23 de julio de 2026

El Quindío asombroso

Columnista de opinión en varios periódicos impresos y digitales, con cerca de 2.000 artículos publicados a partir de 1971. Sobre todo, se ocupa de asuntos sociales y culturales.
15 de mayo de 2026
Por Gustavo Páez Escobar
Por Gustavo Páez Escobar
Columnista de opinión en varios periódicos impresos y digitales, con cerca de 2.000 artículos publicados a partir de 1971. Sobre todo, se ocupa de asuntos sociales y culturales.
15 de mayo de 2026

 

El viaje que hice a Armenia en días pasados con la honrosa misión de presentar el libro Un día para olvidar, de Diego Arango Mora, se convirtió en gratísimo y emotivo encuentro con la noble ciudad después de varios años de ausencia. El acto se cumplió en el Museo del Oro Quimbaya y contó con la presencia de numeroso público que acudía a evocar la triste historia que aquel 25 de enero, hace 27 años, destruyó a Armenia y causó graves daños en el Eje Cafetero y en los departamentos de Valle y Tolima. 

Entre los asistentes a la ceremonia se hallaban figuras de la mayor prestancia, como los exgobenadores Mario Gómez Ramírez y Jaime Lopera Gutiérrez; el exalcalde de Armenia y fundador del Jardín Botánico, Alberto Gómez Mejía; la presidenta de la Academia de Historia del Quindío, María Eugenia Beltrán; el rector de la Universidad del Quindío, Luis Fernando Polanía, los escritores Esperanza Jaramillo y Gabriel Echeverri; en fin, un selecto grupo que encarnaba la memoria viva de aquel momento trágico. 

De Pereira vino el exministro de Defensa Luis Carlos Villegas, acompañado de su esposa. Él fue el primer presidente del Forec (Fondo de la Reconstrucción del Eje Cafetero), creado por el gobierno de Andrés Pastrana Arango. Un año después y por el resto de su existencia, estuvo al frente de la entidad el dirigente quindiano Diego Arango Mora, autor del libro y creador del Parque del Café, el sitio más emblemático de la región y generador de grandes corrientes de turistas.  

La recuperación de las zonas afectadas se realizó en un periodo que se estima entre 3 y 5 años. La ciudad de mayor avance fue Armenia, que surgía de las cenizas como el ave Fénix, y pronto marcó otro derrotero para el futuro que aparecía sombrío e incierto. Luego, derrotando la mayor adversidad que había sufrido en su historia, Armenia se recuperó bajo la sentencia pronunciada por el maestro Guillermo Valencia muchos años atrás: la Ciudad Milagro. En efecto, esta fue un milagro de esfuerzo, progreso, hospitalidad y simpatía. Y hoy lo es de rehabilitación tras el terremoto devastador.

Ese mismo apelativo le cabe a todo el Quindío, que florece por todas partes y no se deja amedrentar por los reveses, el desaliento o el infortunio.  A la vista están poblaciones tan bellas y atractivas como Salento y Filandia, que son verdaderos polos de encanto y turismo. En general, todos los pueblos del Quindío exhiben la magia de la fascinación, lo cual determina el desplazamiento de los visitantes por la red de carreteras que entrelaza esta comarca privilegiada, que es, como un contrasentido, la más pequeña del país.

El turismo es hoy el mayor resorte que mueve la economía regional, tanto a través de las posadas campestres como de lujosos hoteles, especializados en convenciones, como el Mocawa Plaza, que tuve el placer de disfrutar con mi hijo quindiano. En Tebaida funcionan otras firmas de categoría, y en la cercanía de Filandia opera el Tukki Ecolodge, precioso sitio de descanso y embrujo situado en el corazón de la montaña.