12 de agosto de 2022
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El momento de Víctor Manuel

25 de octubre de 2020
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
25 de octubre de 2020

El gobernador del Risaralda, Víctor Manuel Tamayo Vargas, tuvo una semana mayor en lo transcurrido de su mandato.

Viene de acertar con una iniciativa que tuvo palos en la rueda de cierto sector gremial acumulador. Hablo del llamado peaje a Cerritos con recursos que le corresponden en su inversión a la región. Mucho esto a lo que venía. Una Alianza pública como la tiene Bucaramanga.

En el encuentro, las garras muchos las guardaron. Otros, prefirieron silencio  y otros más como Felipe López, estuvieron centrados en el quehacer público y privado como generador positivo de una sinergia de región. Ni unos, ni los otros malos. La región como base fundamental del encuentro. Así se hizo.

Pulso para el gobernador Tamayo.

A esa buena noticia de infraestructura vial en marcha, acumula lo del Hospital de alta complejidad que sigue su trámite y produce ruidos en la registradora. En el presupuesto nacional aforado y cuyos registros ya acumulan varios dígitos.

Su teoría, con el apoyo de otro notablato regional, sigue en marcha.

A ello, sumarle lo del impacto social en llevar Estado a los resguardos indígenas.

Tamayo, estuvo en la zona. Presencia de su gobierno en un mandato de alto contenido social que produce urticaria en nefastos administradores de escritorio. Que formulan y planean desde el centro, olvidándose de la periferia extrema.

Otra: el destrabe vergonzoso de carreteras con enredos en su contratación y que hoy ven salida legal. Están en marcha

No de menos relieve, los alcances del Centro de Tecnología, para evitarnos otra vergüenza superior. De marca mayor.

El gobernador Tamayo actúa y escucha. Funciona con los alcaldes y atiende a la gente.

Desde la Asamblea se trabaja en función de iniciativas que buscan soporte estructural al presupuesto y de desarrollo en otras áreas.

Bienvenida la oposición férrea y las voces en contravía de su mandato. Eso es bueno como respuesta a un unanimismo enfermizo.

No solamente es etiquetar sentimiento de todos para los risaraldenses, sino actuar sobre la letra en el plan de desarrollo. En el programa de gobierno al cual, los diputados le siguen la ruta.

Las comunidades se ven representadas y hay un gobernante matriculado en lo social. No de un partido excluyente y matrero.