27 de septiembre de 2021
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¿Qué tanto interesan los medios?

1 de agosto de 2021
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
1 de agosto de 2021

La política arrancó esta vez por donde había desaparecido: la calle.

La habían espantado y la metieron a la soledad, la secuestraron para hacerla invisible. La volvieron contra: sin partidos, cero seriedad, nada organizada, poco atractiva y lo que es peor: se le llevaron la ideología y sin cómo atender la hambruna que hoy desespera. Descuartizaron al elector primario que hoy los asusta.

Se olvidaron, lo olvidaron adrede: el mejor directorio político es la calle.

Pero qué tanto le interesan al elector hoy ¿los medios?

Acaso, las casas periodísticas tradicionales hoy, ¿están en sintonía con la ciudadanía? ¿Sienten credibilidad?  ¿Acusan seriedad informativa o creen que resoplan información sin contexto? ¿Todo se sabe hoy en las redes Y cómo verificar su credibilidad?

Nos “comió” el coco que no vimos llegar como eran las redes y la información, que hoy está democratizada. Pocos creen hoy que la esfera de lo público, se filtra desde lo tradicional.

Es mayor manipulación con las bodeguitas y compra de acumular información on line para no ilustrar sino para ¿crear distorsiones? Contenidos atomizados pero que apuntan en diversas direcciones para confundir.

La información seria llega pero no a todos.

No es un respiro hoy que la radio se meta sin pagar y traiga toda una carga informativa difícil de consumir o que la televisión, o la prensa con sus restricciones de cobertura hoy, sean ¿menos?

¿Cómo ha cambiado el elector hoy? ¿Las audiencias? Máxime, que hay ¿más partidos, más candidatos pero menos propuestas? Se le fue el público ¿a los Medios?

Esa masa joven, desde el escenario electoral, le pertenece a ¿un solo espectro?

Quien crea que todo sigue igual, que nada ha cambiado, está equivocado.

Las alianzas se ven llegar sin escrúpulo alguno. Unos por atajar y otros cobrando dividendos electorales en una puja que frustra. Política no hay: se ve una pugnacidad por el poder en un campo de derrotados.

Muchos de esa masa que vocifera Colombia desde el escenario de los aspirantes, va por firmas porque los partidos no existen. No quieren entender ellos que esa campaña – esta campaña – está como el país: extraviado.