25 de junio de 2026

Pero, ¿qué es la RSE?

14 de enero de 2018
Por Jorge Emilio Sierra
Por Jorge Emilio Sierra
14 de enero de 2018

Por: Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

Con el generoso apoyo de los directores de EJE 21, hoy inicio una  serie de artículos semanales sobre principios de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), cuyo propósito es estrictamente didáctico, al alcance de cualquier lector. 

¿Qué es la Responsabilidad Social Empresarial, conocida con la sigla de RSE?

Como su nombre lo indica, alude a la responsabilidad social de las empresas y, en consecuencia, de los propios empresarios o, en general, de quienes forman parte de tales organizaciones corporativas, sean sus empleados o los llamados clientes externos (proveedores, consumidores, comunidad, etc.).

De hecho, existen diferentes definiciones al respecto, desde una visión amplia que incluye conceptos básicos como los derechos humanos y laborales, la protección del medioambiente y la lucha contra la corrupción, hasta quienes la consideran una verdadera estrategia corporativa o la reducen todavía a acciones filantrópicas o caritativas, por discutible que esto sea.

Ciudadanía corporativa

De todos modos, es claro que la RSE hace énfasis en la responsabilidad o deberes de la empresa como persona jurídica, la cual está conformada a su vez por personas naturales.

No es de extrañar, entonces, que la empresa “deba ser” un buen ciudadano en sentido estricto. De ahí que el concepto de RSE sea sinónimo también de ciudadanía corporativa, debiendo cumplir así con normas éticas y legales especialmente con los citados grupos de interés (stakeholders, en la jerga especializada).

En tal sentido, la empresa, en el marco de la RSE, asume la responsabilidad social que le compete, siendo consciente de que debe contribuir a la solución de graves problemas sociales (pobreza, desempleo, violencia, corrupción, deterioro ambiental…), sin pensar que esto sea asunto exclusivo del Estado o del gobierno, como tradicionalmente se creía.

La nueva empresa

Eso implica un cambio profundo en la empresa, concebida antes con el único fin de generar y maximizar utilidades o ganancias en beneficio sólo de sus accionistas, de lo cual queda constancia en sus balances financieros, reflejo por excelencia de su actividad estrictamente económica.

Hoy, por el contrario, es necesario trascender el plano económico-financiero, aunque éste sea imprescindible; se requiere también el plano social, que empieza a traducirse en balances sociales y ambientales al lado de los balances financieros (los llamados triples resultados o reportes de sostenibilidad), y en definitiva se asume a cabalidad la función social de la empresa o de la propiedad, siempre para mejorar la situación social, en especial la de sectores de menores ingresos, víctimas de la pobreza.

(*) Asesor en Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Universitaria (RSU) – [email protected]