5 de marzo de 2021
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Energía, punto de partida sobre propuestas reales

31 de mayo de 2019
Por Alejandro Callejas Aristizabal
Por Alejandro Callejas Aristizabal
31 de mayo de 2019

En artículos anteriores hemos hecho un énfasis muy fuerte en la importancia que tiene para el departamento hacer un esfuerzo por planear y estructurar mejores proyectos como requisito esencial para ejecutar bien, es decir con criterios de sostenibilidad, rentabilidad, transparencia y finalmente, pero lo más importante proyectos que generen beneficios reales y concretos para los ciudadanos.

 Por otro lado, advertimos como es posible y necesario darle la vuelta a la institucionalidad regional y enfocarla en propósitos productivos que se puedan medir, evaluar y por su puesto que generen impacto social.

Lo anterior generaría buenos resultados económicos y sociales a nuestra región y una nueva clase de líderes empresariales y políticos que no se rasguen las vestiduras por una cuota burocrática sino que se concentren en hacer cosas grandes e importantes logrando consensos y desarrollo que es lo que todos queremos.

Inicio diciendo todo esto como contexto a un tema del cual se viene hablando hace décadas, energía.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos oído o en la prensa local o en medio de las campañas políticas el potencial que tiene el departamento de Caldas en generación de energía. Nuestra topografía montañosa y nuestros cuerpos de agua nos hacen una potencia en generación, además de todo, en condiciones de sostenibilidad y atención ambiental.

Miles de reuniones, intrigas y duelos de poder se generan al redor de este tema. Miel 2, más de treinta proyectos identificados en el oriente de Caldas, son anuncios que llenan encabezados de prensa pero que no pasan de ser anhelos trabados en permisos, burocracia, financiamiento o simplemente falta de voluntad política.

Las pequeñas centrales de energía con capacidad de generar hasta 10 megavatios con una metodología constructiva a filo de agua no requieren grandes obras ni generan impactos ambientales, por el contrario, se les considera producción limpia de energía, mercado que entre otras cosas tiene todo el apoyo de la cooperación internacional.

Es absolutamente necesario que los nuevos liderazgos del departamento se concentren en proponer fuentes alternativas de ingresos que permitan desarrollar los proyectos sociales que necesita la región. La generación y administración de energía es una alternativa real que no puede seguir siendo un sueño sin acción.

La licorera no puede ser la joya de la corona de la cual dependan los ingresos y la caja del Departamento. Una visión gerencial del Estado puede permitir que a través de alianzas y procesos transparentes el departamento encuentre una alternativa adicional que le apunte a objetivos estratégicos y económicos en un mundo que todos los días necesita más de energías limpias y sostenibles.

La generación energética y la protección de nuestras fuentes de agua deben ser temas principales en la contienda política, no puede seguir siendo un propósito de pocos y un cumulo de mitos a los cuales no se les puede hacer seguimiento alguno.  Una gerencia clara con objetivos alcanzables debe empezar a mover estos temas.

El seguimiento riguroso a las corporaciones en la expedición de permisos permitirá que los proyectos sean viables y superen esa caja negra con la que se encuentran los inversionistas. No puede pasar que en diez años nuestros ríos estén generando energía por todo el departamento y los beneficios de tal progreso se disfruten en otras tierras.

Liderazgo sano y transparente es lo que se necesita para construir sobre los construido en este tema, retomar los proyectos avanzados e identificar los nuevos. Invertir en institucionalidad que permita estructurar buenos proyectos y encontrar esquemas de financiamiento inteligentes y novedosos que nos permitan con los socios apropiados desarrollar aquello en los que somos competitivos.

Este es un llamado para que se empiecen a discutir cosas diferentes, la generación energética, la logística y las oportunidades de agroindustria deben estar en el mapa de los políticos. Hay que cambiar ya el chip y exigir que los compromisos de las administraciones pasen de tapar huecos en carreteras, hacer mejoramientos de vivienda, escuelitas y canchas de futbol (todo lo anterior muy importante) ha planes concretos con visión de largo plazo de propósitos grandes que tengan entre otros objetivos la capacidad para generar ingresos y de esa manera construir todas esas obras que la gente necesita.