19 de junio de 2026

Vivienda hospedaje en la zona cafetera

25 de agosto de 2021
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
25 de agosto de 2021

Una característica muy notoria de la zona cafetera es la carencia de hoteles y la insuficiencia de cualquier número de habitaciones en la época de cosecha. En esta época el flujo de personas a las fincas cafeteras es inmenso y muchos hombres permanecen los fines de semana en la cantina del pueblo durante todo el día, por no existir dónde pasar la noche en un ambiente más civilizado. Si hubiese hospedajes económicos pero confortables, la vida sería más digna para estos trabajadores quienes tendrían la oportunidad de aprove­char así el fin de semana como un verdadero descanso. Igualmente, la zona cafetera se ha convertido en sitio de gran atracción turís­tica, pero la misma carencia hotelera impide el desarrollo de esta actividad.

En cuanto a las proyecciones turísticas internacionales, es bueno mencionar el programa Doña Teresa, arepa y café, un pro­yecto concebido por la oficina de fomento y turismo de Maniza­les, el comité departamental de cafeteros de Caldas y las autori­dades locales, y al cual ha ofrecido su patrocinio la empresa alemana de aviación Lufthansa. El deseo de los alemanes, y de los europeos en general, por salir de las grandes ciudades y buscar descanso en sitios tranquilos indi­ca que el programa anterior constituye un ambicioso proyecto tu­rístico que bien vale la pena apoyar y promover. A lo anterior hay que añadir la hospitalidad y hermosura de la zona cafetera caldense donde las fincas ofrecen una originalidad y belleza incomparables en su construcción y mantenimiento, además del interés de los ale­manes, como los mayores consumidores del mejor café del mundo, por conocer de dónde viene ese producto, cómo se siembra y su ma­nera de recolectarlo.

Para aprovechar la necesidad de alojamiento en los pueblos de la zona cafetera y la conversión de algunas casas en unidades pro­ductivas se puede pensar en un programa de ampliación y mejora­miento de viviendas en algunos pueblos que por sus características especiales auguren éxito. Dicha ampliación consistiría en la adecuación de una o varias habitaciones para turistas, hospedaje de pasajeros, empleados temporales o permanentes, parejas de recién casados, profesionales que hacen trabajo social o su año rural como en el caso de profesionales de las áreas de la salud, etc.

Esto sugiere, además, una escala de categorías en los servicios que van a ofrecer debido a la diferencia en las condiciones económicas, sociales y culturales de los usuarios. El trabajador temporal, el profesional universitario y el turista, nacional o extranjero, requieren tratamientos diferentes que exigen consideraciones especiales en el diseño de la infraestructura de los posibles hospedajes. Estas habitaciones contarían con todo lo necesario para tal fin como muebles, baño, ducha, lavamanos y sanitarios independientes. La financiación puede hacerse aprovechando, entre otros, los recursos de la nueva legislación sobre vivienda de interés social. Aquí puede estar una de las aplicaciones más apropiadas del concepto de vivienda productiva con muy buenas perspectivas, pues los factores a favor son muchos, entre ellos la hermosura de la zona cafetera y la amabilidad y cordialidad de sus habitantes, que los convierte en los mejores anfitriones y guías turísticos, en potencia, de primer orden. Para un programa de esta naturaleza se puede contar con la asesoría y apoyo de las Naciones Unidas y de gobiernos de otros países, entre ellos el de Francia, inicialmente. Cuando se trata de mejoramiento de viviendas rurales, los Comités departamentales de cafeteros pueden hacer uso de la financiación ofrecida para ese fin. Sería conveniente analizar con las entidades oficiales colombianas, el SENA, los municipios y las Corporaciones de ahorro y vivienda y el Plan nacional de rehabilitación un sistema de integración institucional para poder desarrollar programas exitosos.

A manera de lo que puede ser un programa de esta índole, quiero mencionar un ejemplo de la república de Indonesia, en la región de Ubud, en Balí, donde «el desarrollo artístico y turístico constituyen la base del crecimiento económico de la región. A principios de 1970 tan sólo tres familias alquilaban habitaciones para turistas en sus hogares; al cabo de varios arios, doscientos hogares ofrecen ha­bitación y desayuno por una suma que va de 3 a 10 dólares por persona». Este flujo de turistas ha desarrollado el comercio, la ar­tesanía y todas las actividades económicas tales como la exporta­ción de juguetes, los tallados de maderas, las réplicas de flores y frutos, las pinturas, etc. «El ario pasado, únicamente la exportación de tallados y pinturas de ocho grandes comercios en Peliatán, una ciudad de seis mil habitantes, ascendió a más de un millón de dóla­res». (Naciones Unidas. «De hoteles de cinco estrellas a hogares íntimos»).

*Vivienda rural: un desarrollo integral, 1992, Tercer Mundo Editores, Bogotá