El Grito de Independencia
Por JOSE MIGUEL ALZATE
Hoy se celebra en todo el país un aniversario más del llamado Grito de Independencia. Este hecho histórico, que se produjo en la ciudad de Santafé de Bogotá el 20 de julio de 1810, un viernes, hace exactamente 205 años, tiene una trascendencia histórica en la vida de Colombia. No porque se hubiera presentado en el centro del poder colonial del Virreinato de la Nueva Granada, como se llamaba entonces todo el conglomerado de repúblicas liberadas años después por Simón Bolívar, sino porque representó la emancipación de la corona española. Ese día se dio inició a lo que se ha llamado vida republicana. Una fecha que nos abrió a los colombianos las puertas de la libertad. Antonio José Amar y Borbón era el virrey y, a la vez, presidente de la Real Audiencia de Santafé.
Desde el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, ocurrido el 12 de octubre de 1492, todos los terrenos de este continente quedaron en manos de la corona española. La tierra les fue entregada a ciudadanos españoles, a través de realengos, para que la explotaran. ¿Por qué es importante, entonces, el 20 de julio de 1810 en la historia de Colombia? Porque ese día se firmó el acta de independencia. Es decir, estos pueblos gobernados por virreyes lograron, desde ese día, desprenderse del tutelaje español, algo así como liberarse del vasallaje que entonces la madre patria tenía sobre este continente. El pueblo empezó a levantarse contra el coloniaje español en razón a que la riqueza aurífera se iba para España. Un Cabildo Abierto autorizado por el virrey encendió los ánimos.
Desde los bancos de la escuela hemos oído hablar sobre lo que pasó aquel día. En las páginas de los libros de historia empezamos a darnos cuenta de lo que sucedió ese 20 de julio. Nos enseñaron que un hombre llamado José González Llorente, que era español, se negó a prestar un florero requerido para hacerle una atención a Antonio Villavicencio. Cuando se le pidió prestado, Llorente se negó a hacerlo, aduciendo que un ciudadano español no podía prestarse para homenajear a un enemigo de la corona. La historia registra ese suceso como la mecha que prendió el descontento. Desde entonces, con el apelativo de “Florero de Llorente” se califica en Colombia cualquier hecho que origina un disgusto. Este suceso motivó la separación del cargo, posteriormente, del virrey Amar y Borbón.
La independencia de Colombia se firmó el 20 de julio de 1810. Pero la emancipación total solo se logró 9 años después, cuando el ejército libertador comandado por Bolívar derrotó a los españoles en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. ¿Por qué empezaron los criollos a luchar por su independencia? Porque cansados del tutelaje que la corona española ejercía sobre este continente, asimilaron los movimientos independentistas que se estaban dando en otros lugares. Años antes España había sido tomada por Napoleón, quien derrocó al Rey Fernando VII. Pero desde Francia, que había vivido ya una revolución alimentada por el inconformismo de los ciudadanos frente al gobierno, llegaron los ecos sobre la necesidad de alcanzar la libertad.
Cansados de la forma como la corona española se apropiaba de las riquezas de la Nueva Granada, algunos criollos le piden a la corona que les permita establecer juntas de gobierno. Estas eran una tradición hispánica. Tanto que, para resistir la invasión napoleónica, los españoles se organizaron de esta forma. Los criollos tomaron la idea para tratar de autogobernarse. Pero la corona española no aprobaba nada que tuviera olor a independencia. Y se cerró a la posibilidad de que estos pueblos se emanciparan. Fue por esta razón que el movimiento independentista que se inició con la firma del acta ese 20 de julio tomó fuerza. Tanta, que el ajusticiamiento de Policarpa Salavarrieta, siete años después, ordenado por Pablo Morillo, hizo que se intensificara la lucha del ejército patriota.
Las fuerzas de Bolívar contaron con la ayuda de todo un conglomerado humano que estaba cansado de las injusticias cometidas por los vasallos del reino. Como querían la libertad, vieron la oportunidad de levantarse contra un sistema que los oprimía. El manejo que le dio Juan Sámano a la insurrección fue el agravante de un proceso que condujo a la libertad. Este fue aliado del Virrey Amar y Borbón. Era tan sanguinario, que llegó al colmo de ordenar el fusilamiento de Francisco José de Caldas, argumentando que el reino español no necesitaba sabios. Sin embargo, los españoles no pudieron con la grandeza de un ejército que luchó en inferioridad de condiciones para consolidar la independencia. Hecho que se consolidó con la derrota propiciada en la Batalla de Boyacá.