16 de junio de 2026

Seguimos… «comiendo carreta»

10 de septiembre de 2021
Por Eduardo Lozano M.
Por Eduardo Lozano M.
10 de septiembre de 2021
Los colombianos somos algo muy parecido a un rebaño de ovejas, que vamos a donde nos lleven y creemos en todo lo que nos dicen. Somos de ese talante, el cual es aprovechado por cualquier aspirante a una alcaldía o a una presidencia, especialmente en una época preelectoral como la que vivimos.
 
Es de no creer la alharaca que acabamos de vivir en el país, cuando las altas cortes le dijeron NO a la prisión perpetua para los violadores y asesinos de niños en Colombia.
 
Aunque la idea es sana para ver si acabamos con tanto violador y pedófilo, se puede interpretar como un contrasentido completo, en razón de las modificaciones que habría que hacerle a la Constitución Nacional y a una infinidad de normas que tienen que ver con la justicia en nuestro país. No es solo la decisión del presidente de la república de hacer unos cambios o dictar un decreto, para cambiar un artículo de la Constitución, como ya se hizo, sino de modificar una gran cantidad de normas que por su complejidad y trabajo de expertos, durarían más de 10 años cuando menos para reformarlas.
 
Insisto, como lo he hecho muchas veces en que yo no soy abogado sino periodista y que cada cosa que se escribe hay que consultarla y documentarse lo suficiente, para no caer en el ridículo.
 
La universidad Externado de Colombia presentó un documento lo suficientemente claro y comprensible del por qué no es conveniente la Cadena Perpetua para esta modalidad de delito. 
Es un estudio muy serio que les invito a leer
 
 https://www.uexternado.edu.co/wp-content/uploads/2020/11/Concepto-6-Congreso-1.pdf
Pero en esto de las promesas y las ofertas en un país donde creemos todo lo que se nos dice, hay cosas que debemos rechazar de plano por tratarse de una burla a los ciudadanos.
 
Todos los precandidatos ofrecen en sus campañas la eliminación de impuestos, la rebaja a las tasas de usura de los bancos, la eliminación del 4 por mil, el respeto a las pensiones, la cadena perpetua a violadores  y resulta que son elegidos y al término de su gestión no han salido con nada.
 
Así que no creamos todo lo que se dice o promete. Ni la pena de muerte, ni la prisión perpetua están en la lista de prioridades para hacer de Colombia un país donde corran ríos de leche y miel.
 
Más bien, pensemos como padres de familia, educadores en general y ciudadanos, la forma de orientar a los menores a vivir una vida sana, alejándolos del asedio de los pervertidos y no creamos en promesas de «cumbiambera».

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