¡El energúmeno emperador!
Por: mario arias gómez

Luego del chocorazo contra Hillary Clinton, ejecutado por el cómico, delirante e irascible Donald Trump, fue coronado el improvisado e inexperto político de hojarasca -en medio del desconcierto, incertidumbre y rechazo de gran parte de la población norteamericana y del mundo- como su 45° presidente. Viejo verde, embustero e ignorante. Matón prepotente, racista, xenófobo, sexista, vengativo, que luce altanero con su teñido pelo de muñeca rubia, que tapan sus canas. Codicioso especulador, falto de escrúpulos. Dueño de garitos, organizador de reinados. Empresario inmobiliario que se ha quebrado cuatro veces. Disoluto, que cambia de esposa -todas inmigrantes- como de calzoncillos. Fanfarrón hitleriano, egocéntrico y megalómano, cuyo triunfo aplaudieron con júbilo, el simétrico Uribe, y los abyectos Pastrana, Ordóñez y la ajada Martha Lucía.
Populista, demagogo, próximo al Ku Klux Klan, quien acusó a Obama de ser un presidente ilegítimo, al asegurar que había nacido afuera del país como Maduro. Simulacro de dirigente. Mórbido septuagenario, Mujeriego pertinaz, acosador sexual, compulsivo, quien pescó la Presidencia con una arrogante, crispada e irritante cháchara nacionalista, antieuropea. Marciano integrante del Tea Party, (ciudadanos unidos por su oposición a la agenda de Obama), cuyo gabinete -de corte militarista- salió del exclusivo club de magnates, banqueros y empresarios multimillonarios, cuyo poder económico (sumado) supera el PIB de 135 naciones. La fortuna personal de cada uno de ellos -sin incluir la del patrón, con negocios en 25 países, con más millones que pelos en su cabeza- sobrepasa los ingresos de la tercera parte de la feligresía. Grupo que por décadas se ha repartido el poder mientras el pueblo asume el costo.
Su absurdo, extraviado y segregacionista programa, consigna, “le devolveré el poder al pueblo«, guion propio de los dictadorzuelos, que llegan al poder con mentiras y trampa, que hacen lo que les viene en gana, se pasan la constitución y la ley por la faja. Habilidoso, que jura que “EEUU. volverá a ser grande”, qué correrán ríos de leche y miel para las empobrecidas e iletradas clases medias y bajas, ahítas de encono, avivado por este comediante de peluquín, color zanahoria, cuya sucia campaña sembró semillas de odio, descontento, rabia y resentimiento. Tirano que irónicamente simboliza al partido, al que el mundo le debe la integración comercial y financiera, las que se comprometió a desmontar. Dislate que torna -sin duda- más incierto el orden universal.
Trasnochado aislamiento, nacionalismo y proteccionismo, altisonante, efectista, separatista, que aguará la fiesta -interna y externa- de todos. Las frases más repetidas, en el más mediocre discurso inaugural que se tenga noticia, fueron: «A partir de ahora, los EEUU. serán lo primero«. “Traeré de regreso nuestros sueños”. “Volveremos a hacer grande a América”. Gritos de guerra -fuertes y en la frente- que resuenan en los oídos de la agobiada comunidad de inmigrantes, que ha soportado por doscientos años, abusos, desmanes e intolerancias del “Gran Hermano”. Expatriados que rumian en silencio afrentas, burlas, insultos, ofensas, aguantan látigo, cárcel, redadas, deportaciones, justificado todo con la doctrina Monroe: “América para los americanos”.
Los enigmas que plantea el codicioso Trump son incontables: ¿Que si apoyo el ahogamiento simulado? “Te puedes apostar el culo a que sí”, respondió. ¿Defiende el uso de torturas durante los interrogatorios?: «Creo absolutamente que funcionan«, como “la privación de sueño, el uso de perros agresivos y otras ‘técnicas’ aprobadas luego del 11 de septiembre/2001”. Machaca: “Combatiré fuego con fuego» a los yihadistas. Fanática arenga que predica la barbarie, encomia la violencia que aplauden los acólitos. Irrebatible peligro, para los estadounidenses, como para la humanidad. Se comenta: «Lo bueno que no podrá hacer todo lo que dice. Y lo malo, que puede hacer el 50 % de lo que dice«.
Complejo rompecabezas, perceptible por el recelo, sospecha, amenaza de deportación de once millones de mejicanos, calificados de basuras, ladrones, narcotraficantes, violadores. La seguridad del planeta tierra, quedó en manos de un hortera con peluca, que maneja el botón nuclear que puede desatar una hecatombe colectiva. En lo ambiental, viene el desastre, al sostener -sin sustento científico- que es irreal el calentamiento global y que revivirá la explotación de las minas de carbón y recursos energéticos, en parques y reservas nacionales, alterando con ello el hábitat de las comunidades indígenas.
Tras la independencia mexicana de España en 1821, las relaciones con EEUU. están patas arriba, recordando la guerra de 1846, en la que Méjico perdió Arizona, Nevada, Nuevo México, Texas, parte de California, Colorado y Utah. Estrago que se refleja con la notificación de que el Tratado de Libre Comercio -NAFTA- no va más. Tampoco el Acuerdo Transpacífico (TPP). El libre comercio, lo restringirá por la imposición de nuevos aranceles a las importaciones, y a las empresas que trasladen sus operaciones a otros países, las castigará con más impuestos. Lo que deja entrever una pronta guerra económica con China, en la que EEUU. tiene poco que ganar y sí mucho que perder, lo que pone al borde del colapso la economía mundial, atizada por la desconfianza que despiertan los desmedidos elogios al espía Putin, como la arriesgada disposición a hacer borrón y cuenta con Rusia. Aunque dado su contradictorio y volátil genio, se teme una conclusión amarga. Escozor que se extiende al vínculo con Cuba; al cambio de sede de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén; la espinosa política con Taiwán y China; al recorte de los aportes a la ONU, OEA y OTAN.
Agréguese el peligro que para la libertad de prensa y expresión representa el excéntrico hazmerreír; para la mujer -irrespetada y vejada-; para las minorías humilladas, como para Colombia y el resto del continente, socios irrelevantes. Salpicón que conlleva los peores augurios, desgracias y percances ocasionados por el rufián que se rehúsa a hacer pública la declaración de renta e impuestos.
Diabólico bufón, plagio del tirano Nerón. hijo de Agripina -dueña real del poder- adoptado por Claudio; o del antisocial Calígula -el “Monstruo”- sádico emperador romano, paranoico, psicópata, envidioso patológico, depravado sexual, que tuvo relaciones incestuosas con sus tres hermanas, quien mandó torturar y matar a senadores para quedarse con sus fortunas. “Virtudes” que adornan en parte a nuestro hábil sátrapa criollo, “San Uribe”. Que entre el diablo y escoja.
Atolondrado misionero del encono racial y religioso, que llegó a la Casa Blanca apoyado por hackers rusos que inundaron las redes sociales con un sinnúmero de falacias. No es la primera vez que EEUU. elige a un impensable mamarracho, guapetón, cretino de tuerca y tornillo. Los más recientes: Reagan, mediocre actor que invadió Grenada. Bush padre, que ocupó a Panamá y Bush hijo a Irak.
El slogan “América para los americanos”, lo adoptaron hace más de dos siglos las 13 primeras colonias que se expandieron hacia México, Caribe y Centroamérica. Práctica que legitimó en 1823 J. Monroe, y rubricó Roosevelt a principios del siglo XX, con un discurso en el Congreso, al empuñar el “Big Stick”, “porque hay que hablar serenamente mientras se sostiene un gran garrote”. Cual Uribe, añadió: “Ningún triunfo es tan grandioso como el supremo triunfo de la guerra”. En noviembre/1903 escindió de Colombia el Istmo de Panamá, creó la base de Guantánamo. En 1904 ocupó a Santo Domingo. En 1905 terció en el fin de la Guerra Ruso-Japonesa, lo que le valió en 1906 el Nobel de Paz, año en que asaltó a Cuba, y en julio de 1915, Wilson irrumpió en Haití.
Conocido el catastrófico carácter del rupestre y zafio gringo, no extraña lo que haga, pues no será nada distinto a las “proezas” de sus antecesores. Finalizo con la atroz y desalmada orden de iniciar la construcción del muro de la infamia, a lo largo de los 3.300 kilómetros de frontera común, de los cuales hay construidos 1.300. Bill Clinton -que gusta tanto del saxo como del sexo oral- lo levantó en Arizona, Baja California, Nuevo México y Sonora, muralla que G. W. Bush amplió en 595 Km con autorización del Senado.
Bogotá, febrero 1° de 2017
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