5 de junio de 2026

¡Viva Manizales, carajo!

29 de agosto de 2025
Por Jorge Enrique Pava Quiceno
Por Jorge Enrique Pava Quiceno
29 de agosto de 2025

Manizales acaba de ganar el premio ONU-Hábitat LATAM, y es considerada como la ciudad con mejor calidad de vida, e ideal para vivir en Latinoamérica. El premio reconoce, entre otras cosas, las políticas de movilidad sostenible, recuperación de espacio público, gestión
ambiental y proyectos de infraestructura social, además de la cultura ciudadana y el desarrollo económico. Es un premio muy importante del que tenemos que sentirnos orgullosos, pues la evaluación se hace entre más de quince mil ciudades y con criterios de gran rigurosidad.

Volvemos pues a demostrar que somos el mayor desafío de una raza y que, por más duras que sean las adversidades, los manizaleños respondemos y la ciudad se sobrepone. Emerger de la debacle; renacer de las ruinas; superar poco a poco el desastre que nos dejaron; armonizar nuevamente las fuerzas de lucha por el civismo, la responsabilidad, el progreso y el desarrollo está dando sus frutos. ¡No nos vencieron, ni nos vencerán! Y aunque algunas fuerzas insisten en destruir lo que ahora sí se está construyendo, y en impedir el desarrollo de las grandes obras, podemos estar seguros de que saldrán derrotadas. Porque las evidencias son elocuentes, las obras son palpables, los proyectos son realizables, y los gremios, la mayoría de las fuerzas políticas y los ciudadanos sensatos y cívicos estamos más unidos que nunca. ¡Y cómo no estarlo! si, por fin, el presupuesto se refleja en obras y los propósitos públicos en hechos concretos. ¡Sí, concretos! En todas las
acepciones: tanto por ser precisos, determinados y sin vaguedad, como por su componente en la construcción de obras civiles (¡cemento!).

¡Y claro que hay que talar, trasplantar y compensar algunas especies vegetales! Pero es lo natural. ¿O acaso los ecologistas de oportunidad creen que las grandes y pequeñas urbes fueron construidas en terrenos natural y geográficamente dispuestos para ellas? ¡No! La supervivencia del ser humano implica la transformación de la naturaleza y el desplazamiento de múltiples individuos de flora y fauna; y en la medida en que crece la población, se expande el desplazamiento. ¡Es lógico! Y no es culpa de un alcalde, como lo quieren hacer creer. Ese fundamentalismo ecológico que se usa como pretexto para bloquear las obras y construir campañas politiqueras, está mandado a recoger. Manizales lo padeció hace muy poco, y no volverá a caer en la trampa. Los mecanismos de conservación del ecosistema están contemplados en la ley y son los únicos que hay que atender.

¿Qué tal que una administración tuviera que contar con la unanimidad de los habitantes para hacer obras, ampliar vías, construir puentes, viviendas, escuelas u hospitales? Quedaríamos estancados. Y en cuanto a las prioridades de las obras, siempre habrá ejecuciones primeras en el tiempo, pero eso no significa el abandono ni la omisión de las demás. ¡Es cuestión de planeación y paciencia!

Mientras la oposición se desgasta en movimientos politiqueros, la ciudad obtiene reconocimientos de talla mundial. ¡Es mucha la diferencia entre Liberland y Hábitat LATAM!
¡Que viva Manizales, carajo!