7 de marzo de 2021
Directores
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Salud mental, un nuevo código para la acción en la escuela y en la casa

Profesor comprometido con la transformación del país a través de la educación. Formado en Lic. En Biología y Química, Mg. En Enseñanza de las Ciencias, Doctorando en Didáctica y constante investigador vinculado a la educación universitaria. Twitter: @DavidAlTama.
27 de marzo de 2020
Por Omar David Álvarez Tamayo
Por Omar David Álvarez Tamayo
Profesor comprometido con la transformación del país a través de la educación. Formado en Lic. En Biología y Química, Mg. En Enseñanza de las Ciencias, Doctorando en Didáctica y constante investigador vinculado a la educación universitaria. Twitter: @DavidAlTama.
27 de marzo de 2020

En estos momentos de pandemia el mundo ha tenido que cambiar de forma abrupta sus hábitos sociales al punto de tener que alejarnos de seres queridos, amigos, parejas, dejar de asistir al trabajo de forma social e interactuar con los compañeros, dejar ese café que nos tomábamos en sitios de encuentro, y esos fines de semana en los que compartíamos, en algún bar, un par de cervezas.

La educación formal, en su mayoría basada en la presencialidad, ha migrado en cuestión de una semana hacia un formato 100% virtual; maestros de todos los niveles han cambiado sus aulas, tablero y marcador, por una computadora y herramientas virtuales que permitan desarrollar aprendizajes profundos en los estudiantes. Los espacios de esparcimiento, las canchas de futbol, el andén de la escuela, donde los estudiantes interactuaban en sus horas de receso, fueron cerrados, la movilidad se limitó a las áreas de casa.

Sale a flote para la educación, un viejo término y concepto al que todos nos estamos aproximando con interés individual y colectivo: “salud mental”, definida por Alejandro Londoño, Psicólogo, Director del Programa de Psicología de la Universidad de Manizales como “Un estado individual de equilibrio relativo de sus dimensiones emocional y cognitiva que genera una relación adaptativa de la persona con su entorno social”. Complejo en principio, lo interpretamos como bienestar emocional, psicológico y social de la persona.

La educación virtual tiene que procurar, entonces, además de todo lo pedagógico y tecnológico ya anunciado en distintos discursos y prácticas, salud mental, el estar bien multidimensional de estudiantes y profesores. La vida en casa, por estos días, y ojalá por todos los siguientes como aprendizaje logrado en esta época crucial, tiene que incluir formas alternativas de alivianar la carga emocional que trae el estar encerrados ahora y el andar en libertad de nuevo dentro de poco. Manera simple es tratar de vivir día por día, pensando y actuando en presente, y dejando para mañana la jornada que vendrá.

Generar ambientes educativos, asunto como tan especializado y propio solo de pedagogos, es una tarea de todos en casa, procurando salir de rutinas que se convierten en carga mental. Estamos llamados a un ser humanista en el que prime la dignidad de las personas, y por ello aflore la solidaridad, el cuidado del otro, el acompañamiento sincero, sin importar niveles de formación, edades o géneros; crear espacios de esparcimiento, hablar de nuevos temas, explorar talentos que por supuesto todos tenemos, algunos incluso por descubrir.