22 de mayo de 2022
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El entrampamiento político

17 de noviembre de 2021
Por Por Oscar Jiménez Leal.[i]
Por Por Oscar Jiménez Leal.[i]
17 de noviembre de 2021

Según el artículo 107 de la Constitución Política, los partidos y movimientos políticos se organizarán democráticamente y deberán propiciar, de manera imperativa, la democratización interna. En su desarrollo la ley estatutaria estableció que, como mínimo, se les debe garantizar a sus afiliados los derechos a elegir y ser elegidos en todo proceso de designación o escogencia de sus directivos y de sus candidatos a cargos y corporaciones de elección popular. A su vez, el artículo 5° de la Ley 996 de 2005, regulatoria de las campañas presidenciales, reafirma que el proceso de selección de candidatos debe ser democrático, aunque de la autonomía interna de los actores políticos. De tal suerte que a la selección de candidatos tanto para las corporaciones de elección popular como para la presidencia de la República y los demás cargos de elección popular, se le debe aplicar obligatoriamente el principio democrático. Textualmente la norma invocada prevé: “El proceso de selección de los candidatos corresponde a la autonomía interna de los partidos y movimientos políticos, quienes podrán decidir en todo momento en su convención, congreso o asamblea general si este proceso se adelanta mediante consulta popular u otro mecanismo democrático de selección interna.” En esas condiciones, a las organizaciones políticas no  les queda alternativa distinta a la de escoger sus candidatos presidenciales de manera democrática, es decir, convocando a sus militantes a una convención, asamblea o congreso para decidir  cuál de los distintos mecanismos democráticos desarrollará el partido para dicha escogencia. Por eso, señalar y acoger caminos que proscriben la participación directa de sus militantes, como la escogencia de candidatos por medio de  juntas de parlamentarios o a través de encuestas de opinión, conducen a la violación de la Constitución  y contaminan de nulidad del proceso así acordado, sin importar que por último resuelvan convocar a sus militantes a una convención para tratar de subsanar a posteriori los graves vicios cometidos. Como lo puso de presente el historiador Alberto Abello ante el Consejo Nacional Electoral.

De todas formas quienes así procedieron, resolvieron poner la carroza  delante de los caballos y no al contrario, convirtiendo el mecanismo practicado en una burla al principio democrático que debe imperar en todos los ámbitos del espectro político.

Como si lo anterior no fuera suficiente para demostrar  el entrampamiento del sistema político, por inaplicación de normas democráticas, algunos militantes de los partidos o movimiento tradicionales resolvieron inscribir su candidatura mediante firmas; instrumento  que si bien se encuentra previsto por la Constitución de 1991, está destinado a movimientos sociales y grupos significativos de ciudadanos, y no a organizaciones políticas con personería jurídica. Ese es el tamaño del entrampado que le han puesto algunos actores políticos a la democracia colombiana.

De otro lado, este sábado 13 de noviembre se inició el periodo de inscripción ante la Registraduría General del Estado Civil de candidatos al Congreso de la República que irá hasta el 13 de diciembre. Para ello, cada partido o movimiento político con personería jurídica deberá avalar una lista única que debió ser bien conformada mediante métodos democráticos y puede ser cerrada o abierta con voto preferente.

Ahora bien, como quiera que existe legítima tensión entre los militantes y directivas por esa conformación, pues unos querrán hacer parte de la lista abierta con voto preferente dada la confianza en su liderazgo para cautivar al electoral demostrada en comicios anteriores, o mediante maniobras torticeras y en todo caso non sanctas; otros, por el contrario, preferirán la lista cerrada, siempre y cuando se les coloque en los primeros lugares, para gozar del arrastre de quien la encabece o de la agrupación que los avala. Para solucionar entonces dicha tensión, teniendo en cuenta que las organizaciones políticas son corporaciones de derecho privado, y que los particulares podemos hacer todo aquello que no esté expresamente prohibido por la Constitución y la ley, perfectamente pueden  las organizaciones políticas inscribir listas mixtas o combinadas para el Senado de la República: así por ejemplo, de una lista de cien candidatos para senado, un porcentaje del diez por ciento – o el que se acuerde -, se haría a través de la lista cerrada y el resto hasta el número cien, sería abierta, con voto preferente, en la misma lista del partido o movimiento avalada e inscrita ante la autoridad electoral correspondiente.

En esas condiciones, el elector colombiano tendría la posibilidad de votar  por la lista cerrada, o sea,  en el mismo orden en que allí aparece, o votar por el candidato de su preferencia, sin salirse de la lista, con lo cual se superaría la discusión sobre la conveniencia de consagrar una u otra fórmula de votación, y también se superarían las objeciones a que han dado lugar cada una de ellas por separado.

Para evitar las trampas electorales denunciadas y muchas otras que caben en la imaginación política, y con el fin de ampliar y profundizar nuestra democracia, es menester dotar al ciudadano de la máxima libertad posible en la escogencia de sus candidatos. Para ello existe en lo manuales electorales el voto denominado Panachage que  posibilita al elector tachar candidatos de la lista y sustituirlos por otros de su preferencia, decapitando los inicialmente presentados para sustituirlos por otros, no importa que  sean de otras listas, como ocurrió en alguna medida en la votación y elección de la Mesa Directiva del Senado de la República el 20 de julio último.

En  este caso el votante goza  de la máxima  libertad y participación posibles, como es de usanza en algunos cantones suizos, o en las elecciones municipales de pequeñas ciudades de Alemania y Francia. Para ilustrar lo anterior el Profesor Emérito de la Universidad de Heidelberg, Dieter Nohlen suele mencionar en sus conferencias la anécdota de la maniobra electoral en la cual los votantes le hicieron panachage a los candidatos considerados mediocres de las distintas listas y así lograron ventaja para elegir a los mejores de diferentes listas.

Bogotá 16 de noviembre de 2021