Hemorragia legislativa
José Ferney Paz Quintero
Abogado Consultor
Acudo a este sustantivo propio de la ciencia médica que significa “flujo de la sangre por rotura de vasos sanguíneos”, para denotar la cantidad de reformas constituciones, el grosero manoseo a la carta política, el sinnúmero de leyes, decretos con fuerza de ley, modificaciones a los códigos, sin considerar todas las disposiciones que emanan de un Estado de derecho, sistema legal que fue graficado en forma de pirámide por Hans Kelsen, jurista, político, y filósofo Austríaco, usado para representar la jerarquía de las leyes, unas sobre otras, dividido en tres niveles, siendo el fundamental la constitución como la suprema norma de un estado, seguido por el nivel legal, para luego continuar con el nivel sub legal en donde se ubican los reglamentos, debajo de estos las ordenanzas, los acuerdos y finalmente las sentencias .
Lo anterior para significar la información dada en un noticiero de televisión donde se interrogaba sobre la cantidad de leyes vigentes en Colombia, comparándolas con las existentes en Suiza, con no más de treinta leyes, anotándole a nuestro país desde la creación del Congreso en 1820 un total de 5.967.000.
Desconociendo el método empleado para llegar a esa cifra, la que se considera más de carácter imaginario, que real, si partimos de unas cien leyes aproximadamente por año legislativo, nos arrojaría un total en estos 197 años de vida institucional de 19.700 leyes, sin contar todas aquellas disposiciones que se promulgan por los entes oficiales para el desarrollo de la vida cotidiana, no alcanzando la cifra millonaria a que se contrae la nota periodística, que produce un efecto mediático y de impacto ciudadano.
Es un hecho indiscutible que nuestros legisladores y gobernantes, poseen una capacidad prodigiosa para buscarle solución a todos los problemas sociales a través de una ley, de un decreto, ordenanza, o acuerdo, aunque la solución se quede en el papel, muchas de ellas sin los soportes presupuestales.
Ahora bien, esa avalancha de normas jurídicas, genera caos, confusión normativa, corrupción, sin considerar la indebida intromisión de algunos entes oficiales cuando expiden las famosas circulares internas, muchas veces desconociendo la ley, arrogándose facultades legislativas como si fueran legisladores pro tempore, lo que conduce a una compleja maraña institucional que lo único que logra es hacerle la vida mas difícil a la nación y a la ciudadanía.
Lo que se les debe pedir a los legisladores, unos serios en su ejercicio, otros no tanto, es que también es parte de sus deberes no solo expedir las leyes, sino también derogar a aquellas que no prestan utilidad alguna, en mora de ser excluidas de la estructura jurídica del país.
Se debe reconocer la total ausencia de sincronía de nuestro ordenamiento legal con los tiempos actuales, no siendo raro encontrar normas propias para la época colonial o aquella que regula la propiedad de las abejas que huyen de sus panales, articulo 696 Código Civil y muchas otras más de ese estilo arcaico, que rayan en lo absurdo y que aluden al castigo de la vagancia, o aquellas que se contradicen entre sí, o dentro del mismo texto, que ordena, a lo mejor, en su artículo once lo contrario de lo establecido por el articulo siete, o la falta de claridad en la redacción, cuando se dice que esa norma anula o deroga las que le sean contrarias, por lo que se pregunta: ¿cuáles?
No siendo suficiente todas las disposiciones que regulan la vida cotidiana, ¿qué no decir las que tienen que ver con el sistema tributario colombiano? con una cascada de decretos, resoluciones, que en lugar de facilitar, complican al contribuyente para atender sus obligaciones tributarias, ante una DIAN, prepotente, llenas de cargas impositivas que tienen al borde de la desesperanza a un gran porcentaje de la población por las políticas alcabaleras de un ministro que viene arruinando la economía y la hacienda pública del país, como lo demuestran las últimas cifras en esta área, con crisis fiscal a bordo , el creciente endeudamiento externo, funcionario objeto de una abucheo en las instalaciones del Banco de la República al final de la semana, a la que nos sumamos. ¿Cómo no lamentar el cierre de una empresa generadora de empleo durante muchas décadas como los almacenes TIA?
Tampoco debemos olvidar que esa absurda inflación legislativa constituye camino abierto a la corrupción que carcome la estructura estatal, entre mayor confusión legal mas avivatos jurídicos que pueden hacer de las suyas con herramientas que irónicamente les proporciona el mismo estado que se dice ser de derecho, leyes que no buscan el bien común, el vivir decorosamente, donde se impone el plagio como método, olvidándose que en materia legislativa la claridad, la precisión, debe ser la regla de oro para evitar las dudas y las interpretaciones subjetivas .
Cualquiera que sea el fin que pretendan esas leyes, no podrán conseguirlo si es imposible conocerlas, que profesional serio en leyes podrá asumir su estudio, para abordar con rigor jurídico esa avalancha legislativa, con grave repercusión para la seguridad jurídica del país, que nos hace recordar lo expresado por Anatole France, “el árbol de las leyes ha de ser podado continuamente,” pero la mayoría de los legisladores como una constante tienden más a regar ese árbol y haciéndolo crecer que ha pasarle la podadora.
Adenda: A propósito de la palabra presidencial en entredicho en los últimos meses, resaltando el conejo a los pensionados con la promesa electoral de la rebaja del porcentaje del aporte por salud, ganando el apoyo de la mayoría de este sector poblacional para su reelección; interesante sería conocer en esta etapa del post conflicto y de las ayudas económicas internacionales, si lo prometido en el municipio de Bojayá en octubre del 2016 cuando anunció que los recursos que recibiría con el premio Nobel de paz serían donados a las víctimas del conflicto armado en Colombia tuvo efectivo cumplimiento, lo que significaría que la palabra presidencial fue honrada, o si por el contrario el tema ha sido objeto de la campana neumática por parte de la casa presidencial.
En dicho encuentro dijo el presidente:” Quiero anunciarles que anoche me reuní con mi familia y hemos tomado la decisión de donar esas ocho millones de coronas suecas para que las victimas puedan ser reparadas.”
Una pregunta viva, que ojalá no tenga una respuesta muerta.
Adenda dos: La escogencia por consulta popular del candidato del partido liberal con una participación inferior a la esperada, puso de presente que las tesis de los partidos para riesgo de la poca democracia que nos queda, vienen perdiendo su atractivo dogmático, que los obliga necesariamente a una reflexión para la supervivencia futura.
Urge revisar el concepto de lo que debe entenderse por una decidida participación ciudadana en la vida y desarrollo de los partidos, hoy totalmente ausente.
Bogotá , Noviembre 28 2017.