14 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

´Pandemia´amarilla

17 de mayo de 2020
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
17 de mayo de 2020

Se riega por la ciudad su servicio y mide su ritmo. Pulsa el desarrollo y la economía.

Los conductores, los taxistas, que le toman el pulso al Área Metropolitana, son los ojos de Pereira. Del ciudadano que va y viene entre los secretos y los mundos subterráneos y a cielo abierto que recorren sus calles y avenidas.

Cinco asociaciones, 4 empresas, 4 mil taxistas y 2693 taxis, son un verdadero taxímetro que como radar, mide la movilidad, los tiempos de una sociedad en auge y en crisis.

Ellos no pueden ser la excepción, en medio de una reducida turba que amenaza y golpea. No. El gremio merece respeto. Ideas, propuestas, que siempre han llevado en un diálogo sin presiones y grosería, como otros quisieran para pescar en río revuelto. En las turbulencias propias que ruedan con las dificultades de la coyuntura.

Siempre he guardado especial aprecio  y respeto por el gremio amarillo que sigue sin respuesta hacia su interior, agobiados por muchos momentos de la trágica economía en diferentes élites.

Los taxistas, son una pandemia: un ´brote´, un servicio. Un pueblo de todos que va en cuatro ruedas. Un servicio que está estrujado por la economía de mercado y que debe atraer lo bueno.

Sacudidos por la informalidad y la legalidad,  por voraces y desmedidas plataformas que consumen sus bolsillos y esperan otras decisiones del Ministerio del Transporte para salvarlas del ocaso que viven hoy.

No pueden ser voceros, insisto, de prácticas que aturden y que otros mal interpretan para reducidos y ruidosos intereses a la sombra de pagos que llegan de manera puntual y que  no permiten el retorno de sus utilidades reales. Que representa menos para sus conductores y por ende para sus propietarios.

Resaltamos el trabajo serio y responsable de los doctores Sergio Alexander Trejos y  Álvaro Arias Vélez, desde Movilidad y Gobierno.

La hoguera no la pueden prender quienes asistidos de absurdas razones, sólo quieren caos y anarquía y le huyen a la razón.

El gobierno de la ciudad, le ha cumplido al ciudadano en esta crisis levantada sin fronteras. La pandemia amarilla, es un servicio en tiempos dolorosos de crisis. No la guerra del centavo y la crueldad errónea.