20 de junio de 2026

Negocio

Periodista, abogado, Magíster en ciencia política, Magíster en derecho público, escritor, historiador y docente universitario.
20 de junio de 2026
Por Víctor Hugo Vallejo
Por Víctor Hugo Vallejo
Periodista, abogado, Magíster en ciencia política, Magíster en derecho público, escritor, historiador y docente universitario.
20 de junio de 2026

 

No es fácil entender como la gente se puede comprometer hasta el delirio y el llanto irrefrenable en presencia de lo que no es más que un negocio. 

Con la advertencia de que es el mejor negocio del mundo. Ningún otro lo puede igualar, ni siquiera las grandes industrias de marcas reconocidas y de consumo masivo. 

Un negocio en el que las operaciones solamente pueden contarse por miles de millones de dólares y que no para de crecer, como que una gran parte de la población mundial  se aferra a lo que se programa y se vende como si se tratase de una pasión. 

Lo cierto es que es una pasión de miles de millones de personas en todo el mundo, muchos de quienes deben invertir sus horarios de trabajo y descanso, dependiendo del lugar del plantea donde se encuentren, por los horarios que corresponden a la posición solar del país donde se realice el gran evento. 

Hablar de fútbol es hablar de una gran pasión, de un gran compromiso, pero en esencia es hablar del más grandes negocio que el ser humano se ha podido inventar, girando alrededor de una pelota a la que todos siguen y lo hacen con la atención y el respeto que en muchas ocasiones ni siquiera tienen para con sus deberes como ciudadanos de cualquier parte del mundo. 

Ningún negocio produce tanta plata en tan poco tiempo, ni en todas partes  del mundo, permitiendo además que a su alrededor se generen todos los negocios posibles, todos ellos con resultados positivos. 

El fútbol nació como un deporte, ideado por los ingleses y expandido a todas las regiones posibles, como diversión, como proyecto de vida de miles de jóvenes, que de saber aprovechar las oportunidades que se les brindan, cuando llegan a los 30 años ya tienen solucionada su existencia desde lo económico, en la medida en que no se mantengan en la mentalidad de necesitados  que a la mayoría de ellos los lleva por ese camino de que les paguen por lo que les gusta y saben hacer. 

La FIFA es la mayor organización internacional que existe hoy día y desde hace bastante tiempo. Ni siquiera aquellos entes que agrupan a las Naciones en orden a mantener una mínima disciplina social, pueden igualarse con este ente que rige  el deporte más popular sobre la tierra, imponiendo condiciones, e incluso atreviéndose al desafío de soberanías nacionales. 

La ONU (Organización de las Naciones Unidas), nació en 1945 y de ella hacen parte un total de 193 Estados, más dos Estados que se tienen como observadores y por ende sin el ejercio de plenos derechos como son la Santa Sede, que administra una de las más grandes religiones en el mundo, como es la católica y Palestina, que  sigue intentando conseguir un estatus suficiente que le genere respeto y no lo sigan considerando como generador de terrorismo. 

De esos 193 Estados, cinco tienen asiento permanente y por tanto no pueden ser expulsados, ni suspendidos en momento alguno, que son Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China. Dicho de otra manera: son los que imponen las condiciones de la geopolítica desde dicha organización, que cada año celebra una asamblea en su sede de Nueva York, que apenas si es una tribuna elegante, con escenario en mármol gris verdoso, donde los Jefes de Estados  venidos de todo el mundo se apoderan de una tribuna que se supone universal y se auto proclaman líderes de cualquier causa, como alguien que fue a decir allí que era el líder de la vida, como si la vida necesitara de liderazgo de alguien para seguir siendo la vida. 

Dicho de manera precisa, son esos cinco Estados los que deciden que se hace y que no se hace en la Organización y dictan normas de Derecho Internacional Público, el más bello texto jurídico que se pueda encontrar y el menos acatado. 

A la ONU nadie le hace caso y por eso no pasa nada. La ONU vive de los ingresos que aportan sus afiliados en cuotas anuales y sostiene una burocracia  abundante, en la que se otorgan títulos de todo orden, sin que ninguno de esos personajes sirvan absolutamente para nada. 

Se piensa que con la existencia de la ONU, es posible evitar los conflictos armados internacionales. Y eso no es cierto, no ha sido0 cierto y no va a ser cierto, Es que nadie le hace caso a la ONU. Es un nido de personajes que devengan gruesos honorarios y no son más que figuras decorativas. Viven en el lenguaje medio falso de la denominada Diplomacia. Ser diplomático ha llegado a ser  decir lo más cómodo al otro, pensando cosas muy diferentes. Ser Diplomático es quedar bien con todo el mundo, pero sin decidir nada. Eso sí: hablando bonito. 

En la ONU. Se habla bonito y no se decide nada. Al fin y al cabo nadie les atiende. 

A nivel regional, por continentes, existen organizaciones  que agrupan a los países correspondientes, como es el caso de la OEA, Organización de Estados Americanos, conformado por 21 Estados, todos ellos miembros de la ONU, y es cuando se comienza a indagar por la inutilidad de tales entidades, pues si ya son miembros de un órgano universal, para que quieren ser también miembros de uno de orden regional. 

Colombia se revolcó en la violencia a raíz de la muerte violenta de uno de sus líderes políticos, uno de los grandes demagogos que ha dado este país, a quien la muerte lo engrandeció  en niveles superlativos, lo que de pronto no hubiese ocurrido de haber accedido a la Presidencia de la República, por lo que luchaba y daba emotivos discursos en todas las plazas. Son dudosas las capacidad de Jorge Eliècer Gaitán como administrador público, pues tanto en la Alcaldía de Bogotá, como en el Ministerio del Trabajo no fue funcionario destacado, n i brillante, ni mucho menos generador de cambios que fuesen en bien de la comunidad en general. Apenas un nombre famoso en cargos que francamente desconocía. Su asesinato lo llevó a  a la cetegoría del Mito, en el que cabe todo, menos la realidad de lo que son o fueron las personas. 

La OEA también es una gran organización burocrática, en la que se jubilan muchos diplomáticos haciendo nada. Si no le hacen caso a la ONU, que atención le van a prestar a la OEA. Tampoco genera ingresos propios, vive de lo que aportan cada año sus  Estadis miembros. 

Si la ONU o la OEA  llegaran a desaparecer no pasaría nada, diferente a que los Estados miembros dejen de hacer esas grandes erogaciones para mantenerse como miembros activos. 

De la OEA expulsaron a Cuba cuando  este país dio el viraje a la izquierda hacia un comunismo que al cabo de los años no ha demostrado nada diferente al fracaso. La situación calamitosas que ahora vive la bella Isla del Caribe, habla muy bien de que el aislamiento comercial le ha generado daños inmensos a la población que soporta las necesidades de todos los días. 

De manera simultánea  y desde el 21  de mayo de 1904, creada en Paris, existe la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, cuyo objetivo gira en torno eaun deporte que se ha convertido en el más lucrativo negocio que el ser humano pueda percibir. 

La FIFA vive del fútbol y sirve como ente regulador de torneos y modernización de las reglas de juego del deporte que inventaron en Inglaterra y que es capaz de albergar en su seno mucho más que la ONU o que la OEA, o que cualquier otro ente de esa modalidad. Son 211 Estados Miembros, sometidos a las decisiones del ente central. Se da el lujo de imponer condiciones a los mismos Estados, incursionando en su soberanía, porque donde quiera que haya fútbol rentado, es decir  negocio, las reglas las impone la FIFA. 

Un campeonato mundial como el que ahora se vive con 48 equipos en México, Estados Unidos y Canadá es capaz de centrar la atención de cerca de seis mil millones de seres humanos a través de las transmisiones por televisión, la que ha llegado a ser una de sus grandes fuentes de financiación. 

Cada e1quipo nacional que compite en el torneo recibe un mínimo de 10.5 millones de dólares por su presencia. 

El campeón se gana 50 millones de dólares. El segundo se gana 33 millones. El tercero se gana 29 millones. El cuarto se gana27 millones.

Se calcula que la FIFA obtiene utilidades anuales de tres mil millones de dólares. La organización impone las condiciones de los Estadios, de sus capacidades, de sus ventas, de su estructura, de sus calidades. 

Al país sede, en este caso tres, les queda el gran movimiento de su economía, porque  el motivo deportivo que de ello poco o nada tiene, da lugar a toda clase de negocios. Desde el que vende una camiseta imitada, hasta el que se aposta en una calle a vender bolsas plásticas con agua, como que elo campeonato siempre se hace en verano, para no tener tropiezos de tiempo. 

El fútbol, como deporte, es el motivo, el negocio, el gran negocio es el resultado final. No hay, no puede haber,  por ahora, un negocio capaz de igualar a este huracán de producción de plata que es el Campeonato Mundial. 

Los dueños del negocio se llenan los bolsillos de dinero. Los aficionados deraramn lágrimas, por algo que consideran una pasión, lo que apenas si pertenece a su nivel de afición por esos movimientos coordinados de 22 hombres en una cancha de césped. 

Hasta el 19 de Julio, en Miami, cuando se jugará la final, el mundo o gran parte del mismo se encuentran en  modo fútbol. Es decir: en modo negocio. El mejor de todos.

En 1930 el gran negocio se desarrollará en la Península Ibérica, cuando España y Portugal alojen el fútbol del mundo.