14 de junio de 2026

Igual me importa un…

17 de febrero de 2016
Por mario arias
Por mario arias
17 de febrero de 2016

Por: mario arias gómez

mario arias

Es motivo de cotorreo en los mentideros políticos, el que en la reunión sobre el Medio Ambiente que convocó Arturo Yepes haya declarado que le importaba “un culo el conservatismo”, lo que lamentablemente coincide con los que no salimos del asombro del grado de postración al que el otrora memorioso partido se encuentra de la mano de excéntricos y volátiles jefes de papel, que se han reído por años de los pendejos que mansamente servimos de muletas constructoras para que estos primitivos y frágiles personajes treparan al olimpo que ocuparon Ospina Rodríguez, Caro, Laureano, Alzate, Ospina Pérez, Áquilino y Silvio Villegas, entre otros. “Grandeza” que sumisos parlanchines, que fungen como biógrafos -que no dan puntada sin dedal- resaltan y equiparan para hilaridad entre cortinas de humo, sin enterarse siquiera que los tiempos políticos cambiaron.

Medianías que llevaron a los conservadores a una crisis de identidad inocultable, que patrocinó la corrupta descomposición que se expandió de tal forma, que colmó el vaso de la paciencia de la gente engañada, harta de dudas, hastiada de sospechas razonadas, frente a fantasiosas “deidades” destronadas y demolidos sus pedestales por quienes los elevaron, para caer -“todo lo que sube baja”- al lóbrego ostracismo perpetuo. Pasaje que recoge figurativamente el francote y alegórico dicho de Arturo que en mi sentir se sustenta en el desprestigio de estos desacreditados “personajes”, que insaciables se alzaron con el santo y la limosna, y no llenos aún, montaron su propia cofradía de garaje -con ponchera incluida- bajo la divisa conservadora, utilizada abusivamente. Púlpito desde el que han predicado una moral y ética políticas que no practicaron estos aprovechados, comodones y mezquinos “prohombres”. Coartada que encubre vacías ideas y el frenético afán de tomarse el poder, al precio que fuera, para ponerlo a su servicio, de los suyos y paniaguados.

Encubierto simulacro de una vetusta, acabada y fraudulenta democracia dedicada a expedir leyes y dar poco ejemplo, ejercida por cínicos, renegados y mercenarios, mantenidos con el erario de todos, en especial de los pobres, esfumado tantas veces por impúdicas manos, lo que se debe desenmascarar como aporte a la memoria histórica del país. Comediantes de baratillo que en la inexorable edad invernal, hablan de cambio y de mirar adelante “urbi et orbi”. Viejísimo truco ese de empaquetar añejas mañas con ropajes nuevos. Titiriteros de pacotilla de los que nadie se escapó de su perniciosa y macabra influencia, en que lo nuevo se resistió a nacer y lo viejo a morir. Antiguallas de vergüenza que no quieren irse, por nada del mundo, adheridos como están umbilicalmente a bochornosos intereses, que nada tienen que ver con la doctrina inmanente del conservatismo.

Asquienta parodia de gallinero que apesta, falsa como una moneda de cuero. Politiquería que estoy seguro inspiró el desabrochado, gráfico y simbólico dicho, inspirado por estos sepulcros blanqueados de escándalo, que olvidaron la intemperie de la que salieron con una mano delante y otra detrás para alcanzar la cima, inmerecidamente, cima que los mareó tanto, que en su afán de su supervivencia y no del progreso del país ni del bienestar del ciudadano, los llevó a desdeñar e ignorar a quienes servimos de escalera, dejados a la vera del camino. A la luz de los intereses de la sociedad, suena duro decirlo así, pero es la verdad. Al poner Arturo el dedo en la llaga, lo hizo con la autoridad de quien puede mostrar como balance una diligente y encomiable labor, plasmada en obras y logros obtenidos con eficacia y probidad -paradigmas que anhela la comunidad-.

Relaciono unas: 1-. Centros de Integración ciudadana (Polideportivos pero más completos) de Anserma, Belalcázar, Neira y Salamina. Inversión de 800 millones por cada uno. Total $ 3’200.000.00

2-. Vivienda “El Aguacatal” – Chinchiná. Inversión: $ 7’000 millones

3-. Reposición red de acueductos: Anserma ($ 1’200.000.00 ejecutado) Salamina ($ 1’000.000.00 por ejecutar)

4-. Recuperación vías terciarias en Neira y Pensilvania. $ 2.000 millones

5-. Pavimentación de dos kilómetros San José-Risaralda

6-. Financiación, Feria de Manizales, $1’000.000.00

7-. Máquinas de Bomberos: Marquetalia, Neira y Pensilvania

8-. Gracias a su excelente relación con el señor Vicepresidente, logró convertir la ampliación Estación Uribe-Puente de Villamaría,  en doble calzada y que se prolongara hasta Maltería. Obra insignia.

Lección de entrega que tortura a advenedizas -bajo sospecha- que “ni rajan ni prestan el hacha”, que miran con recelo y reojo el trabajo que los que trabajan en beneficio del bien común. “Defensores” que se sienten dueños exclusivos de este, quienes -en síntesis- “ni hacen ni dejan hacer”, nutriéndose de discordia, de polarización, de soltar sibilinos juicios en busca de pescar en río revuelto. Va esta muestra: Cuestionan estos esquizofrénicos el que Arturo, sin cacarear, sin pedirles permiso, se haya apersonado del viejo requerimiento de los Bomberos de Marquetalia, de obtener una máquina apaga-incendios, que pasadas administraciones, por x o y motivos,  no suministraron. Al comprobar que la urgencia la había suplido Arturo, pues apareció en una foto supervisando en Bogotá el moderno vehículo -cero kilómetros- gestionado ante el Gobierno, esto solo les causó evidente desazón que los indujo a tratar de minimizar el acto, el mérito y la eficiencia del nuevo patrocinador, mientras a este solo le preocupó atender a la brevedad posible la urgencia, sin inquietarse por el tonto vaivén de la política doméstica. Las cosas son como son y punto. Crítica que le resbaló y que lo tiene sin cuidado, les cuento.

Como igual le resbala la inaplicable doble militancia que el recusado Veedor del partido investiga, como la crítica suscitada tiempo atrás por quienes pretendieron tercamente imponer la desatinada candidata de partido, lo que lo llevó a actuar contracorriente de su cercano y desairado jefe, quien en “endemoniado”, enigmático y soberbio acto, lo expulsó del “yepismo” viejo. Inesperada decisión que nos heló el corazón y llevó a autoexcluirnos de trabajar por la viche dama convertida en referente político del conservatismo, quien motu proprio, sin consultar, negoció con la contraparte y corrió -como gratitud- a conspirar contra el mentor, buscando sacarlo a empellones de la Dirección del Partido, quien prefirió renunciar, calladamente, para aceptar luego en forma incomprensible ser condecorado en casa del cantado Caballo de Troya, introducido sutilmente por el feroz y totalitario Uribe. Burda táctica en la que el nepótico amigo nos quiso meter “gato (a) por liebre”. Génesis del importaculismo que no es más que el rechazo a tanta frescura e impudor. Deslinde afortunado que trajo las citadas obras millonarias.

Tediosos tiburones que no han vuelto a los Municipios, a excepción del ninguneado amigo que a nombre de la “Alianza para el Progreso”, se puso al día siguiente de las elecciones, con concejales, a órdenes de los alcaldes recién electos -sin excepción-, sin contraprestación, en el entendido que el tiempo electoral pasó y que era hora de gobernar, descartando la anticuada e insípida oposición, ni las malas maneras exhibidas por fatuos congresistas que en un acto cívico por naturaleza, como lo es la conmemoración del sesquicentenario de la culta Pensilvania, vomitaron un aullado, insoportable y sectario discurso -fuera de lugar- en contra el Presidente. Claro irrespeto a las autoridades presentes, invitados y ciudadanía, quedando -para  sonrojo- como mosco en leche. Nobleza obliga. Cada cosa en su lugar -enseñaba Carreño-.

Bogotá, febrero 17 de 2016-.