20 de mayo de 2019
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¿Cómo sembrar valores en una empresa?

18 de abril de 2019
Por Jorge Iván Duque Cardona
Por Jorge Iván Duque Cardona
18 de abril de 2019

El liderazgo dentro de una empresa lo debe tener no solamente el gerente o el jefe de recursos humanos. También lo debe tener un obrero o un empleado de mando medio. El líder dentro de una organización no es necesariamente quien manda. Hay gente que ejerce un liderazgo sobre su entorno. Mírese no más cómo un dirigente sindical puede convertirse en el líder de los trabajadores de una empresa.

¿Qué se necesita para que en una empresa surjan personas con liderazgo? Decisión y, desde luego, iniciativa. Las empresas necesitan líderes que orienten a sus trabajadores, que les enseñen cómo se alcanza una mejor producción, que trabajen por inculcar en los demás valores. Dentro de una empresa son importantes los valores. Por esta razón, los líderes están llamados a inculcarlos en el personal, a hacerles ver a quienes están a su alrededor que son necesario inclusive para mejorar el ambiente laboral.

Howard Gardner escribió: “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”. ¿Qué quiso decir con esto? Simple: que quien no cultiva valores, que quien no tiene un espíritu abierto para escuchar a los demás, que quien no tenga un corazón capaz de perdonar no podrá ser nunca una buena persona. Gardner es objetivo cuando dice que no llega a ser un buen profesional quien es mala persona. Para él, un buen profesional es aquel que es un buen ser humano.

Un portal en internet que se especializa en publicar informes sobre liderazgo, cultura organizacional, talento humano y gestión empresarial señala en uno de sus últimos informes: “Valores como la lealtad, la honradez, la generosidad, el amor, la libertad, la gratitud, el respeto son los pilares esenciales sobre los que se basa cualquier iniciativa de logro personal y profesional”. Esto en relación sobre cómo se puede formar un líder al interior de una empresa.

El informe es enfático en señalar que a veces las empresas contratan gente de “extraordinarios conocimientos técnicos”, seleccionados con un cuidado excesivo en que llenen los requisitos requeridos para un cargo, buscando encontrar a un profesional que sea garantía de éxito en sus procesos internos. Pero no todas las veces encuentran a una persona que llene vacíos en la empresa, como la capacidad de entregarse a servir a los demás, orientándolos en la búsqueda de la perfección en lo que hacen.

Esto es lo que el informe califica como paso falso en la construcción de un clima laboral que busque sembrar valores en quienes hacen parte de una empresa. Lo explica diciendo que no son suficientes los conocimientos técnicos para lograr un ambiente laboral donde todos concurran en un fin común, donde primen los valores, reconociendo lo que cada persona hace para crecer como ser humano. Critica a esos técnicos que se sienten imprescindibles por sus conocimientos, pero que no aportan para formar liderazgos.

A veces olvidamos la importancia que tiene para el crecimiento humano inculcar valores. Desde el hogar, luego en la escuela, posteriormente en el colegio, el ser humano recibe lecciones sobre valores que lo van formando. El respeto a la sociedad, a la diferencia, a la manera de pensar se nos inculcan desde la casa paterna. Pero la labor en este sentido no debe terminar ahí. En las empresas, donde se forman grupos de trabajadores, se debe seguir insistiendo en este objetivo. Los ejecutivos deben programar actividades que tienda a sembrar valores en quienes, por ser empleados, hacen parte de una familia.

El artículo que en esta columna cito dice en uno de sus apartes: “En las plantas de personal algunas empresas entraron durante muchos años personas con excelentes conocimientos técnicos, pero que sus actuaciones personales y profesionales no eran éticas”. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente, que adolecían de un gran valor: la ética. Actuar con honestidad, ser generoso con los compañeros, escuchar a los obreros, aconsejar cuando se necesita, proponer iniciativas integracionistas son cosas que ayudan a crecer en valores.

Finalizo esta columna de Semana Santa con estas palabras consignadas en el informe que me ha servido de base para escribirla: “Nos hemos dado cuenta de que las personas con valores bien definidos tienen mayor autoestima, toman mejores decisiones y son capaces de anteponer los intereses de la empresa a los personales”. Todo porque ayudan a mejorar el ambiente laboral, generando confianza.