21 de junio de 2026

El aquelarre

30 de diciembre de 2023
Por La Bruja sin Escoba
Por La Bruja sin Escoba
30 de diciembre de 2023

La opinión de Vargas Lleras. No soy especialmente fan del exvicepresidente de la república, Germán  Vargas Lleras. Y, realmente, creo que de ningún político colombiano. Casi todos ellos tienen cualidades y defectos importantes, y no son muchos los que logran que sus aspectos más positivos tengan preponderancia sobre los negativos. Se podría decir que los que presentan un balance favorable se pueden contar con los dedos de las manos… y sobran dedos.

Pero tuve la oportunidad de ver por televisión la entrevista que le hizo Yamid Amat a Vargas Lleras, y que fue publicada en la edición del pasado miércoles 27 de diciembre del Noticiero CM&, y debo decir que me pareció sorprendentemente afortunado todo lo que dijo. Cosas muy parecidas a las que yo he pensado, escrito y publicado en algunos Aquelarres en relación con la reforma del sistema de salud que está sacando adelante el presidente Petro con los votos a favor de congresistas pertenecientes a partidos cuyos jefes se han pronunciado repetidamente en contra de los cambios allí propuestos.

Me imagino que debe existir una manera de buscar por internet un registro de esa entrevista. De ser ello cierto, recomiendo a mis lectores que pesquen ese archivo y lo escuchen cuidadosamente. No voy a transcribir aquí todo lo dicho por el exvicepresidente, pero sí deseo expresar que tiene razón cuando dice estar de acuerdo con la necesidad de fortalecer la parte preventiva de la salud, y que se puede definir que el Estado, a través de la ADRES sea la que pague directamente a las IPS las facturas de los servicios que prestan. Pero de allí a destruir el sistema de aseguramiento al que han llegado las EPS, al convertirlas en simples gestoras de la salud sin el papel trascendental que han logrado en la construcción del actual esquema, hay una distancia gigantesca. El quitar a los ciudadanos la libertad de elección de la entidad a la cual prefieren estar afiliados, y empadronar a todos los habitantes en unos centros primarios de atención donde se decidirá sin opción alguna la suerte de cada usuario en manos de unas organizaciones estatales manejadas por los alcaldes y gobernadores, léase por los políticos, según los vaivenes y necesidades de sus anhelos electorales, es un desatino imperdonable. Como lo hemos dicho aquí, vamos a retroceder a los tiempos del Seguro Social o, peor aún, a la época anterior, cuando el ciudadano enfermo que no tuviese medios económicos para pagarse la salud privada se veía obligado a hacer larguísimas colas para buscar que unos funcionarios desconocidos le resolvieran la situación. Cuando escuché a Vargas Lleras diciendo esto, me parecía estar leyendo vaticinios como los expresados por esta anciana Bruja en anteriores Aquelarres. Invito a quienes lean estas líneas a buscar la entrevista y a escucharla con cuidado. Seguramente se aferrarán a la esperanza de que en el senado de la república, parlamentarios más responsables enmendarán la plana borronada por los representantes a la cámara que han sido conquistados individualmente, voto a voto, para respaldar la iniciativa de Petro y la señora Corcho, basada, no en realidades ni en análisis científico de los hechos, sino en sus ególatras caprichos ideológicos que los llevan a tratar de imponer en nuestro país un régimen de extrema izquierda, sin importarles si eso es o no lo que les conviene a los colombianos.

El rescate en el Nido del Cóndor. El Nido del Cóndor, un hotel, ‒o mejor dicho, una de esas instalaciones que ahora se llaman glamping, que son unos sitios para camping dotados de instalaciones más cómodas que las que poseen estos últimos–, situado en el municipio de Villamaría, cerca al Nevado del Ruiz, y desde el cual se tiene acceso visual a una pareja de cóndores de los Andes que habita en esas montañas, sirvió de escenario para un drama de 18 horas, cuando falló una de las cuerdas del rústico teleférico que lleva a ese sitio, dejando una góndola varada, con cinco personas a bordo, a una altura de unos 230 metros sobre el terreno.

Por supuesto, la situación de los varados era terrible, en una espera interminable por ser rescatados, y con el temor de que las cuerdas que quedaban sosteniendo la estructura no pudieran resistir más el enorme peso y el artefacto cayera desde semejante altura, y los llevara a una muerte segura. Afortunadamente, tras todo un día de trabajos por parte de los organismos de socorro, fueron puestos en tierra, sanos y salvos, y la aventura tuvo un final feliz: no hubo víctimas ni heridos.

Quedan, sin embargo, varias reflexiones pendientes: ¿cuál era la capacidad

técnica de quienes construyeron el teleférico? ¿Quién supervisó los diseños, la construcción y la calidad de los materiales utlizados? ¿Qué autoridad controló y dio la autorización para poner en operación esa peligrosa estructura y garantizar su seguridad? ¿Cómo se va a lograr la diferenciación que le debe quedar clara a la opinión pública, entre esa estructura y los cables aéreos seguros y bien supervisados que operan en la ciudad? Esto es importante porque la ciudadanía ha confiado en las dos líneas oficiales existentes, y no se puede perder esa confianza que, afortunadamente, no se deterioró, como hubiera podido ocurrir, frente al antecedente de la falla de la línea de Los Yarumos que solo sirvió cuatro meses y que luego falló, aunque afortunadamente la falla no terminó en tragedia.

Y, a propósito de Los Yarumos, ¿no existe ningún plan para reponer esa línea?

Es importante para facilitar el turismo a ese parque natural, y toda obra que promueva el turismo en la ciudad debería ser tarea prioritaria para las autoridades de Manizales.

Se fija por decreto el salario mínimo. El viernes pasado, en vista de que no hubo acuerdo en la mesa de concertación en la que se definía el aumento del salario mínimo en Colombia, el gobierno dictó el decreto que establece el aumento de esa remuneración para los colombianos. Con 12,66% en el salario (que quedó en $ 1.300.000 contra los $ 1.160.000 del año anterior), y 15% en el subsidio del transporte, (que pasó de $ 140.000 a $ 162.000), se llegó a una cifra total por ambos conceptos de $ 1.462.000).

Nos parece que el presidente Petro y su ministra del Trabajo actuaron más responsablemente de lo que se esperaba. Auque algunos dirigentes gremiales han dado a conocer todavía cierta preocupación por lo que pueda suceder con las tasas de interés y con la inflación, hay que reconocer que habrían podido tomar una decisión más demagógica. Recordemos que la posición inicial de las centrales obreras era proponer un aumento del 18%.

Por otra parte, es interesante la propuesta de presentar algunas nuevas normas tributarias, dado que sobre la reforma aprobada ha habido una serie de cambios por causa de las diferentes sentencias constitucionales que han dado la razón a algunas demandas presentadas con posterioridad a la reforma. Por ejemplo, suena muy interesante la idea de establecer rebajas a los impuestos a la actividad empresarial, a cambio de hacer aumentos a los tributos de las personas naturales que reciban ingresos realmente importantes, para acercar más nuestra economía a lo que se recomienda por lo general, para hacer más productivas, vale decir, mayores generadoras de empleo, a las entidades empresariales.

¿Y si el Once se va? Ya son varias las ocasiones en las que los dueños del Once Caldas amenazan con llevarse de Manizales el equipo de fútbol de nuestros amores. Realmente se debería buscar la existencia de otro equipo que trate de escalar posiciones en las categorías inferiores para tratar de estar en la primera división si algún día se cumple la amenaza. En estos días se presentó una posibilidad: Àguilas Doradas estaba buscando sede. Parece que ya la encontraron en Valledupar, pero habría sido una gran cosa si se hubiera podido ofrecer a Manizales como sede de ese club. Tener dos equipos profesionales en el campeonato ofrecería una mayor posibilidad de que no nos vayamos a quedar sin equipo profesional. Ya Manizales por la época del centenario tuvo dos equipos: el Once Deportivo y el Deportes Caldas. Todavía estábamos muy lejos de la desmembración, y el nuestro era el único departamento con cuatro equipos en el campeonato profesional. ¡Cuatro!: los dos citados, más el Deportivo Pereira y el Atlético Quindío. ¿te acordás, hermano, qué tiempos aquéllos?