21 de mayo de 2022
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Estrategias y tácticas

7 de febrero de 2022
Por Jaime Lopera
Por Jaime Lopera
7 de febrero de 2022

A propósito de las jornadas electorales que se avecinan, un empresario me solicitó que le diera una diferencia clara y bien sencilla entre Estrategia y Táctica porque había escuchado muchas versiones en torno a este asunto y no estaba atado con ninguna.  Para ayudarle a mi amigo me fui hacia el futbol para ver si allí encontraba la respuesta sencilla que se me solicitaba. Esta es mi versión del asunto.

Suponemos en primer lugar que los dueños o accionistas han definido la trayectoria del equipo: algunos lo quieren siempre como ganador de un campeonato, pero otros prefieren que el equipo permanezca en divisiones menores que les produce más rendimientos por la venta de jugadores. Este primer paso debería tener el sentido de una Visión y Misión del equipo dentro de un esquema de planeación a mediano y largo plazo. Por su parte, el Director Técnico (o Entrenador) designado es la cabeza de la Estrategia  y es el manejador de las Tácticas correspondientes (en verdad, estos son dos roles diferentes, director y entrenador, que a menudo se superponen como es el caso de Guardiola o Kloop, o son diferentes como en el caso del Piscis con el Director Restrepo del Nacional).

Después de mirar o repasar por videos las virtudes o defectos del adversario que va a enfrentar el Director, en consideración del rival, decide que la estrategia de ese día consiste en una alineación de 4-2-3-1, o una de 3-4-2-1, con la cual se inicia el partido. Para cada partido exige desde luego una estrategia diferente, la cual puede variar repentinamente por alguna circunstancia observada, lo que obligaría a ajustar las líneas en cada caso. Por ejemplo, una determinada alineación para enfrentar al equipo “Leon”  consiste en frenar a los excelentes laterales que ese equipo tiene, y por lo tanto debe pensar en los mejores hombres del equipo “Tigre” en dicha posición para atajar los avances del otro.

Una vez fijada la alineación, la siguiente observación del Técnico debe ser persuadir a sus pupilos de que este partido se tiene que ganar o, cuando menos, empatar. Una vez decididas estas dos opciones estratégicas, el Técnico puede ir a echarse un motoso en los vestuarios: él ha establecido los objetivos del partido, ha identificado las áreas débiles o fuertes del adversario, y las propias, y ha dejado en claro ante sus jugadores la meta que se propone el equipo en cada partido.

Ahora le corresponde a la Táctica (o quienes la orienten) disponer los demás pormenores: (a) si la cancha está húmeda, qué clase de zapatos conviene usar; (b) si la fuerza defensiva debe replegarse hacia la propia portería porque el adversario es muy empujador, o abrir la cancha por los costados en posición de atacantes; (c) ordenar el desplazamiento rápido de los extremos y laterales para intimidar al otro; (d) establecer el tipo de sociedades en tríos o parejas que deben posicionarse en el terreno de juego; (e) en caso de tiros libre, quién o quiénes deben cobrarlos, lo mismo que los penales, incluyendo un sustituto; (f) quién debe cobrar los tiros de esquina por un lado o por el otro, etcétera. Una vez decididos estos asuntos, y otros de análoga relevancia, los entrenadores pueden sentarse a mirar el partido y solamente tomar nuevas decisiones de emergencia en caso de una lesión o de cambios de posición para el segundo tiempo.

En otras palabras, la táctica está subordinada a la estrategia.  Mientras la estrategia mira hacia adelante y no pierde de vista del conjunto, la táctica se ocupa de los detalles del momento. Cuando Anibal decidió conquistar y asediar a Roma, su estrategia consistió en llevar una partida de elefantes para asustar a los romanos y así fue: en esa audacia estuvo la capacidad estratégica de Anibal en su época, así como fue una equivocación estratégica de Napoleón la de atacar a Rusia en pleno invierno (igual al mismo error de Hitler) mediante una maniobra que le resultó fatal y costó miles de vidas.

Utilizando un enfoque castrense similar, algo se aclara mejor: en una guerra el General ordena que “hay que tomarse aquella colina” y con ello señala la estrategia de la batalla. Las tácticas siguientes consisten en elegir si tomarla por la derecha o por la izquierda; si hacerlo de noche o de día; si pedir el apoyo de bombarderos aéreos o no; si es necesario ayudarse de cañones o solo basta con la infantería; en fin, si se deben utilizar los cañones o utilizar lanzallamas. Si muchas de las tácticas acordadas fallan, la estrategia queda expuesta a ser derrotada: si a Redin le correspondió manejar las tácticas de la Selección, el profesor Rueda está pagando las consecuencias. Eso es todo.

Febrero 2022