13 de junio de 2026

¡Honorables por prescripción! (II)

22 de marzo de 2017
Por mario arias
Por mario arias
22 de marzo de 2017

Por: mario arias gómez

Frente al delincuencial escándalo del que ha hecho parte principal la multinacional del soborno, Odebrecht, que desde el 2010 ha hecho sucesivos e ilegales aportes a las campañas, a pesar de estar prohibido por la legislación interna del país, que cobija a las empresas extranjeras y personas jurídicas. Transgresión que se ha venido conociendo, paulatinamente, a cuenta gotas, cuyos dineros no se han reportado al Consejo Nacional Electoral, CNE, los que para no dejar rastro o encubrir la violación de topes, se triangulan o tercerizan los gastos con privados. Caso representativo de esta procaz sinvergüencería, fue la indebida narco-financiación de la campaña Samper, por el cartel de Cali, declarada en 1997, penosamente, contra-evidencia por el CNE, como infundada o inexistente.

Punzante y repulsiva película, qué como copia al carbón, se ha repetido con total cinismo y desfachatez, duplicado el guion con actores distintos y mismo modus operandi, análoga pérdida de memoria y uniforme disculpa: “Todo fue a mis espaldas”. En 2010, luego de esfumarse la candidatura “uribito”, ancló a remolque la de Santos, empeñándose “San Uribe” en elegirlo a ¡a troche y moche!, en la creencia que se estaba reeligiendo en cuerpo ajeno. Supuso mal.

Olvidó qué en dicha campaña aceptó aportaciones no solo de Odebrecht, sino de grandes empresas privadas y notables cacaos que no se registraron. Licencia que continuó sin duda en 2014. Como inmensa punta del iceberg se tiene los 400.000 dólares de los afiches que entraron silenciosamente a la campaña sin registro en su contabilidad y sin ser declararlos ante el CNE, según confesión de Roberto Prieto a Blu-Radio, persona ¡Honorable por prescripción! (Tribunal de Bogotá, Sala Penal, 25/08/2015), el Fernando Botero redivivo del proceso 8000 aún sin bautizar.

Los tiempos, escenarios y sucesos en este caso cambian con idénticos resultados, según lo demuestra la forma insidiosa y malévola como Camilo Enciso -secretario de Transparencia de la Presidencia-, con inaudita y excepcional desfachatez, corrió a deslindar al Gobierno del escándalo, al procurar desacreditar al instante a Otto Bula -el nuevo Santiago Medina de esta historia, carnal afín de Mario Uribe- con el argumento de que era “la palabra de un delincuente contra la del honorable gerente de la campaña Santos”.

La inmoderada y libertina ambición de Prieto, la proximidad a Santos, lo salpicó irreparablemente. Cercanía aprovechada para beneficio propio, ya que la dedicó completamente a gestionar contratos oficiales -van más de 30- por vía directa, a dedo, adjudicados a su firma familiar, Marketmedios, cuyo representante legal es su hermano Mauricio, la que ha facturado la medio bicoca de $ 40.000 millones, y faltan datos de “otros municipios” y entes como Findeter, deslechado como su fundo privado junto a su “carnal parcero”, L. Fernando Arboleda, de la que emergerá pus, luego que se conozca la conclusión de la visita de control que adelanta la Procuraduría.

El aquelarre en comento, tomó cuerpo con el decir y desdecir del comité financiero de campaña, conformado por los íntimos de Santos, O. Sardi de Lima, (Embajador), Consuelo Caldas (expresidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá) y Juan Claudio Morales, (director de la Dian). Simbólico ejemplo de lo que no se debe hacer, como fue el caso de la reunión en Casa Medina con un satán de Odebrecht, negada dos veces en la W por Morales, confirmada en menos que canta un gallo, por dicho comité. Algo similar ocurrió con los dólares de los afiches, aceptados tan solo, luego de aparecer los impresores que dieron detalles del cómo fueron pagos. El comité enseguida suscribió un comunicado en que aceptó el hecho y contó además que el amnésico Morales, fue quien coordinó el encuentro, lo que lo apuntaló extrañamente. ¿Qué tapan? Averígüelo Vargas.

El acosador Prieto -cazador cazado- sin nadie inquirirlo, prendió la chispa al confesar el lobby ante la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI. El 7 de marzo negó que Odebrecht tuviera algo que ver con la campaña de 2014. Dijo: “Santos no sabía nada”, “apenas se enteró hace dos meses”. “(Yo) Ordené los afiches, pero la plata la consiguieron otros (el Comité de finanzas), “Yo simplemente operé. pero Santos -recalcó- no tuvo nada que ver”. (Excusatio non petita, accusatio manifesta). Decía mi mamá, ella sí una santa -perdón por la cuña-: “Pa’ decir mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado”.

El hoy poderosamente rico (Prieto), quién al ser llamado a juicio, se apresuró a insolventarse, mediante maniobras dolosas, para eludir la sentencia judicial en su contra, arruinado que apareció con un faraónico palacete en Florida, EEUU. El consumado lobista, en el tiempo que le queda libre, blande la ponchera para fondear el déficit dejado por la campaña, la que absorbió los 150 mil dólares que dice haber consignado a su cuenta personal el convicto Zar de Interbolsa, Rodrigo Jaramillo (corrupto-corruptor), quien recobró la memoria para cobrarse alguna inédita cuenta, refiriendo los auxilios previos -pasados de agache- que asegura constan en la contabilidad de la intervenida captadora ilegal, que esquilmó a media Colombia y convirtió a los robados ahorradores en aportantes indirectos de la campaña Santos. Quién iba a pensar…

Un Prieto desencajado, sin haber terminado de desdecirse, apareció en forma inesperada, el Presidente, en un video, palidecido, con cara de puto, gagueando más de la cuenta, en el que rechazó tajantemente que hubiera entrado dinero sucio a su campaña por debajo de la mesa. Juró y requeté-juró haberla financiado con un crédito bancario. Exigió a los responsables aclarar el enojoso entuerto. Sainete que continuó: “Hasta ahora me entero” (¿?). Mamola. Pidió un insincero perdón, que nadie cree, dada la razonable duda sembrada por el “hasta ahora”, que contrasta con los dos meses que señaló el insaciable acólito.

“Más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo”. Por fortuna para estos badulaques embusteros, tramposos compulsivos, no radican en Brasil, de lo contrario, estarían haciéndole compañía a Lula da Silva, Dilma Rousseff y Michel Temer, o huyendo de la justicia como Toledo o Martinelli. Advierte la Biblia: «Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz”. Lucas 8:17. Y el libro del profeta Isaías, rubrica: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. (Is 43, 16-21del).

Sus consuetas continúan con su molesta cantinela: “Santos no tuvo que ver con la financiación de la campaña”. No cuentan para ellos las pruebas dadas a conocer hace tres años por D. Coronell, que se relacionan con los 100 millones aportados por el malandrín, Alberto Aroch Mugrabi -con reclusión domiciliaria por enriquecimiento ilícito, lavado de activos y concierto para delinquir- valor que no aparece en las cuentas presentadas al CNE. De la reunión con A. Mugrabi, guarda hermético y sepulcral silencio.

Encuentro confirmado por Alberto Preciado, Orlando Sardi y el ex embajador, Gabriel Ortiz, quien sufrió sorprendente ataque de amnesia, parcial y selectiva, al no precisar si Santos estuvo o no en la reunión, efectuada en su casa de los cerros. Indicó: Yo creo, que lo más seguro, es que, quién sabe. Del billete hay prueba documental (Cheque). Contagiosa amnesia que afectó igualmente a Consuelo Caldas, quien no está segura si el gestor del tributo fue Preciado. Diezmo que figura en la planilla de los más de tres mil millones que Santos gestionó directamente.

De dientes para afuera, pide al aprisionado e inocuo CNE, que dé a conocer a la brevedad, el alcance de sus pesquisas. Reiteró -para la exportación- su compromiso con la acomodada “verdad”. Investigación que es un inocente e ingenuo saludo a la bandera, pues el elefante -inmortalizado por Monseñor Rubiano- impertérrito seguirá haciendo de las suyas, sin riesgo que caiga -como debiera- con el Presidente.

Manizales, marzo 22 de 2017

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