Virtudes que dignifican la existencia
Sólo el amor nos permite entender el valor de la unidad, al ver en el otro la prolongación de nuestra propia existencia, y saber que respiramos el mismo aire. Atraídos por la fuerza magnética de la vida nos convertimos en eslabones de la única cadena que finalmente teje la red que constituye el universo.
El amor estructura la unión entre personalidad y alma, y cuando respondemos a esta totalidad, somos incapaces de ejercer la crueldad o el mal frente a los demás o ante nosotros mismos, y disfrutamos, en cambio, en armonía, el verdadero escenario de la paz. El amor y la paz fertilizan el tiempo y los espacios de un universo placentero y grato. La paz es una decisión soberana y sublime de mentes claras, diáfanas y armónicas que acuden a lo profundo del corazón para salir de allí saturadas de amor, perdón, amabilidad y compasión. Pasan los años, como el río, con su cauce lleno de recuerdos, de información y de enseñanzas, igual cosa sucede con nuestra experiencia en el planeta que ha dispuesto el campo infinito para experimentar nuestra presencia. Se escucha el eco de lejana o cercana procedencia, en un instante efímero, similar a nuestro corto paso por la tierra, lo reafirma el viento en su rumbo veloz y lo grita su volátil trino.
Llega un nuevo año, como llega el sol e ilumina desde adentro al ser humano, con su energía vital para empezar de nuevo, como la flor que da paso a la semilla donde la vida vive y prolonga la esperanza, despierta la conciencia al camino de la integridad que dignifica la presencia. El año que llega es la oportunidad para limpiar desde adentro las escorias nocivas, y para abonar el suelo emocional y permitir que el alma y la personalidad fluyan en armonía y produzcan ambientes amables donde el perdón y la compasión promuevan el respeto al pensamiento ajeno, y el bienestar colectivo se constituya en fortaleza de convivencia sana. Entre todos constituimos el edificio llamado humanidad, su estabilidad depende de las virtudes que cada uno de nosotros aporte a su mantenimiento y la energía del amor dinamizando su existir.