7 de julio de 2026

Alejandro, el Grande

29 de agosto de 2021
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
29 de agosto de 2021

En un país polarizado nada cae bien. El espejo nacional está roto. Las firmas no sirven y tienen veneno, despotrican quienes consideran que partidos políticos no existen y están en decadencia. Que tener un aval los señala de estar comprometidos con lo malo. En retro. Otros creen que la figura de la escisión es la salvación de éstos mientras que los más consideran que les quita la mancha de la ideología que no tienen.

Desde muchas orillas, maldicen: la democracia es un chascarrillo con cerca de 30 aspirantes. Que tal que no hubiera posibilidades dentro de los recortes a la democracia.

La llegada -esperada del académico, ingeniero, escritor- acomoda el tinglado, el espectro electoral que deja 13 aspirantes por firmas. Ahora vendrá una purga electoral por diversos mecanismos para el proceso de ajuste selectivo.

¿Qué de dónde viene?

Sencillo, pero no entendible: un técnico venido a político. Preparado y que de manera curiosa – en servilletas donde se hacen pactos y se consignan por escrito – enriquece el debate para decirlo de forma corta.

Alejandro Magno convertido en Rey. Sólo que ahora se interesó por seguir la carrera política, desde un escritorio al que llegó, sin abandonar las letras.

Con buenos preceptores. Pero ante todo busca un voto sudado de muchos sectores que organicen la vitrina nacional.   El mayor de los conos culturales de la antiguedad, a tiempos de hoy, está ensalzado por sus habilidades como guerrero y persona seria.

Alejandro el Grande, cursa en el imperio el grado de aspirante presidencial.

Mueve la ruleta electoral y provocará deslizamientos electorales. De él, depende que la aguja se mueva y entre a marcar territorio.

Pueda ser que la vieja política no lo enmarañe y termine enredado entre sus egoísmos electorales o de puerta giratoria para tirar salvavidas.

Como siempre, nombres hay para escoger. El filtro lo hace usted con su voto y no con su sudada y despreciable apatía por Colombia.