El buen trato respira en la palabra
Por: Jesús Helí Giradlo Giraldo
El primer acuerdo nos habla de la impecabilidad de la palabra. Conducir nuestro equipo de trabajo, o la convivencia diaria, en dirección de Los Cuatro Acuerdos del Dr. Miguel Ruiz es fácil si empezamos primero partiendo del don de la palabra, usándola en forma impecable, es decir llegando a un acuerdo con nosotros mismos de expresarla sólo para bien.Pecar se refiere a cualquier acción nuestra que vaya contra otra persona o contra nosotros mismos, incluidos pensamientos, creencias y juicios. No pecar es lo contrario, es decir ser impecable es no hacer nada ni decir nada que vaya contra nosotros mismos o atente contra los demás, o sea que pecar o no pecar es algo relacionado con el sentido común. Ser impecable con la palabra, en la empresa, es usarla siempre en la mejor forma recordando que “no es lo que entra por la boca lo que envenena al hombre sino lo que de ella sale porque lo que de ella sale proviene del corazón”.
Por lo tanto debemos tratar a todos los integrantes del equipo de trabajo, y a todas las personas, como queremos ser tratados, no insultar ni degradar a nadie con palabras dañinas, venenosas u ofensivas, “procura que tus palabras no sean venenosas por si te las tienes que tragar”, nos advierte una sentencia.
Es importante considerar que a toda acción o a toda palabra, responde una reacción de igual fuerza y sentido contrario, lo cual es un atentado contra uno mismo creado previamente por nuestra manera de actuar y de hablar, por consiguiente si nuestra palabra no es impecable estaríamos pecando porque proporcionamos al otro a los otros las condiciones para que nos hieran.
En cambio las palabras impecables, es decir las que expresan amor, gratitud y afán de servicio a los demás devolverán esas mismas sensaciones. Y ante todo debemos actuar y hablar con sinceridad, ya que la verdad nos hará libres,
Si llegamos a un acuerdo con nosotros mismos de expresar la palabra correcta en forma impecable al compañero de trabajo, al cliente, al jefe o a cualquier persona en los encuentros esporádicos dentro o fuera de la empresa, convertiremos el sitio de trabajo en ambientes sanos donde se respire paz, amor y sinceridad.
Ser impecables con la palabra es utilizarla bien, no para maldecir a nadie ni a nada, para destruir o envenenar emocionalmente el espacio con voces de odio, envidia o rabia, sin contaminar el aire que todos debemos tenemos que respirar. Cuidado con desprestigiar a un compañero cuando no se encuentra presente. Los chismes en un equipo de trabajo constituyen el peor ingrediente para la convivencia, constituyen un virus destructivo y de efecto contagioso y masivo, por consiguiente si no es verdadero lo que vamos a decir es preferible no hablar.
El mal uso de la palabra nos conduce directamente al infierno en la tierra, piense bien y hable mejor, ahí está la clave, la palabra con su poder y fuerza identifica y conecta, demuestra tu personalidad. La costumbre de usar siempre la palabra impecable alejará de nuestra relación todo vestigio de contaminantes emocionales negativos dando paso al amor, la paz, el bienestar y la alegría.
La palabra impecable aleja el miedo, reemplazándolo por la alegría y cambia tu vida, te da libertad y te encamina directamente al éxito y la prosperidad, creando ambientes amables y convivencia sana.
Bogotá, abril 16 de 2017