensar con el deseo.

Risaralda tiene por quién votar: Juan Samy Merheg Marún, el conservador; opciones como Alejandro Corrales, gestor serio y sin escándalos, sin mácula y Carolina Bustamante, otro liderazgo llamado al relevo generacional que enseña el Centro Democrático; Iván Marulanda, inteligente y capaz.

En fin, otros nombres y otras ideas, que erguidos, estarán en el partidor como legítimos voceros en urnas por Risaralda. ¡Usted decide!

No herederos de la desfachatez y de quienes sólo tienen compromisos con ellos mismos para hundir el trapo rojo en el fango y pasear caminos que solos recorren con una soberbia que envenena.

Gallo, Juan Pablo, el hijo de Silvio y Luz Helena, ilusiona sin el engreimiento de quienes se resisten a colocar su barba en remojo.