Las pausas en la política. Sus efectos
José Ferney Paz Quintero
Abogado consultor
Dentro de pocos meses empezarán oficialmente las campañas para la sucesión presidencial y renovación del Congreso de la República, donde la radio, televisión, periódicos, redes sociales, vallas y chats serán saturados de publicidad, anuncios, propuestas tardías y toda clase de promesas de los diferentes candidatos, todos queriendo posar de aliados del pueblo y comprometidos con las necesidades más sentidas de esa población ausente de las políticas de estado.
Todos los candidatos sin excepción alguna, se presentarán como los más idóneos, responsables, los más comprometidos, con intachables hojas de vida, con autonomía política, a pesar de representar intereses ajenos, eso sí guardando silencio sobre el origen de los dineros que a raudales se le dedica a ese ejercicio proselitista.
Será cándido no reconocer que si bien la historia política de Colombia ha estado regida por los dos partidos tradicionales, los mismos pasan en el momento actual por una grave crisis, por una etapa difícil producto del alejamiento con el electorado, con ausencia de una pedagogía hacia la importancia de los partidos en una verdadera democracia, sin reconocerse el daño que a las colectividades le viene haciendo la figura de los caciques regionales, como la negativa de apostarle a nuevos horizontes políticos.
Se debe admitir que la sociedad sana del país anhela la presencia en el escenario político de partidos fuertes, comprometidos, coherentes con sus plataformas ideológicas, conscientes de las responsabilidades que adquieren con sus electores frente a los problemas sociales, económicos, de seguridad, con un trabajo político permanente y no solo en las etapas previas al día de las elecciones en la afanosa búsqueda del favor popular.
Ese alejamiento de los partidos con su militancia y eventuales votantes, hace que surja la apatía del ciudadano hacia la organización política, con un grave efecto, ven la democracia como una figura fallida, sin fundamento para sus aspiraciones individuales y colectivas, desmoralizadora por la forma como se le destruye por circunstancias múltiples, entre ellas la corrupción de esa clase dirigente.
La pausa en el ejercicio político, la desconexión y alejamiento con el electorado trae consigo graves consecuencias, que nos hace recordar las frases del ex presidente y jefe del liberalismo López Pumarejo, el de la revolución en marcha, el inspirador de la reforma constitucional del 36, el de la función social de la propiedad, cuando refiriéndose a la vigencia de los partidos , expresaba :” los partidos políticos que no estén trabajando en un plan sistemático e intenso se disgregan, porque su razón de ser no es ni la asociación, ni el número de asociados, sino el fin que se persigue al asociarse.” Y anotaba: “En la dirección de una política ha sido siempre como en los reglamentos de los ejércitos, indispensable mantener la tropa en actividad.” Sabias palabras que recobran vigencia, que deberían ser tenidas en cuenta por los voceros de los partidos políticos.
Pero si nos lamentamos por ese alejamiento entre los partidos y la militancia, mucho más lo es observar cómo se ambientan posibles candidaturas al Congreso para la próxima legislatura de personajes de oscuro pasado político y administrativo que fueron objeto de endebles investigaciones de toda índole, que si bien no han logrado prosperar, ha sido por el abusivo cabildeo y manejo indelicado que en ocasiones se presenta en los organismos de control, pero a pesar de ello en la conciencia ciudadana se tiene una idea clara sobre la trayectoria de dudoso cuño de quienes ahora pretenden obtener el favor popular, no siendo Caldas ajeno a estos intentos electorales, que debería generar un rechazo de parte de la sociedad caldense, para no tener frustraciones a futuro, donde solo pierde la región.
Cierto es, que el panorama político del país no es el más halagador, por cuanto esos dos partidos tradicionales que han hecho la historia de Colombia, pareciera se han apartado de los principios que los inspiraron y ahora no se sabe que fundamentos programáticos nos gobierna.
Cómo desconocer que hay un descuido en las políticas de beneficio social, las marchas y protestas de diferentes sectores poblacionales, a diferencia de las rígidas medidas fiscales, de carácter tributario, delineadas por un ministro rentista empecinado en golpear a la clase media colombiana, negándose a todo aquello que favorezca los intereses de esta franja, como la reducción de semanas cotizadas para las mujeres que devenguen menos de dos salarios mínimos, o el porcentaje del 12 % al 4% para los pensionados, a pesar de ser promesa presidencial en sus meses de campaña, funcionario este comprometido en sonados casos de detrimento patrimonial del Estado, con serias investigaciones fiscales, disciplinarias, penales, que corresponden a los casos de Reficar, Isagen, Navelena, Interbolsa, sin considerar los que ha omitido explicar; Dragacol y Financiera de Occidente en su etapa de liquidación, como lo emplazara un destacado columnista de la región.
¿Será que le asiste autoridad moral, política y gubernamental, para orientar la hacienda pública del país por tratarse de un funcionario Sub judice? (locución latina usada para significar que el asunto se halla pendiente de resolución judicial por parte de un juez)
Se está a tiempo de atacar ese ambiente de desesperanza que se percibe en la actualidad, donde deben jugar papel sobresaliente los partidos políticos como verdaderos canalizadores y orientadores de la opinión pública, con un vehemente llamado al gobierno central, apersonarse como agenda prioritaria en este tramo final del mandato constitucional de la seguridad ciudadana, sobre la premisa que salir a la calle sea un placer, pero regresar a casa sea lo mejor.
Por último, el acto terrorista ocurrido en la tarde del pasado sábado en un concurrido e importante centro comercial de la capital, es de por sí un hecho repudiable, que merece el rechazo nacional y genera nuestra solidaridad con las víctimas y familiares.
ADENDA: Resulta inadmisible se argumente la estrechez fiscal cuando se trata de leyes en favor de sectores débiles de la economía nacional, pero manilargos cuando es para apropiar el presupuesto para la publicidad oficial, que según “ el Aquelarre”, ( Ver eje 21 , junio 18 2017 ) durante los dos periodos del presidente Santos, por ordenes de trabajo, y de servicios, por concepto de publicidad oficial, promoción y posicionamiento en medios de comunicación, suman la exorbitante suma de dos billones de pesos, casi que media reforma tributaria, siendo los beneficiados, Caracol radio, RCN radio, y TV, publicaciones semana, casa editorial el Tiempo, la República, CM&, Caracol Tv, lo que nos da a entender que el país no posee medios de comunicación independientes, sino empresas subordinadas al gobierno, prácticamente convertidas en voceros oficiales de la Casa de Nariño, sin considerar la contratación a dedo para el lobista profesional en mora de ser judicializado señor Prieto, con contratos que deberían estar sujetos a los trámites de la caducidad administrativa, los cuales superan cifras de los 84 mil millones de pesos, sin incluir el indecoroso del encuentro de las Américas, investigados por la Procuraduría y a la espera de los resultados, como una exigencia de la opinión pública, por el abuso de un trafico descarado de influencias aprovechando una cercanía con los hilos del poder.
Ante el despilfarro de los dineros oficiales provenientes de los contribuyentes, la pregunta elemental del ciudadano del común, ¿ por qué los hospitales públicos cerrados, los recortes presupuestales para la universidades públicas, la dificultad para conciliar los intereses salariales de los educadores, con una parálisis escolar de más de 35 días, la reducción presupuestal para el sector justicia, para la ciencia y la investigación..? Con que criterios se nos está gobernando en materia tributaria, fiscal y presupuestal?
Bogotá, junio 20 2017.
