18 de agosto de 2022
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Periodismo liberal y socialista (X)

15 de julio de 2021
Por Hernando Salazar Patiño
Por Hernando Salazar Patiño
15 de julio de 2021
(Serie de cartas dirigidas al director de El Andino  y caricaturista, Fabio Arias Gómez “Ari”, sobre historia de la prensa por los 100 años de La Patria) 

Fabio. 

En los periódicos en que usted trabajó, aparte de La Patria, se hizo de cierto modo oposición al gobernante de turno. Al menos en uno. Y fue la muy decidida que  emprendió desde La Opinión de Caldas,  orientado por  Bonel Patiño Noreña, con la llegada de la nueva gobernadora Beatriz Londoño Ocampo, al ser elegida por el nuevo presidente, Belisario Betancur, quien triunfó en las elecciones en 1982. Se suspendió la bien llamada “trinca”, pues eran tres jefes políticos “de igual clase”, o sea, eran una misma cosa, que tenían el dominio absoluto del gobierno da Caldas  con los grupos  identificados como barcogiraldismo y yepismo, y que manejaban de consuno el poder departamental y su presupuesto. Este es el hecho histórico, igual que lo es el periódico que fundó Omar Yépez, El Editorial, al que naturalmente llegaron  varios de La Patria, entre ellos, usted. Ahora dirige el suyo propio, ejerciendo oposición al gobierno nacional, común a casi todos los medios, pero no a los regionales.

Lo que si ocurría en el pasado, con los que le he estado comentando. Porque los gobiernos conservadores llevaban largo tiempo, en  la década y media de finales del siglo XIX y  en las que le estoy evocando de antes de la fundación de La Patria y la de  pocos años después.  Además, todo indicaba que iban a durar más. Y no se oponían tanto a los gobernadores o alcaldes del Departamento y de la ciudad, pues eran excelentes según el consenso, así se opusieran a asuntos concretos, y a pesar de que obviamente, también eran conservadores.

Fue la oposición llevada a cabo durante el gobierno del Quinquenio, por una parte del conservatismo y una gran mayoría liberal, la que signó los comienzos del siglo XX. En Manizales, El Fonógrafo, de “intereses generales, noticias y variedades”, como casi todos,  es un periódico que debe ser recordado por el liberalismo de Caldas como uno de los que en su época luchó más intensamente por los intereses del partido.

A pesar de la modesta edición, fue un semanario liberal, fundado y dirigido por Juan de Dios Parra M., el 27 de febrero de 1906. En época excepcionalmente difícil,  El Fonógrafo libró campañas intensas por el liberalismo. Se distinguió por las memorables publicaciones que en él hizo el general Uribe Uribe cuando estuvo en las naciones del Sur, como diplomático del gobierno de Rafael Reyes. Las que se editaron en  libro, en agosto del año siguiente. No conozco su carátula ni el editor, pero lleva el prólogo de su amigo, el escritor de origen caldense Max Grillo. Por esta circunstancia, y que ya conocían los manizaleños buena parte de su contenido, el interés fue mayor.

El Fonógrafo fue suspendido y sancionado por el gobierno, por un mes,  en 1909, mediante la Resolución No. 2, al haber violado el numeral 6 del artículo 36 del Decreto No. 47, reglamentario de las publicaciones de prensa, por sacar en la primera página del numero 121, firmado por el propio director Juan de Dios Parra, un tremendo articulo titulado “Abajo los antioqueños”. Llevábamos apenas un año de ser nuevo  Departamento, separado en gran parte del de Antioquia.

El admirable Jesús Arenas, asumió en 1908 su dirección. Y en 1909, el periódico, al parecer ya mensual, modifica el subtítulo, agregándole el de “Órgano de Instrucción Pública del Departamento”.

Enrique Castro, fundó y dirigió el  periódico liberal llamado Los Tiempos. El primer número arrancó el 22 de abril de 1911. Llegó  a salir hasta dos veces por semana. Activó grandes campañas de apoyo a su partido, las que inclusive le valieron la censura eclesiástica.

Esto lo forzó a suspenderlo en 1913. Conservó  el  nombre de Los Tiempos, cuando   volvió a surgir  en 1918 bajo la dirección de Francisco L. Buitrago, y Lisandro Álvarez e Ismael Morales, en distintas apariciones, hasta que recibió la desaprobación de la curia eclesiástica también.

El Cable, en el que colaboró  Tulio Arbeláez, Francisco Gregory Jorge S. Robledo  y los más liberales, fue un periódico liberal, que fundó de nuevo  Enrique Castro, para reemplazar aquel, que salió de la Tipografía Comercial en 1914 o 15,  y padeció las críticas de la curia y de los conservadores. Lo dirigió y redactó el poeta don   Jesús Arenas, autor de dos novelas sociales e históricas, sobre el Manizales de la guerra de los Mil Días, y de comienzos del XX. En una de ellas, narra una carrera de caballos, de las que se realizaban en el Carretero de los primeros años. Temo morir sin ver que rescatan estas joyas, las que quise hacer reeditar hace casi medio siglo, por su fundamental importancia para conocernos. No pierdo la esperanza de que alguno de los cazadores de proyectos que arriban al poder, le dé por hacerlo. Lo han  hecho con varios libros, a Dios gracias.

Con el mismo nombre de El Cable, apareció el 31 de octubre de 1923, el boletín de información y propaganda, a la construcción del cable aéreo de Manizales al Chocó, administrado y editado por Julio Villegas J., para el servicio exclusivo de la empresa.

Desde 1909 comenzó a circular un periódico obrero, El Taller, fundado por don Rafael Botero G. que lo presentó  como órgano de su establecimiento, con César López I. Ambos lo dirigieron. De explicables ideas socialistas, pero manifiesta tendencia republicana bajo el gobierno de Carlos E. Restrepo, sus campañas abogaban a favor de los intereses del proletariado. Si bien gobiernista, el director principal sostuvo sus convicciones hasta lo último. El periódico duró un tiempo después del gobierno que defendió.

Fundado en 1920, salió otro periódico socialista, El Obrero, dirigido  por Ramón Blanco.

Ya que  menciono esas tendencias,  vale la pena recordar que en esa nueva  década, al año de estar saliendo a las calles La Patria, el 7 de junio de 1922 apareció en Manizales, El Reivindicador, un periódico de tendencias más socialistas todavía, bajo la dirección de nadie menos que  J. A. Osorio Lizarazo y Francisco Luis Buitrago. Esta es una investigación histórica para realizar, o mínimo, confirmar siquiera varios hechos.

Uno, el principal de estos,  es saber si en verdad, el gran novelista y periodista bogotano, José Antonio Osorio Lizarazo vivió en esta ciudad cuando tenía apenas 21 años. Y qué hizo o hacía aquí.   Dos, por  qué  y cómo se conoció con Francisco Luis Buitrago, o qué los unió, además de publicarlo juntos. Bien pudo darse que solo lo acompañara con su colaboración y apoyo, desde la misma Bogotá. En  esos tiempos era difícil. En los periódicos bogotanos en los que escribió Osorio, muy jovencito, firmó con frecuencia con el seudónimo de El Solitario. Se tendría que confirmar, si  también  en El Reivindicador lo hizo. Y tres, más fácil, si en alguna biografía o en el  libro de Felipe Vanderhuck Arias sobre la obra del tenido como primer “novelista urbano”, que no conozco, titulado La literatura como oficio 1930-1946, dice algo sobre lo que planteo. Aunque tiene expresas las fechas que abarcó su trabajo.

José Antonio Osorio Lizarazo. Imagen Biblioteca Nacional

Así vemos que otra personalidad que amerita un mayor conocimiento es Francisco Luis Buitrago. Lo encontraremos en otras publicaciones porque fundó y dirigió varias. Era un personaje liberal de izquierda que fue muy conocido y en revistas de los años treinta y cuarenta, se habla de él. Leí sobre su personalidad. Pero el no poder tener acceso directo a las fuentes por la situación, y las circunstancias personales, hace que la sola memoria sea la  base para ciertas de mis glosas. Por cierto, El Reivindicador tuvo poca vida, porque en esos momentos en el país, eran precarias las condiciones que vivía el partido socialista que estaba como parado,  y que es en 1924, cuando vuelve otra vez por sus fueros iníciales.