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Bogotá electoral

10 de mayo de 2019
Por Rubén Darío Barrientos
Por Rubén Darío Barrientos
10 de mayo de 2019

Largo & Ancho

 Cuando la primera vuelta presidencial, en las últimas elecciones de 2018, Sergio Fajardo sacó en Bogotá 1.240.799 votos, Gustavo Petro 1.098.478 e Iván Duque 983.931. La fórmula vicepresidencial del matemático, como todos lo recordamos, fue Claudia Nayibe Lopez y su campaña estuvo parapetada en Coalición Colombia, en donde aparecían visibles Jorge Robledo y, desde luego, Claudia López, y estaban presentes la Alianza Verde, una facción del Polo Democrático y Compromiso Ciudadano.

Tras haber perdido las elecciones, Sergio Fajardo juró y perjuró que “no volvería a ser candidato” y manifestó que, acto seguido, se volcaría a pie juntillas a ser rector de una universidad pues la educación era el equipaje de su vida. Y aunque en declaraciones posteriores a los medios chicaneaba y se sentía “dueño” de la plaza capitalina, hizo otro descarte al expresar que menos iba a aspirar a la alcaldía de Bogotá. No obstante ello, recordaba en las entrevistas que había vivido en la capital durante 25 años.

Estas acotaciones las hago, porque no es cierto que Fajardo sea “dueño” de la Bogotá electoral. Esa plaza es de otros: de Claudia López, de Jorge Robledo, de Navarro Wolff, de Antanas Mockus, de Gustavo Petro, etc. Cada uno tiene una franja de votantes considerable. Fajardo saca un resultado muy importante, pero él no detenta 1.2 millones de votos como lo hacía ver –con retórica– todos los días. Es un acto de sobradez suponerlo así y un completo espejismo. La última encuesta para alcaldía de Bogotá, de Invamer, le da a Claudia López el envidiable 45,9%.

El matemático, en resumen, contó con la buena suerte de unos votos prestados y ajenos, muy efectivos, dada su anchurosa Coalición Colombia. Lo de Claudia López sí es real: en Bogotá tiene fuerza y no es alquilada. Queda por resolverse, tras la encuesta, qué va a pasar con Petro (tan cabizbajo y desmoronado por estas calendas), y si va a abandonar a Jorge Rojas y a Hollman Morris. A Claudia López, lo primero que le aconteció fue despachar a Navarro Wolff, pues la encuesta de la Alianza Verde le favoreció. Todo el viento a favor.

En otras orillas, en Bogotá también acuden a la rapiña electoral: Vargas Lleras, Peñalosa, Juan Manuel Galán y hasta Gina Parody. Un poco más allá, pugnan: Rafael Pardo, Clara López, Pachito Santos, Ángela Robledo, Lucho Garzón, Angélica Lozano e Iván Cepeda. Bogotá, pues, tiene un mapa electoral reñido, difícil y atomizado. Los votos de Fajardo en esa región, fueron la sumatoria de quienes se reflejaban en la Coalición Colombia. Pero él solito, frente a estas fieras electorales, no queda ni de quinto.

Indudablemente, Claudia Nayibe López (49 años) es una favorita, no inflada, con estudios en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Y con maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Su génesis política estuvo ligada al movimiento estudiantil de la Séptima papeleta, lo que se remonta a los años 1989 y 1990, que le dio impulso a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

El 30 de enero de este año, Sergio Fajardo manifestó que volvería a la política (pastorcito mentiroso) y va tras la candidatura presidencial de 2022, sopretexto de que tiene una “responsabilidad con la gente”. De igual forma, calificó de inteligente a Claudia Nayibe López. Y el pasado 1 de abril, anunció su apoyo a la candidatura de ésta a la alcaldía de Bogotá. Queda una inquietud por resolver: ¿Por qué Bogotá es un fortín de la izquierda, si allá confluyen la oligarquía, la rancia estirpe santafereña, el empresariado y los amos de los grandes clubes de la capital? ¿No será porque es una ciudad que aglutina tantísimos estudiantes, maestros, sector salud y gentes de todo el país?

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