15 de julio de 2019
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Universidad es Diversidad

Ingeniero electricista y abogado, vicerector de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
26 de abril de 2017
Por Camilo Younes Velosa
Por Camilo Younes Velosa
Ingeniero electricista y abogado, vicerector de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
26 de abril de 2017

 

<<Universidad es Diversidad>>, escribió un gran amigo y colega en sus redes sociales hace algunos días, esto en relación con la preocupante política de cerrarle las puertas en Estados Unidos a inmigrantes provenientes de ciertos países de mayorías musulmanas.

También se ha dado un debate, especialmente en redes sociales, sobre la calidad de la educación en los colegios públicos; diferentes personas han manifestado las consecuencias positivas de lo que pasaría con dicha calidad si por ejemplo los congresistas, los integrantes del sindicato de Fecode, los funcionarios del ministerio de educación y en general todos nosotros decidiéramos que nuestros hijos ingresaran a colegios públicos y no privados.

Bueno, las dos cosas, la diversidad y la calidad definitivamente van de la mano; hay naciones que han sacado buen provecho de los procesos migratorios, especialmente frente a los avances en ciencia, tecnología y cultura, lamentablemente muchos de esos procesos derivados de conflictos sociales, políticos y armados en otras latitudes.

Tal vez los Estados Unidos de América es el país que más claramente han desarrollado esta política. Algunos nombres, en relación con esta estrategia fueron o son Einstein, Chaplin, Tesla, Bell, Fermi, Von Braun, Khalil Gribran, John Lenon, Anthony Hopkins y Pulitzer. Un tercio de los premios Nobel que ha obtenido Estados Unidos en la historia y dos tercios en lo que va corrido del presente siglo, se han otorgado a científicos inmigrantes, según nota de prensa de ABC e inclusive L. Rafael Reif, el actual presidente del prestigioso MIT es venezolano, hijo de judíos europeos, que llegaron inicialmente a Ecuador y pasaron por Colombia.

A pesar de una muy pobre y cerrada política de recepción de inmigrantes en Colombia, no hemos sido la excepción al haber recibido a personas que contribuyeron mucho al desarrollo del país, algunos ejemplos son los españoles Barraquer dueños de la clínica que lleva su nombre, los alemanes Kaemerer, Hosie y Tietjen fundadores de SCADTA (posteriormente Avianca), los profesores genetistas Yunis hijos de inmigrantes libaneses, Salomón Lerner descendiente de judíos rusos y fundador de la librería que lleva su apellido, Karl Buchholz fundador de la otra importante librería bogotana, Moisés Wasserman, quien no necesita presentación por sus excelsas calidades académicas e inclusive sospecho que, por su apellido, la actual Ministra de Educación tiene ascendencia libanesa.

Por ser de mi área de conocimiento y por los aportes que le hizo a la ingeniería eléctrica colombiana, quiero resaltar al ingeniero alemán Martin Lutz, quien primero fundó la carrera de ingeniería eléctrica en la UIS y posteriormente ayudó a esta tarea en la Universidad Nacional de Colombia – Sede Bogotá.

He tenido la satisfacción de vivir directamente la importancia de la diversidad cultural, académica y científica recientemente como investigador visitante en una Universidad de los Estados Unidos. En mi Departamento somos 18 profesores de los cuales solamente 7 son estadounidenses, los demás somos extranjeros: asiáticos, del mundo árabe y por supuesto latinoamericanos. Coordino un curso en el cual hay 15 estudiantes, de los cuales únicamente cuatro son nacidos en Estados Unidos, esto es solamente una muestra de la realidad académica de este país del Norte.

En Colombia lamentablemente no podemos brindarles a nuestros hijos la posibilidad de interrelacionarse académica, social y culturalmente de una manera diversa. Si a los colegios y a las universidades asistieran personas de diferentes condiciones sociales, económicas, sexuales, políticas, etc., le haríamos un gran bien a las futuras generaciones.

Cuánto daría para que al regresar al país mi hijo pudiera estudiar con compañeros de diversas partes del mundo, con condiciones culturales diferentes, que profesaran otras religiones o tal vez ninguna, con otros colores de piel, como sí lo puede hacer en este momento, es por esto que tal vez lo único que me gusta del programa “Ser pilo paga” es que permite que estudiantes de diferentes condiciones socioeconómicas interactúen académica, social y culturalmente.

Lo anterior muestra que apostarles a los procesos de inmigración, especialmente en la academia, trae consigo réditos sobresalientes; no solamente aún estamos a tiempo de hacerlo en Colombia, sino que tal vez es un momento especial, toda vez que nuestro país ha dejado de ser un destino “peligroso” gracias a los beneficios indiscutibles del proceso de paz y a la vez por la situación difícil que se vive en diferentes lugares del mundo y del continente.

Una política de solidaridad con los pueblos del mundo que necesitan una mano amiga y generosa, que los reciba cuando viven situaciones desoladoras, puede darse a través de la academia, recibiendo en nuestras universidades a estudiantes y profesores que quieran trabajar y estudiar en Colombia. Este tipo de decisiones permitirá, por qué no, que en algunos años tengamos resultados científicos y tecnológicos que además ayudarán al crecimiento económico, social y cultural, dejando atrás el odio, el fanatismo y el dogmatismo que tanto daño le hace a nuestra Nación.

Profesor Titular

Universidad Nacional de Colombia

@CamiloYounes