23 de julio de 2026

Enfoque sobre Sañudo

Columnista de opinión en varios periódicos impresos y digitales, con cerca de 2.000 artículos publicados a partir de 1971. Sobre todo, se ocupa de asuntos sociales y culturales.
17 de diciembre de 2025
Por Gustavo Páez Escobar
Por Gustavo Páez Escobar
Columnista de opinión en varios periódicos impresos y digitales, con cerca de 2.000 artículos publicados a partir de 1971. Sobre todo, se ocupa de asuntos sociales y culturales.
17 de diciembre de 2025

 

En respuesta a un comentario que me hace mi amigo Eduardo Lozano Torres –autor de varios libros de historia  y de mitología– acerca de mi reciente artículo sobre José Rafael Sañudo, el mayor detractor de Bolívar, le he dirigido la siguiente comunicación que se insertará al final de dicha nota al trasladarla a mi página web, como una manera de enriquecer el tema:

Me parece que el caso de Sañudo no solo es insólito, sino manejado por una mente perturbada. El odio y la ira persistentes contra Bolívar, rasgo obsesivo y emocional en la psique del ilustre pastuso, no pueden reflejar una mente equilibrada. En artículo que Germán Arciniegas escribió en El Tiempo del 20 de febrero de 1950, y que recoge Vicente Pérez Silva en su reciente libro, ofrece estos perfiles sobre ciertos hábitos crónicos y cierta manera de pensar y sentir de su coterráneo: 

Sañudo era hombre receloso y huidizo. No era fácil verle. Parecía un emparedado. Me decían que salía a misa de cinco, y regresaba a su estudio, aislándose en tal forma que apenas si se veía con su hermana, una vieja señora que vivía en la casa vecina. Tenía horror a que le visitasen gentes curiosas (…) Nos explicó que el único que valía en la campaña del sur era Nariño. Cuando menos lo pensó, ya estaba amontonando Sañudo su alegato para reducir a Bolívar a la condición de un pobre gato. De repente, volvió a este mundo. Se interrumpió bruscamente, nos miró con ojos de azorado penitente (…) 

La lección del señor Sañudo me ha servido mucho en la vida porque desde entonces he visto con más claridad que el problema Bolívar, el de su desfiguración, y el de su transfiguración, surge de odios y amores extremos, que cierran el paso a la historia sencillamente humana o a una forma de historia que estaría más cerca de nosotros: la historia natural (…) Sañudo no era un autor, era un drama. Y cuando soplaba la vela y hundía la cabeza entre las cobijas, todavía la sombra de Bolívar se le metía en la imaginación para robarle el sueño”.