Quinografía
A Joaquín Salvador Lavado Tejón se le volvió la vida un dibujo. Siempre estaba al lado de su tío, quien era dibujante y llevaba su mismo nombre, por lo que en la familia para distinguirlo le dijeron siempre Quino.
El Quino se le sembró en sus oídos y cuando quiso hacer lo mismo que hacía su consanguíneo, para economizar espacio y poder darle mayor amplitud a los dibujos, en lugar de su extenso nombre los firmó con el apelativo familiar, con el que llegó a ser conocido en el mundo entero.
Cualquier persona que al menos sepa leer y escribir sabe quién es Quino. Todos van a responder que el padre de Mafalda y esta dirá que no es cierto porque tiene padre y madre, un hermanito llamado Guille, un amiguito que se enamora fácilmente y se muere de la vergüenza, por lo que se le pronuncian más sus dientes superiores al salirse de la boca, un amiguito hijo del comerciante del almacén Don Manolo donde todo es más caro y de peor calidad y una amiguita que solamente sueña con casarse y tener muchos hijitos.
Cuando el siglo XX se estaba gastando su segunda parte, en los diarios en español se volvió común la tira cómica de Mafalda, que se leía para reír, pensar y meditar. Decía y sigue diciendo tantas verdades tan adultas, que la risa nunca ha podido pasar de ser una leve sonrisa, en la que se pone de presente que las cosas que dice esa niña de cabello rizado y abundante constituyen esas veracidades que muchos conocen, se guardan y callan en complicidad con tantas estafas mentales que en el mundo se dan.
Si bien es cierto que el reconocimiento de su carrera como dibujante, ilustrador, autor de historietas diarias le llegó en vida, así como las persecuciones por poner a decir tantas veracidades a sus personajes, no es menos cierto que merecía un homenaje que pudiese ser apreciado en la pantalla grande, en honor a una mente lúcida y un ilustrador que llegó a convertir una figura de ficción en elemento real de lo que es la sociedad.
Mafalda no es historieta de ahora. Es historieta de siempre. Lo que dice esa niña inteligente, sagaz y aguda, se sigue pensando. A quien no conozca sus dibujos, sus palabras, sus oraciones, basta con regalarle una de las muchas ediciones que de su historieta se ha hecho y tendrá en sus manos unas reflexiones que corresponden a la generación que naciera en la segunda mitad del siglo XX, pero que parece que las escribieran para ahora mismo, para las mismas circunstancias de atarvanería, aprovechamiento y abuso que se dan en la actualidad.
Mariano Donoso y Federico Cardone, con uión de Adriana Guzante, música de Mauro Manuel y Alejandro Fiora, fotografía de Mariano Donoso e Isabel Ruiz, dirigen esta cinta documental sobre la vida de uno de los personajes más influyentes en el mundo de las comunicaciones, todo ello mediante el uso del dibujo agudo en el que personajes como Mafalda, Manolito, Susanita, Guille, Felipe y muchos más van por la vida diciendo desde abajo, desde la estatura de los niños, esas certezas de lo que es vivir en una sociedad que a veces deja la sensación de ser demasiado loca.
Teniendo como eje central una entrevista extensa que le hicieran al dibujante en Televisión Española, cuando aún tenía pelo negro y se podía peinar, como que terminó siendo un calvo ilustre, con algunas lanas grises en la parte posterior de su cabeza, la cinta va contando la vida de este gran comunicador, quien fue o objetoto de persecuciones por lo que decía en sus dibujos, cuando a su país natal, Argentina, se la tomaron una vez más los militares, quienes en 1976 lo obligaron a Exiliarse en Milán, Italia, junto con su esposa Alicia, la persona que siempre estuvo a su lado, como administradora de lo que Quino hacía, pues como buen creador de ficciones, era un pésimo administrador de lo económico.
Nacido en Mendoza el 17 de julio de 1932. Cuando entendió que su talento era contar historias mediante el uso del dibujo, del que mucho había aprendido de su tío, decidió que no le era necesario seguir estudiando y por eso comenzó a buscar oportunidades de publicar lo que hacía hasta encontrar la acogida en muchos medios escritos, en los que sus dibujos inteligentes y agudos eran aprovechados por los lectores para aprender tantas lecciones de dignidad.
A los gobiernos totalitaristas, así sean de elección popular, nunca les ha gustado la crítica. Muchos pensaron que sus dibujos, en los que los protagonistas eran personajes infantiles, no estaban cargados de ese poder demoledor de criticar y cuestionar actos ajenos en pocas palabras y con unos esquemas básicos de dibujos en los que los personajes se definen y se vuelven inconfundibles, a los que nos termina de gustar el cuestionamiento y comienzan a hostigar y perseguir. Lo inteligente no va con el mero ejercicio del poder.
La película tiene el formato de documental y en la misma se pueden encontrar los testimonios de quienes han sido sus admiradores, amigos y contemporáneos como Joan Manuel Serrat, Jorge Valdano, futbolista culto y con más cabeza que pies, a pesar de lo cual fue una estrella del deporte multitudinario, jugando como el mejor, pero pensando más allá de las simples patadas y de Daniel Samper Pizano, uno de los grandes humoristas del periodismo colombiano, quien le ha sabido tomar el pelo al mundo, diciendo veracidades que a muchos incomodan.
Quino con sus dibujos e historietas no solamente fue un gran comunicador, debe ser entendido como un filósofo de lo cotidiano, a lo que le da el tinte difícil del humor. Hacer humor sólo es de inteligentes y cultos.
Eso lo llevó a ser tenido en cuenta como uno de los grandes intelectuales del mundo moderno, al punto de recibir en el año 2014 el Premio Príncipe de Asturias en humanidades, aplaudido a nivel universal, pues se trataba no de premiar a un simple caricaturista, sino de resaltar el contenido determinante en el pensamiento moderno, siempre con la capacidad crítica de poder interrogar todo lo que sucede en el mundo de hoy.
A los 88 años se fue de la vida. Quedó su obra. Es inmortal. Sus historietas se siguen vendiendo en librerías de todo el mundo y ha sido traducido a todos los idiomas, simplemente para los diálogos de sus personajes, que no de sus dibujos, que son universales.
Quino dijo muchas veracidades. Las sigue diciendo, cuando ya han pasado cinco años de su fallecimiento el 20 de septiembre de 2020, en medio de la tristeza que le quedara cuando su esposa se fuera primero que él de la vida. No concebía la existencia sin ella, pero se le adelantó y lo dejó en la compañía de esos niños impertinentes y sinceros que son capaces de decirlo todo delante de todo el mundo, porque carecen de la prevención de los mayores, quienes se van llenando de prejuicios que nunca los abandonan.
Mafalda es una tira cómica para pensar. La película que ahora se ha hecho en homenaje a Quino también es para pensar. Una excelente realización, para gente medianamente culta, que va a entender mejor la vida de ese creador, quien con apenas nueve años de producción (1964-1973) en medios escritos, fue capaz de volver un personaje universal a esa niña traviesa, sincera y mordaz, en asocio con sus amiguitos, cada uno de los cuales se convierte en retrato de lo que es el mundo moderno. Pensamientos unívocs de cada personaje, combinación poderosa de intercambio de ideas y de ideales.
Quinografía es una película que se ve con el deleite de tener que estar pensando en lo que dicen esos seres ficticios creados por Quino, para contarle a la humanidad que no todo está bien hecho. Cuestionar desde la voz de Mafalda, es necesario hoy, lo fue ayer y deberá serlo mañana.