De la solidaridad a la infamia
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
¡Qué rápido pasan los vientos del bien y la bondad! Parece que el espíritu del mal quiere demostrarnos su poderío y vigencia.
Primero fueron las demostraciones solidarias con el equipo brasileño de fútbol Chapecoense, luego de su accidente aéreo en tierras antioqueñas, después la barbarie infame contra una niña caucana de 7 años, secuestrada, violada y finalmente asesinada, en Bogotá.
Rechazar la paz, la armonía y el amor, con todas las virtudes asociadas, reemplazándolas por la perversión infame, la indignidad y la crueldad, haciendo víctimas a los más débiles, es una demostración de lo bajo que hemos caído. ¿Por qué ese empecinamiento en maltratar a los humildes y a los débiles? ¡Qué injusticia tan cobarde!
¡Muchos son los inocentes caídos en las garras de fieras humanas que esgrimen su maldad contra niños indefensos, mujeres o campesinos impotentes que ven pisotear sus derechos y la vida de sus seres queridos y la de sí mismos.
Cuando ya estamos en el fondo no debemos cavar más, y empezar, en cambio, el ascenso que nos lleve a la armonía y la libertad para disfrutar en sana convivencia.
Abramos campo al espíritu del bien para que se instale en nosotros, no sólo por unos días de solidaridad entusiasta sino de permanencia grata y de vida digna.