Paseo bugueño
Gustavo Álvarez Gardeazábal
Cuando Dora Lilia Gálvez fue encontrada en la casa donde realizaba reparaciones locativas y llevada al hospital Divino Niño de Buga, de primer nivel, se le recibió con “ rectorragia, estigma de trauma vaginal, estigmas de abuso sexual y como tal se le aplicó el protocolo para casos de abuso sexual”.
Posteriormente, dada su gravedad ,fue remitida al Hospital San José de Buga, de tercer nivel, y allí una semana después se emitió boletín en donde se le diagnosticó, entre otras cosas trauma craneoencefálico severo, hemorragias cerebral e intraventricular,traumas cerrados de torax y abdomen.
Durante casi un mes Dora Lilia agonizó en la UCI y cuando Medicina Legal realizó la autopsia dizque encontró que ella había muerto por rompimiento de un aneurisma. Durante todo ese tiempo en Buga no pudo extrañamente averiguarse ni por Fiscalía ni por Policía ni por radio bemba, quien había podido ser el autor del crimen que todos repudiamos, tanto que comenzó a crecer la versión de que alguien quería taparlo.
Si la paciente estuvo casi un mes en manos de médicos que la trataban a diario mientras marchábamos, escribíamos y protestábamos afuera del hospital, es imposible que no se hubiesen dado cuenta los galenos que la vigilaban que la versión pública era totalmente falsa.
Medicina Legal, que últimamente ha dejado de ser palabra de dios, y está siendo seriamente cuestionada, simplifica todo el caso de Dora Lilia con un aneurisma, permitiendo la más grande controversia nacional y el desborde de la imaginación popular.
Entretanto la zamba oligarquía, que reemplazó la otrora endogámica que manejó la Ciudad Señora, alienta tras bambalinas este nuevo paseo bugueño.
Publicada en ADN,diciembre 16 2016
@eljodario