7 de junio de 2026

Cumple 85 años el Sánchez Cristo de Dios

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
19 de mayo de 2017
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
19 de mayo de 2017

Crónica del regreso del padre Diego a sus raíces

Marianito Diego Iván

Óscar Domínguez Giraldo

Diariamente, de 6 a 7 de la mañana, el padre Diego Jaramillo, quien está cumpliendo 85 años este viernes 19 de mayo, tira línea teológico-religiosa a través de www.radiominutodedios.com . Les hace la competencia a los sánchezcristo de la radio comercial.   (Hoy no madrugó para la emisión. Le cedió los trastos al padre Lineros, el de El man está vivo).

Las fuentes de información del Padre Diego y de  su equipo tienen hasta 2000 años. En vez de dar noticias sobre peculados, corruptos y otros pecadillos modernos, el padre y sus pupilos citan fuentes remotas como Cristo, Moisés, san Pablo.

No le preocupa el rating.  Tampoco paga costosos avisos de página entera en los diarios para interpretar a su antojo las mediciones de sintonía radial.

No tiene que rendirle cuentas a ningún cacao económico. No cuida el puesto. Lo ejerce.  Reporta al Espíritu Santo que paga la cuenta y cubre los sobregiros.

En su emisora, el hijo de don Gabriel y doña Carmen Julia Cuartas, le echa cuñitas al Banquete del Millón que se realiza anualmente. Lo inició su antecesor el padre Rafael García-Herreros quien murió en su ley cuando estaban en pleno banquete. Desde entonces lo remplaza el “joven” tauro yarumaleño.

El banquete, que se realiza en el Hotel Tequendama, es tan austero que la “carne” la muestran de lejos las mujeres más bellas de Colombia. Felizmente, el  célibe padre Diego “no anda según la carne, sino según el espíritu” (Rom. 8,4).

Su antecesor, el padre Rafael, se copió de los banquetes de los políticos y decidió convocar eventos similares para meterles la mano al bolsillo a los ricos. Así les asegura el embolatado nirvana. El pragmático Espíritu Santo convenció al cucuteño de que más importante que tener plata, es tener amigos que la tengan. Y la gasten.

A pesar de que aparecía todos los días, el padre García Herreros nunca cansó en su programa de televisión que cumplió sesenta y dos años en enero, lo que lo convierte en el más antiguo del mundo con la misma cuña de siempre: «Este programa es patrocinado por azúcar Manuelita…». Ese milagro de supervivencia será alegado para exaltarlo a los altares. Por lo pronto hace fila, sin estrés.

He visto trabajar frenéticamente al padrecito Jaramillo en su sancta sanctórum del Minuto de Dios. Su agenda es más apretada que la de María Magdalena y la mujer adúltera juntas. Para ahorrar estrés y siquiatra, se mete su permanente dosis personal de salmos.

Jaramillo, como le decían en la escuela, tiene el caminado, la sonrisa y la mirada de quien jamás ha cometido un vulgar pecado mortal. Prefiere utilizar el tiempo en practicar el verbo servir en todas sus variantes. Cumple así el legado de sus ancestros yarumaleños.

Crónica del regreso del padre Diego a sus raíces

Porfirio Barba Jacob, de Santa Rosa de Osos, escribió la “Parábola del retorno”. Su vecino de Yarumal, el  padre Diego Jaramillo, prefiere vivir esa parábola. Hace un tiempo volvió a su terruño donde estuvo desatrasándose de nostalgias infantiles.  Lo acompañé en ese retorno.

Visitó la llamada Sultana del norte antioqueño,  tres días antes de que el ministerio de Educación lo distinguiera por su vida y obra al servicio de la educación desde la Organización El Minuto de Dios a la que está vinculado desde 1967.

Días después de la visita, las FARC, entonces enojados en armas, demostraron su vocación  de paz dinamitando vehículos,  instalando explosivos e interrumpiendo durante 20 horas la vía a la costa atlántica en el sitio El Manicomio. Por allí  había pasado en esa gira el sacerdote eudista que cumple años día de los santos Torcuato e Indalecio, obispos.

Tanto a Barba como al padre Diego los reclama  el vecino municipio de Angostura. No hay tal. Son de donde queda dicho. Lo que sí es cierto es que Jaramillo Cuartas  estuvo conociendo en Angostura, terruño de su padre, el segundo mosaico de cara más grande del mundo. Tiene 44 metros cuadrados y es del beato Marianito Eusse, quien casó a sus taitas. El mosaico es obra del dibujante y mosaiquista yarumaleño  Iván Darío Gil Bolívar.

(El primero es el de García Herreros en la plaza del Minuto de Dios. También es obra de Gil Bolívar).

Como la nostalgia entra por el estómago, la primera escala gastronómica del padre Diego y sus compinches, entre los que me contaba, fue en Santa Rosa, tierra productora de obispos, poetas y pandequesos. Tuvimos oportunidad de practicar el quinto pecado capital (la gula, según el catecismo del padre Astete) despachando una buena dosis personal de pandequesos. La dieta del padre “Minutico” Jaramillo consiste en comer de todo “con cierto ritmo y en cierta proporción”.

El paseo incluyó un fiambre pluscuamperfecto con todo el colesterol posible, con un chicharrón pecaminoso abriendo plaza. El tour  se inició con la audición de las 240 voces del coro del tabernáculo Mormón que nos regaló “Grande eres tú, Señor”.

Tan  pronto pisamos tierra de Santa Rosa, hicimos el tránsito del canto gregoriano a las delicias poéticas del “perdido” y “marihuano” Barba Jacob, 27 de cuyos poemas recogió su paisano Bernardino Hoyos, en un CD que grabó la Emisora de la Tadeo. (Hoyos y el padre Diego son colegas de radio: Hoyos lo hizo hasta el final de sus días como director de la Emisora, Jaramillo es el Sánchez Cristo de Dios en la Emisora del Minuto. Sintonícenlo  de 6 a 7 de la mañana en los 107.9 FM).

Cuando el octogenario transeúnte Rogelio Echavarría, otro santarrosano de primera fila, empezó a recitar “Parábola del retorno” en el CD, el predicador Diego sacó a relucir su vena de declamador y le hizo la segunda desde su memoria privilegiada. Con la variante de que nos aclaró dónde quedaba “la granja que fue de Ricard”, de la que habla el poema. Hizo precisiones adicionales sobre otras alusiones del poeta.

Que no falte  visita  al Seminario Conciliar de Santa Rosa, donde estudió bachillerato (1945-1950). La parábola religiosa terminó con su ordenación el 17 de agosto de 1958. Su gurú, el padre García-Herreros, a quien le dedicó el premio que le confirió el Ministerio de Educación, fue su padrino de ordenación, en agosto de 1958. El flechazo de amistad y colegaje entre los dos eudistas fue tal que desde el vamos de esa complicidad,  el padre Rafael vio en el yarumaleño a su delfín, quien, a sus 85,  ya está pensando en el suyo. Lo tiene apuntado en un papelito pero no suelta prenda.

Obligada visita a la Capilla Sixtina santarrosana, obra del maestro  Salvador Arango, levantada en tiempos de Monseñor Miguel Angel Builes, ante quien Jaramillo Cuartas se quita el sombrero.

La idea era que el padre que dirige el programa de televisión más viejo del mundo pasara inadvertido. Pero es más fácil que un elefante o un rico pasen por el ojo de una aguja… sin haber ido al Banquete.

Tanto en Bello, primera escala para ver en la estación del metro los imponentes mosaicos del presidente Marco Fidel Suárez, obras de Gil Bolívar,   como en Santa Rosa, Yarumal y Angostura, quedó de bulto que el padre Diego es más conocido que el papa Francisco.

Al principio la gente lo ve pero no cae en la cuenta. Luego algo se mueve en el disco duro que los hace reconocer al visitante. En seguida vendrá el pedido de bendición, abrazo y la selfi para la vanidoteca. El Telepadre no sabe decir no. Y como los curas nacen con las bendiciones contadas, en esta  correría dejó buena cantidad.

En Santa Rosa la noticia del antiguo seminarista se regó como verdolaga en playa entre el clero. En cuestión  de minutos hasta el obispo Ossa, estaba a su lado. El padre Diego quedó reducido a “Diego” para sus pares en el evangelio.  El colegaje permite esas familiaridades. Que no falte la lectura, en la sonora voz del obispo, todo de negro hasta los pies vestido, de un texto reciente del papa Francisco, bajado de internet, en el que llama al orden a la jerarquía. “Volvé, Diego”, es la recomendación.

El tiempo corre aun para personas como el tauro Diego acostumbrado a meterles la mano al bolsillo a los ricos en favor de los pobres.  Los platudos, pragmáticos, saben que “a Jehová presta el que da los pobres” (=Proverbios).

En la veloz gira  pude constatar que los tauros como Jaramillo Cuartas son sensibles, alegres, trabajadores, impresionables, soñadores, mamagallistas, espirituales y místicos. Saben escuchar, son capaces de ver todas las de los problemas, ven el gusano donde otros no ven la res y  son solidarios a morir. Su verbo preferido es el mismo del emperador Adriano: Servir.

Tal vez le queda tiempo para todo por el hecho de que es enemigo personal del celular. Parece una herejía para los tiempos que corren, pero no carga ese aparato. O lo carga pero no lo contesta. Prefiere vivir. Nada de tabletas en su hoja de vida. Su patrón, san Juan Eudes, tampoco las necesitó.

El orden del día nos lleva a Angostura. La escala gastronómica para despachar el fiambre servido en hojas de biao, se suerte a la sombra del mosaico del padre Marianito (foto del mosaico con el padre Diego e Iván Darío) quien hace fila para trepar a los altares.  Gil Bolívar, otro discreto tauro que prefiere definirse como dibujante,  con humildad y sencillez de cartujo explica cómo llevó a cabo la obra de 44 metros cuadrados. La alcaldía puso el muro, Yarumal aportó al padre Marianito. Él y su arte se encargaron del resto. El mosaico obra el diario milagro de ser visible tanto a la entrada como a la salida del pueblo.

Es obligada la visita a la cripta donde reposan  los restos del padre Marianito. Vimos sus huesos por debajo de la ropa. El ordinario del lugar, o párroco que llaman, se encargó de saciar la curiosidad del ilustre visitante y le regaló copia de la partida de bautismo de su padre. Y  de la partida de matrimonio de sus padres asentada con letra del futuro santo. Si Roma no se pone difícil.

El plato fuerte está al final. La cereza en la copa es la visita a Yarumal donde los caminantes  se atropellan para saludar al diminuto padre. No pueden creer que el curita que habla por la televisión de lunes a viernes, en horario triple A, sea el paisano que tienen ante sus barbas.

Los pasos nos llevan ante el imponente mosaico de Iván Darío Gil, localizado a un costado de la plaza principal. Allí están los seis principales de este pueblo feo, faldudo y frío, los pa mostrar, los que sacan la cara por esa tierra llena de yarumos, de donde deriva su nombre.

Jaramillo y Gil, se turnan para hablar de los protagonistas del mosaico: el padre Mariano de Jesús Eusse (la versión criolla del cura de Ars, dice el artista), Epifanio Mejía, poeta, autor de la letra del himno antioqueño,  Francisco Antonio Cano, pintor, el vicealmirante Rubén Piedrahita Arango, uno de los quíntuples de la junta militar que remplazó a Rojas Pinilla, el médico Gil J. Gil, el “bisturí de oro”, y  Benjamín  de la Calle, fotógrafo.

Pecado mortal sería no visitar alguna comunidad religiosa de las tantas que hay en Yarumal, donde monseñor Builes fundó el seminario de misiones. La lotería se la ganó un convento de monjitas de clausura, las concepcionistas, tan felices con la visita del padre Diego y de Iván Darío, que el papa Francisco se puede quedar en Ciudad del Vaticano. Nos regalan hostias y oraciones para el regreso.

El regreso a la ciudadela el Minuto de Dios en Bogotá empieza a acosar. “El tiempo de Dios es perfecto” pero es mejor no arriesgar. Han sido quince horas relajadas en la vida del padre Diego Jaramillo. Al final de la jornada era el más fresco de todos.

Un milagro del padre Marianito, o del padre García-Herreros, quien tiene su menco de mosaico hecho también por  Gil Bolívar en el barrio del Minuto que lo vio ejercer su apostolado en favor de los que llevan del bulto. Tarea en la que lo remplazó el padre que vino del frío de Yarumal y a quien hoy, día de su cumpleaños, le darán huevo entero en su parroquia.