18 de agosto de 2022
Directores
Evelio Giraldo Ospina
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

¿A qué huele la corrupción?

25 de julio de 2021
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
25 de julio de 2021

Hace ya más de un mes con bombos y platillos y como en un ceremonial lujurioso y de boato – faltó la banda municipal en las afueras de la plaza del pueblo- estuvieron juntas – muy juntas-, varias entidades del estado y la Asamblea, para romper el silencio sobre la corruptela que acompaña al Puente agrio o Limones.

La corrupción huele a putrefacto, corrupto, a descompuesto, pútrido, carroña, a úlcera, gangrena. Se parece a lo apolillado , a lo mohoso.

Irrita hoy que un mes después, nada de nada. El silencio apagó las cámaras y el foco de atención se perdió.

Hay un olor avinagrado, desapacible, ácido, acre. Irrita  que este paquidermo enfermo. con sus colmillos que refrescan lo cortante de la infamia,  que viene haciéndose  desde el 2015, que tiene enterrado cerca de $6 mil millones, todavía lo acojan en el carro mortuorio. Lo pasean y encima deudos. Lo velan en una cita macondiana como en un cementerio de parodia y absurdos..

Ese evento no puede ser otra patraña – ¡chanfle! – para burlarse del ciudadano risaraldense. La lupa sobre el proyecto está quebrada.

Si se va a entregar en febrero del 2022, no deja de ser otro anuncio oscuro.  Textual: «El interventor es ETA Consultores S.A. y el estado actual es: terminado con presunto incumplimiento». Presunto, dice, por no llamarlo de otra manera, entre el repliegue del idioma.

Ya al menos se devolvieron mil millones. Ya al menos, en esa oportunidad -entre el calor del aplauso y la vocinglería – otra excusa saltó: «el Fondo Adaptación suscribió el contrato para adelantar esta obra en 2014, por $5.104 millones, con un plazo inicial de 7 meses. La obra ha presentado problemas constructivos y 7 años después no entrado en servicio».

Otro encomillado con un lenguaje preciso por si mañana brota otro presunto entre los supuestos, hipotéticos o pretendido de los funcionarios para salvar responsabilidades y no colocarse la soga al cuello de manera formal.

Es más, el propio Contralor Felipe Córdoba, fue claro: “Hoy ya existe el contrato firmado y está lista desde el INVIAS la partida presupuestal para que este puente Limones sea una realidad». Que digan en que van o en qué están que no es lo mismo.

Pueda ser que esa realidad no sea oscura y se vuelva pesadilla. Necsitamos acciones y no que el elefante blanco, se nos muera frente a las narices de todos.

El Contralor general, se comprometió a ser el primer Veedor. Lo dudo, porque los hierros sobre la obra expuestos al sol y al agua, son sinónimo que el elefante caerá en la lona.

Puede ser superior el olor a la corrupción que no permita que por allí no se vuelva a transitar como monumento desagradable a la cañería que lo carcome.

A algo huele la corrupción. El olfato no aguanta más.

[email protected]