El poder de la comunicación
Los antiguos esenios estaban convencidos del poder de la oración, el verbo y la palabra. Ellos utilizaban la energía del lenguaje que se transmitía con el pensamiento, la emoción y el sentimiento, para exteriorizar en la práctica la calidad de vida.
Después de muchas investigaciones, científicos, rusos concluyen que el ADN puede ser influido y reprogramado por palabras y frecuencias. Solamente el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales y el otro 90% es considerado ADN chatarra. Sin embargo, los investigadores rusos, reunieron a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes-, para explorar ese 90% de ADN chatarra.
Los resultados arrojaron conclusiones increíbles; de acuerdo con dichos estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología.
Existe una capacidad demostrada del poder curativo de la palabra que puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras positivas, creativas, bien intencionadas.
Los anteriores conceptos, eminentemente científicos, juegan un papel trascendental en la vida en general y en conceptos inmateriales, intangibles, culturales, que conocemos desde la niñez y muchas veces predicamos, pero no practicamos y que son un verdadero alivio al estado de cosas en el convulsionado mundo actual.
Nos referimos a las virtudes, que el diccionario de la Real Academia define como Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos. Fuerza, vigor o valor. Integridad de ánimo y bondad de vida. Acción virtuosa o recto modo de proceder.
Por su parte, la Iglesia Católica nos presentan las virtudes cardinales y teologales.
Las primeras predisponen al ser humano a llevar una vida recta y conforme al buen juicio y a obrar correctamente. Y las virtudes teologales, dentro de lo que es la teología católica, aquellos hábitos infundidos en la inteligencia y en la voluntad del ser humano.
Se consideran 3 virtudes teologales.
Fe: Conjunto de creencias de una religión. Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo.
Esperanza: Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.
Caridad: Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.
Y las virtudes cardinales, 4.
Prudencia: cautela, moderación. Sensatez, buen juicio Justicia: Principio moral que lleva a dar a cada uno lo
que le corresponde o pertenece. Derecho, razón, equidad.
Templanza: Moderación, sobriedad y continencia.
Fortaleza: Fuerza y vigor.
Que conceptos tan comunes, conocidos, repetidos, predicados, pero también tan teóricos.
Formulas prácticas, reales, sanadoras, pero a la vez, escasas.
Definitivamente tenemos que concluir que somos dueños de sentimientos, actitudes y decisiones que ayudaran indudablemente para mejorar el sombrío panorama mundial, pero nos quedamos en deseos y olvidamos la práctica. Del dicho al hecho, hay mucho trecho