13 de junio de 2026

De la Calle, prende las alarmas

31 de mayo de 2017
Por mario arias
Por mario arias
31 de mayo de 2017

Por: mario arias gómez

En mi paso por la Comisión Primera del Senado, insistí que los jueces, a veces hacen más daño con sus fallos -dada su función arbitral-, que la guerrilla dando “chumbimba”. Certitud que renueva la reciente sentencia -jurídicamente equivocada- de la CC que declaró inexequibles los literales H y J del acto legislativo 1 de 2016, que autorizó la vía rápida o “fast track”, alegando que sustituía el principio de separación de poderes y restringía la capacidad deliberativa y decisoria del Congreso, afectando de esa manera, la espina dorsal del Acuerdo de Paz, en perjuicio de los valores democráticos. Laudo paralizante que allana el camino al Centro Demoníaco para rescindir lo acordado, lo que llevó a De la Calle, a observar preocupado: “La CC puso en jaque a la paz”, lo cual tiene de plácemes al inmisericorde, insensato, rencoroso y vengativo “San Uribe”, incendiario del manicomio -qué duda cabe-; vampiro sediento de sangre, de poder, que fustigaba y censuraba ayer no más a la Corte, por sometida y subordinada.

Qué puede pensarse -a propósito- de un académico, hoy magistrado, que una vez posesionado -16 de mayo de 2017- «saca las uñas», al fallar una demanda sobre la que, por falta de tiempo, no podía haber tenido suficiente ilustración, criterio que había anticipado en contrario a sus alumnos de la U. de Girona-España, el 12 de abril de 2016, en el sentido que en un escenario de justicia transicional, no proveía la sustitución de la constitución, reiterado ante el Presidente, el 4 de abril del 2017, antes de ternarlo, al presentarse como amigo pro paz, valoración reconfirmada por Juan Carlos Henao -su padrino-, rector del Externado. Antifaz con el que se hizo al cargo, prejuzgó, y se burló del mandatario, tanto que declaró: “Tiene un gran compromiso para preservar y consolidar el proceso de paz”, quién por haber adelantado opinión, debió declararse impedido, como lo hizo, Cristina Pardo, con idéntica inhabilidad.

Falta de transparencia que lo colocó en la penosa condición de tramposo -por decir lo memos-, al silenciar el cambio de idea. “Lo que natura no da, salamanca no lo presta”. De haber obrado limpiamente, de seguro no sería a la sazón juez. Afrentoso conejo que lo descalifica como hombre de bien. Por eso estamos como estamos y tú Carlos Bernal cortando orejas. Y qué decir del supuesto encargo hecho por Viviane Morales, quien anunció lo que ocurriría, convirtiendo a la Corte en caja de resonancia del alevoso y desdichado uribismo, empeñado en “volver trizas el maldito acuerdo”, a objeto de reencaucharse políticamente. Actuar que estigmatiza a más no poder la jurisprudencia.

Crucial momento que exige el apoyo masivo de las reservas morales del país, que ponga dique a los manipuladores y a los togados que diligentes se afanan más por hacer política que en aplicar la ley a plenitud. Autorizadas voces objetan que lo decidido se haya limitado a lo jurídico, sin percatarse que el art. 22 de la Constitución dispone que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, acorde con el art. 188 que obliga al Presidente -símbolo de la unidad nacional- al jurar el cumplimiento de la constitución y las leyes, a garantizar los derechos y libertades de los colombianos, y de conformidad con su numeral 4°, le corresponde como Suprema Autoridad Administrativa, a conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo donde fuere turbado.

Traspiés que ha aplaudido el cartel de rábulas de solapa, Arrubla Paucar, Castro Castro, Hernández Galindo, Yepes Arcila -dios los cría y ellos se juntan- quienes no soportan el que el gobierno no los haya llamado para que aportaran sus “luces”, carcomidos -además- por la envidia con el arquitecto indiscutible del fin del conflicto, como de la constitución que lo soportó -duélale al que le duela-. Su revancha consiste en suplir la insolvencia jurídica de su consueta, la impostada M. Isabel Rueda, y a desasnar al minusválido enemigo de la paz, Pastrana.

Obturados tinterillos que nada les dice la culminación, luego de 53 años, de la guerra fratricida, que en los últimos 30 deja más de 300.000 muertos, 60.000 desaparecidos, más de ocho millones de desplazados, innumerables huérfanos, viudas, lisiados, masacres, sin advertir que todos estamos a bordo del mismo barco, a punto de zozobrar, atados a la misma suerte, en un mar embravecido, sumidos a los bamboleos y titubeos de la alianza del mal (Uribe, Pastrana, Ordóñez, etc.) falta Vargas Lleras, que supeditan la paz a un inciso, como si esta no fuera un evento único y excepcional de política de Estado, que urge medidas de carácter especial, transitorias y excepcionales que despejen el destino.

Es pasmoso que la CC diga que las reformas que el Congreso debe implementar en desarrollo de lo convenido, son una amenaza para el Estado de derecho, que sustituyen parcialmente la Constitución, abriendo la puerta para que se aprueben disposiciones sin respetar el espíritu del Acuerdo, argumentación que coincide con el falaz uribismo que se hace agua la boca al afirmar que con ello defiende la democracia, cuando lo que hace es camuflar su cerril vocación latifundista, la oposición a la reforma del agro, la actualización del catastro, la entrega de tierra a los campesinos, (800.000), prefiriendo que los desmovilizados regresen al monte antes que ir al Parlamento a desenmascarar injusticias, pecados y delitos.

Ignoran que entre el 2002-2008, los falsos positivos causaron 4.382 asesinatos que vincularon 5.135 integrantes del Ejército, -uno de los más aciagos episodios de barbaries masivas en el hemisferio occidental-. Según Édgar Villa, (U. de la Sabana) y Ernesto Cárdenas, (Externado), las ejecuciones extrajudiciales aumentaron en los dos períodos de “San Uribe”, en más del 150 %, estimuladas por las primas ($3’815.000) -directiva 29 de 2005- “por la captura o abatimiento en combate de cabecillas de las organizaciones armadas al margen de la ley…”.

De los 32.000 desaparecidos (http://www.publico.es/internacional/uribe-deja-colombia-32-000.html) se aseguró que se debían a algunas manzanas podridas. Human Rights Watch (HRW), los refutó al develar la realización sistemática de asesinatos en masa, cuyo auge ocurrió con el general, Mario Montoya Uribe, nombrado comandante del ejército por el “milagroso” del Ubérrimo, su jefe directo, libre de polvo y paja, a pesar de las múltiples sindicaciones, valoradas como las víctimas de Soacha, por el Tribunal Superior de Cundinamarca, como delitos de lesa humanidad, que ratificó: “fue un plan criminal sistemático y generalizado contra la población civil”.

País que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo, lo cual, según la tendencia de las encuestas, va rumbo a reproducirse, siempre y cuando la gente de bien, en vez de afianzar con su voto la paz, como invita De la Calle, opta porque retornen las motosierras, cadáveres flotando en los ríos teñidos de rojo, niños y soldados mutilados, masacres, extorciones, bombardeos y demás barbaridades, inducidas por una criminal y planeada propaganda negra, fríamente calculada por el canallesco e irrepetible titiritero de marras. Dios tenga la patria de su mano.

Manizales, mayo 31 de 2017

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