Una nueva alcaldada
Carlos Mario Marín acaba de cometer una nueva alcaldada. Menospreciando a los comerciantes, cuyo comportamiento ha sido excepcional en esta pandemia, encierra a los consumidores y obliga a los almacenes y centros comerciales a discriminar a sus clientes. Y ni qué decir de los comerciantes de la noche, quienes a punta de tesón y amor por su ciudad, han hecho ingentes esfuerzos por mantenerse con vida a pesar de sus cierres constantes, limitaciones horarias y atropellos directos.
¡Así no son las cosas, Alcalde! Los comerciantes manizaleños merecen consideración y respeto, pues ellos no han sido la causa del problema; por el contrario, han sido parte de la solución y han sido con usted y la ciudad tolerantes, colaborativos, aportantes y generosos.
¿Acaso se le olvida que cuando su administración nada hacía por controlar las aglomeraciones en la carrera 23, la Galería y otros sectores neurálgicos de la ciudad, los comerciantes de la noche distribuían, de su bolsillo, tapabocas y mercados para la gente menos favorecida y usted se apropiaba de esas acciones? ¿O ya no se acuerda de todo lo que les ha prometido y sistemáticamente les ha incumplido? ¿O pretende olvidar que el comercio diurno y nocturno son el soporte de esa reactivación económica que pregona con tanta pompa, e indefectiblemente contrasta con sus capacidades y realidades?
Manizales merece otra suerte. Manizales merece otras oportunidades; Manizales merece otras consideraciones; Manizales merece a alguien con liderazgo y capacidad. ¡Manizales, en resumen, no se lo merece, Alcalde!