19 de junio de 2026

La pereza se corrige con acción

23 de enero de 2024
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
23 de enero de 2024

La falta de resolución envuelta en el desgano juvenil se convierte en un aplazamiento continuo que acumula tareas y dificulta respuestas apropiadas y oportunas, es el letargo dilatorio lleno de disculpas que posterga una y otra vez las soluciones sin razón aparente, un supuesto cansancio disfraza la pereza, los trabajos o responsabilidades se van quedando a la deriva.

Esto es representativo del estado de ánimo negativo identificado como sensación de cansancio cuando aún no se ha empezado ningún trabajo, sin embargo, se ha perdido la confianza y la fuerza, aunque se disponga de ella, en potencia, no se utiliza porque física y mentalmente, la persona se ha desconectado y, por consiguiente, se torna inconsciente de sus capacidades, lamentable situación en la juventud que alberga la máxima potencialidad y vitalidad, al menos si no se exponen razones contrarias.

Hastío y pereza se conjugan para detener el avance que deja atrás propósitos y aspiraciones, mientras los compañeros ascienden, el desgano va dejando rezagados a los perezosos dormidos en el primer escalón sin justificación ni motivo, el malestar es aparente pero el desánimo si es real como lo es la falta de resultados, el estudio queda a un lado, las pruebas son un fracaso ante la falta de actividad.

Asumir la responsabilidad de vivir es entender la importancia de actuar y hacerlo con ganas, como se disfruta la mejor comida, en cada instante estamos construyendo nuestro proyecto de vida, que es la vida misma, ser productivos es aprovecha cada minuto y hacer mejor lo que hacemos, sin aplazamientos, conscientes de la premura del tiempo, su avance es imparable y sin regreso, despertar expectativas y sumar logros es la manifestación de estar despiertos, la maravilla de la creatividad se alcanza solamente en la dinámica permanente.