Entre caudillismos, sectas y turbas
Pocos apuntan a descifrar el escenario político para las elecciones presidenciales del 2022.
Más de 20 partidos y movimientos, son el reflejo de la refriega electoral que se avecina.
Hay nuevos órdenes en disputa. Acuerdos imposibles que se vuelven a tejer para reventar la teleraña.
Como los que se calculan con una interconsulta entre liberales, Cambio Radical y lo que resta de la U. Amén: afuera en la galería, la casi docena de aspirantes que recorren el país en busca de recordación unos y los más, sintonía con bases ajenas. De cálculo. De residuo.
Los partidos cada vez se deslegitiman. El ciudadano cree poco en ellos. En el festín electoral tendido como bazar de pueblo que se repite. Sin ideología, sin estructuras, indisciplinados, sin tener en cuenta a su militancia, desorganizados.
Por eso, sin pudor alguno, se repite la espiral: reformas políticas que no se concretan. Deambulan, se sacan para asustar y alterar el suceso democrático. Las reglas están en el bazar. Se creen con derecho a jugarlas cada que quieren.
Los partidos políticos, no representan a la gente. Al ciudadano que los respaldó en urnas. Se sienten sin el mínimo respeto para entregar balance a ciudadanos interesados en su gestión. Masas de ruleta.
Los partidos políticos colombianos hoy: nacen, crecen, se reproducen y estallan. Se sepultan solos. Tóxicos. Pierden conexión con su militancia.
Son orientados como sectas. Por caudillismos. Por masas amorfas con rigor de turba. Por Jefes o compadres que se deslizan de partido en partido. Por la milimetría.
Nunca se reúnen y si lo hacen no tienen en cuenta al poder popular que encarnan. Teledirigidos. Partidos virtuales. Video democracia. Lo que pasa es que el recepto es de una vía. Todos escuchan órdenes ocultas.
Por eso el ciudadano hoy busca figuras distintas. Sin estar regladas por el universo del orden. Empujados por partidos o movimientos milagrosos. Elecciones del caos y la ruptura. De la confusión.
Como los que van a un concierto y llegan en masa pero se desintegran en procesos de silencio y odio. La política individual. Se busca el líder.
Se busca seleccionar entre el caudillismo, la turba y la secta. Escojan o acepten la imposición.