17 de mayo de 2022
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Marcha-Mocoa-Medio ambiente

12 de abril de 2017
Por mario arias
Por mario arias
12 de abril de 2017

Por: mario arias gómez

A fuer de la expresa molestia que alguien manifiestó por el libre examen que sin restricciones hago sobre la conducta y comportamento de los burlescos bufones que abundan y apestan la patria, continúo, cueste lo que cueste y duela a quien le duela, hurgando sus actuaciones y actitudes políticas, a objeto de pasar por el tamiz del escrutinio público, sus actuaciones, sin que por ello pueda decirse que me he “metido en su rancho, con una vileza inimaginable”, como se ha querido hacer ver. Es universalmente aceptado la atadura indisoluble que existe entre la vida privada y la pública, las que gravitan sin duda entre sí. La una apoya la otra. Por tanto no es legítimo hablar de intrusión. Consecuente con el mapa analítico descrito, es claro que estas atañen a la comunidad, que elige o resiste a sus guías, no solo por sus virtudes y saberes, sino porque supone que abarcan o entrañan los valores por ella representados.

Conforme a dicho apéndice, continuaré con la tarea impuesta de fijar en forma autónoma, franca, soberana y neutral mi opinión -rebatible por supuesto- nutrido por el discernimiento, juicio, corolarios y secuelas derivadas de tales actos y hechos, en apoyo a la ineluctable verdad histórica, emitida con imparcialidad, ardor, dureza -rendibú a la hiena que llevo dentro-, sin la finura -lo acepto- y pergaminos analíticos, literarios y poéticos exhibidos por mi súbito y fortuito crítico. Análisis ajustado a la objetividad, responsabilidad y seriedad que demandan los lectores, alejado de todo cálculo y oportunismo, del deseo de lagartear un Consulado, y sin parar en mientes o prestar atención a quién agrada o incomoda, aceptando -faltaba más- las sutiles sátiras urdidas por los tantos cojuelos, con todo derecho.

Diantres que se creen dueños de la verdad revelada y se juzgan investidos de una imaginaria  originalidad -por verse- y de una jurisdicción que no admite llamar las cosas por su nombre. Censores que deslegitiman y estigmatizan a diestra y siniestra a quien ose opinar distinto, sin su permiso. Rebeldía entendida como pecado de lesa independencia, en la que parece incurrió este intruso que desde lejos aprecia el olimpo en que se guarecen los diminutos dioses. Desquiciado que degusta este elegido y seductor estado de éxtasis, sublimizado por E. de Rotterdam en el “Elogio de la Locura”, permitiéndose desde la perspectiva de E. Cioran, -sin la obsesión por las “comillas”- converger con él en que: “Las fuentes de inspiración de un escritor son sus vergüenzas; quien no las descubra en sí mismo o las eluda está condenado al plagio o a la crítica”.

Permisión que engloba el plasmar -sin condicionamiento-, de forma primitiva, deshilvanada, descarnada, incómoda y ruda, la susodicha opinión, sin la infalibilidad de los consagrados, dispensados por su sapiencia, a pontificar ex cátedra. Postulado que para tranquilidad y sosiego del ínclito viejito, le agrego estas otras tres entrecomilladas citas: “Sólo los espíritus superficiales abordan las ideas con delicadeza. La historia de las ideas es la historia del rencor de los solitarios”. “Deja uno de ser joven cuando ya no escoge a sus enemigos, cuando se contenta con los que tiene a mano”. “Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso”.

Soledad a la que me ajusto para ocuparme de la verificable realidad, generada por sepulcros blanqueados, o defensores -¿impostores?- a ultranza, de la moral, las buenas maneras, costumbres, del Ecce Homo, de los intereses de clase, de la vida -Oh de la vida!-, de la legítima (¿?) pensión. Por salvaguardias del pueblo, vejado, humillado y traicionado por líderes, a los que se les secó -como al famoso hidalgo- el cerebro, quienes con su recurrente y selectivo alzhéimer, arropan su “vida, obra y milagros”, acentuadas por el impudor, rencor y venganza, los que en su desfachatez -ellos sí- manipulan el disgusto y enfado contra el “impopular gago” que mal gobierna –dicen-, y deslustran en las redes sociales, al inundarla con insultos, memes, montajes, verdades a medias y mentiras.

Séneca dijo: “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”. Al respecto, no acabo de entender el que se cuestione el que haya desnudado el licencioso y demagogo juego de quienes faltos de autoridad, convocaron la amoral marcha anti-corrupción, pasando de agache la propia, incrustada en su alma y filas, como es el caso del dañino y corrosivo “Al Capone” criollo, de calzonarias, que usurpó con dádivas burcráticas la Procuraduría, enajenó su aura, e igual que su amo, administra la sentencia, propia de los sátrapas: “El que no está conmigo, está contra mí”, (Mateo 12:30). En su afán de dominación, concurrió a trastornar y polarizar al país, a la espera de resucitar en el 2018.

Pregunto: ¿No fue falta de juicio invitar a marchar contra la corrupción, sin incluir la propia y las malas prácticas entronizadas por ellos?, dejando de lado el luto, dolor y tristeza de los putumayenses, por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyacoto; desgracia que sobrepasa hoy los 316 muertos, un número indeterminado de heridos, huérfanos, desaparecidos, de irreparables daños, mientras los insensibles, insensatos e indolentes dirigentes aludidos, marchaban con el sicario de confianza del “Patrón del mal”, quien se desgañitó pidiendo la renuncia del “rata presidente”. Facineroso encumbrado por Pachito Santos, las insufribles Cabal y Paloma, quienes justificaron públicamente su participación con el argumento de “que ya había pagado su deuda con la sociedad y estaba en su derecho a marchar”; reforzadas con el regaño -para enmarcar- del “derecho a expresar sus simpatías o antipatías políticas”. (¿?)

Para ellos no existe la “Sanción social”, así como para las enjoyadas y perfumadas aristócratas, que solícitas marcharon -tête à tête- con el sicario de sicarios, acicalado con la camiseta, símbolo de la unidad nacional; “ángelito” que asesinó -según sus propias cuentas- a no menos de 300 compatriotas. De ahí a la apología de los “arquetipos” de la moral precitados, solo hay un paso. Lo reprensible de la marcha viejito, fue ver a este esbirro marchando, amenazante, al lado de sus “nuevos mejores amigos”, que por sabidos, callo.

Parafraseando a Einstein, digo: “Colombia no será destruida por quienes hacen el mal, sino por aquellos que observan sin hacer ni decir nada”. Precisamente por ello, es que trato de expresar en forma castiza, sin equívocos, ni retruécanos, ni sinuosos rogdeos, a los imaginarios lectores, mi rehúso y repulsión subyacentes, con respeto -éso sí- y civilizada comprensión por los que con divertidas piruetas y triquiñuelas verbales, justifican sin mover una ceja y, desde luego, sin sonrojarse, a los que engañan abiertamente y defienden lo que yo ataco.

Con el corazón encogido, pensé -y lo sigo haciendo- que la irracional marcha, moralmente incompatible, debió frenarse en señal de respeto y duelo con los consternados y ansiosos mocoanses, que literalmente amanecieron el sábado 1° inmersos en la dantesca y luctuosa avalancha, a la espera qué el gobierno y el país no echen en saco roto su calvario, producto de la cutura -cómplice- de la deforestación, la corrupción y la politiquería, apoderadas de las corporaciones autónomas regionales, cuya misión -incumplida- es la protección del medio ambiente y la regulación del uso racional y sostenible de los recursos naturales.

El Ideam registra 500 municipios en alerta. El Gobierno los fija en 396. Con alerta naranja o roja, 182. Inestabilidad climática agudizada por los fenómenos de la ‘Niña’ y el ‘Niño’, influidos por la forma como el mundo encara el desarrollo. Antes el gas carbónico lo almacenaban las plantas bajo la tierra, en forma de carbón y petróleo, hoy, se libera. Cada vez son más frecuentes en el mundo los desastres naturales. En Caldas cerca del 80% del territorio se encuentra en pendientes (30°) favorables a los deslaves. Se calculan hoy en el mundo 30 millones, los “desplazados ambientales”.  En el 2050 podrían ser 200 m.

Es primordial encarar las soluciones ya, que defiendan los bienes comunes de la especie humana: Aire, agua dulce, acuíferos (ríos, mares, lagos, océanos), tierras comunales, biodiversidad, semillas, lenguaje, paisaje y genes.

 

Bogotá, abril 12 de 2017

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